Noviembre nos agarró con los exámenes finales. Con Alez habíamos tomado una decisión respecto a nuestro próximo año, pero aun no lo habíamos comunicado al resto. Pasamos repentinamente a ser una familia. Vivíamos en casas separadas, pero era indistinto donde estuviéramos. Y los anuncios siempre había que comunicárselos a todos. De mi cómodo dúo pasamos a un apabullante sexteto.
También, entre otras cosas, a pesar de decir que harían una modesta fiesta de casamiento, mama estaba metida de lleno en los preparativos con Rose a la par y arrastrando a Elise cuando lo agarraban con la guardia baja.
Alez se había vuelto muy conversador. Y cada día me mostraba mas cosas que no conocía de el. Cosas que me gustaban y cosas que no. A veces la atmósfera entre nosotros se tornaba tensa. Otras muy relajada. Estábamos siempre al filo de la enemistad. Seguía indeciso sobre su madre, pero siempre me tenía a mi para desahogarse, aunque siempre terminaba hablando consigo mismo como un loco. Lo importante era que no se cerrara Seguí convencido que lo mejor era hablar con ella. E insistí en esto.
Entre tanto nos enteramos que Elise y Daniel estaban mas reconciliados que nunca, pero de momento no podíamos hacer nada. Cualquier minuto que gastábamos en otra cosa corríamos el riesgo de reprobar algún examen. Y me daba bronca no poder explayarme en mi actividad preferida.
Nico había pasado un par de días en casa, pero le pedí que no volviera hasta nuevo aviso. Me miro mal sospechando que lo quería alejar de Rose. Y aunque en parte era verdad, lo cierto era que nuestras vidas estaban en plena reorganización y no necesitaba un quilombo mas. Por fortuna Nico me comprendió y nos abandonó unos cuantos mese. Esta retirada tan pasiva me resulto sospechosa.
Recién en diciembre nos hallamos libre de todo estrés educativo. Sin embargo nos abordó el estrés de las fiestas y del casamiento tan apresurado de mama. En realidad las fiestas pasaron desapercibidas. Lo mas importante de diciembre fue el mencionado casorio.
Pese a lo dicho, la fiesta fue mas de lo tolerable. Louis y mama se casaron el 28 al mediodía. Por la tarde fueron los últimos retoques de la fiesta. Pero la fiesta, que se dio por la noche, desbordó mas allá de lo planeado.
No solo estaba todo el barrio, si no también el padre de Louis, el abuelo de los chicos, con algunos de los primos. No invitaron al señor Jackson a pedido de mama, después de lo sucedido no quería saber nada de ellos. En conclusión una muchedumbre incontrolable. A pesar de que intenté integrarme, me puse mas apático de lo normal. Con el único que hablé en toda la noche fue con Elise y solo para pedirle que me trajera algo de tomar.
Todo fue vertiginosamente rápido. El 29 por la tarde, ya nos estábamos mudando a la nueva casa. Lamentablemente solo consiguieron una con 4 cuartos. Es decir, alguno de nosotros deberíamos compartir cuartos. Al principio estaba sobreentendido que Elise y Alez lo compartieran. Pero a mama le pareció mas correcto que Alez compartiera cuarto conmigo. Estaba por negarme, ella todavía no sabía que lo mio con Alez había quedado trunco. Pero luego recordé que me prometí que por un tiempo reprimiría toda mi histeria para que mama disfrutara algo parecido a una luna de miel. Alez tampoco estaba de acuerdo con compartir conmigo, pero por una razón mas o menos parecida a la mía tampoco emitió objeción alguna.
Así nos encontró el 31 de diciembre, compartiendo una mesa de fin de año. Conviviendo con una familia nueva de 6 miembros. Con un Alez y yo un tanto distanciados. Mama y Louis embelesados. Elise en situación pseudo amorosa y Rose en algún lugar que no logré ubicar.
Estallando los cohetes brindamos a las 12, algunos fingiendo, otro felices. Cada uno con su corazón entregado a probar algo que no sabíamos como resultaría.
T.A.E
Mundo alternativos de Chocolate
No es peligroso, solo empalagoso... No esperes que sea gramaticalmente correcto... Y mucho menos ideas coherentes!
Montag, 31. März 2014
Primer Año (Parte XI)
Fueron semanas intensas. Esas en las que todo a tu al rededor se alborota. Y todos a tu al rededor muestran abiertamente sus problemas mentales. Esos días en que refugiarte en las montañas parece ser una excelente opción. Pero no podía huir a las montañas. No podía evitar a la gente. No podía, por mucho tiempo, evitar a mama. Así que de momento me conformaba con ignorarla y contestarle mal cuando me forzaba a hablarle.
- ¿Te vas sin desayunar? - indagó una mañana en la que intenté salir desapercibido por la puerta.
- Si.- respondí cortante.
- Thomas...- me reprochó - Ya paso el tiempo suficiente. ¡Ya basta!-
- ¿De que? No estoy haciendo nada -
- Veni y sentate - me ordenó
- No puedo, voy a llegar tarde -
- Bueno llega tarde - respondió levantando el volumen
- Rápido mujer - dije molesto sentándome.
