Cuando contaba con la edad de 13 años -seeh, hace mucho- formaba parte de una fundación. Dentro de la misma, participaba en varias de sus áreas y actividades. Realmente lo disfrutaba y me resultaba entretenido colaborar con esas personas. Sin embargo en los últimos meses que trabaje allí, empecé a sentir que lo que hacia carecía de valor, es decir, me sentía inútil. Naturalmente esta sensación se acrecentó hasta que tomé la decisión de dejar la fundación. Simplemente un día deje de ir. Como mi madre conocía a la persona al mando de dicha institución, le pedí que le avisara que no volvería. Después de una semana de insistirme para que fuera a hablar con ella, decidí presentarme y explicar mis motivos. Sencillamente le dije que ya no tenía ganas de trabajar allí, lo cual la sorprendió. Me dijo: no me esperaba esto de vos, porque eras la que mejor trabajabas… Insistí con mi absurdo argumento y concluí la conversación. Por supuesto, nunca regresé.
Mientras me dirigía de vuelta a mi casa pensé todo el tiempo que, tal vez si, me hubiera dicho lo que me dijo ese día, mucho antes de que tomara mi decisión, la habría reconsiderado. Junto conmigo había más jóvenes de mi edad y a la mayoría de ello, por lo menos una vez les habían llamado la atención por hacer las cosas mal, a mí jamás me comunicaron ni siquiera si lo que estaba haciendo estaba bien encaminado. Me quedé pensando en esto varios mese, realmente que me dijeran algo alentador, hubiera hecho mucha diferencia.
En un equipo, siempre hay competencia entre cada miembro. Entonces cuando a alguien lo halagan por el buen desempeño, sentís un poco de celos, así como si te dicen que lo estas haciendo mal, te tiras abajo de una. Naturalmente para que un grupo se complemente a la perfección siempre se remarca aquello en lo que hay falla, para corregirlo e ir mejorando. El problema con esto, es que se convierte en presión y luego cualquier esfuerzo se vuelve inútil.
Esta bueno que las cosas se hagan cada vez mejor, pero no desde la presión. Esto lleva directamente a terminar odiando lo que haces.
Decirle a alguien, por lo menos una vez, que no esta tan mal, quizás hasta le cambie la vida. Por lo menos eso hubiera pasado conmigo. Peor que sentirte inútil, es quedarte con la duda de si en verdad lo eres.



eso es cierto buena esxperiencia, de ves en cuando alguien necesita un poco de aliento, no mucho por que pierde el interes y ni poco por que comienza es desgano, pero un poco de animo te impulsa a más, es como una sonrisa no cuesta nada pero genera mucho.
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