- ¡Mas respeto!- pidió enojadísima - Contame que te pasa - dijo suspirando
- ¿Tengo que ser mas específico? - respondí irónico - Es exasperante tu desesperación. Me irrita lo regalada que te mostras. Me da verguenza que seas mi madre. Comportándote de ese modo tan vulgar. Ash, asco me das. - declaré rabioso.
Mama me miró sorprendida. Es que cuando me oponía a algo mis justificativos jamas eran racionales. Y por sobre todo era muy hiriente, intencionalmente hiriente. Mientras las palabras emanaban venenosas de mi boca, a mama los ojos se le ponían llorosos. Y si, cuando me oponía a algo no me importaba quebrar a los demás. A punto de llorar mama levantó la mano y con un profundo golpe y fuerza irracional me dio vuelta la cara. Di por concluida nuestra conversación y salí de casa con la cara adolorida.
Me encaminé al colegio sin ganas de asistir a clases. Una cuadra antes de llegar, me cruce a Alez. Inmediatamente notó la marca de mi cara. Esperamos a que pasara Elise y Rose. Luego pegamos media vuelta y nos fuimos. Rara vez me rateaba. Alez era la primera vez que se escapaba. Fue meramente telepático que me viera y supiera que no entraríamos. Sin emitir opinión me siguió. Supongo que ambos necesitábamos descargarnos. Nos fuimos a una cafetería que quedaba a medio camino entre casa y el colegio. Refugiándonos en la mesa mas alejada comenzamos a hablar.
- Déjame a mi primero. Después me lloras todo lo que quieras.- lo detuve antes de que arrancara - No puedo seguir en esto - sentencié.
- ¿En que? - pregunto Alez, bebiendo distraidamente su café
- En esta... "relación" -
- ¿Que? Creí que hablaríamos de tu madre -
- Esto quiero decírtelo ahora. Lo había pensado mucho antes. Lo pensé detenidamente.-
- ¿Tan malo fue? - preguntó Alez decepcionado
- Sabes que no, es solo que... me siento...- lo mire pensando que no merecía que le mienta - Decime la verdad ¿Que te pasa conmigo? De repente, de un día para otro, me tenías ganas ¿Así de la nada?-
- ¿Es eso? ¿Tenes miedo? Te dije un millón de veces que no es amor, es sexo, atracción física ¿Tan difícil es creer que eso es posible?-
- Bueno, no. En realidad supongo que también por mi parte es solo ese tipo de atracción. Pero aun así, lo que en realidad me pesa es...-
- Ya se - dijo Alez interrumpiéndome - ¿Es porque vamos a vivir juntos? -
- ¿Vamos a vivir juntos? - pregunte asustado
- Bueno si papa y Elizabeth se casan supongo que viviremos juntos ¿no?-
- No lo había pensado. Pero no es eso. No me gustaría lastimarte, ni lastimarme. Creo que.. Puede ser que este enamorado de alguien.-
- ¿Y? ¿Ya estas en pareja con el? Porque si no es así, no veo la razón para dejar lo nuestro de lado -
- "Lo nuestro" ¿ves? Ahí hay un sentimiento, no lo podes negar. No, no estoy ni cerca de estar en pareja. Pero no me siento bien acostándome con alguien a quien mis sentimientos no le corresponden -
- Uff, esta bien Thomas. Te dije desde un principio que no te iba a presionar. De cualquier forma con el estado en el que me encuentro no creo que se me pare por un tiempo jaja - dijo forzando una risa
- ¿Es por mama? -
- No. Elizabeth me cae bien y me gusta la idea de que papa esté con alguien a pesar de que también te entiendo. Es por... mi madre, va, esa mujer que ahora se acordó que tuvo hijos -
- ¿Que paso? -
- Llamó el otro día. Justo atendí yo, una cagado. Corte y después atendió Rose. Me molesta que mis hermanos no la odien o no le reclamen nada. Es decir, una mujer que se va a la mierda en vez de estar con sus hijo ¿de verdad podes creer que es una buena persona?-
- Tal vez verla una vez te sacarían un par de dudas. No digo que la perdones, mucho menos que la quieras. Es solo que si te agitas tanto de solo oír de ella, quizás con verla una vez o hablarle aunque sea por teléfono...-
- También lo pensé, pero no se, no me animo. Imagino que va a ser un desastre. No tengo gana de seguir hablando. Thomas me dejaste en el peor momento. Así que apelando a la lástima te pido que por lo menos me banques en esta -
- Dale, hundime mas. Te banco en todas Alez. Honestamente quiero ser tu amigo. Pero arranquemos en blanco. Es un poco por vos y un poco por mi ¿trato?-
- Trato - dijo tomando la mano que le extendí - bonito - agrego mientras se sonreía ante mi evidente sonrojo - ¿De quien estas enamorado? Seguro lo conozco ¿no?-
- Eso ahora no importa. Sacátelo de la cabeza por ahora ¿si?-
- Por ahora...- me amenazo.
Con Alez empezamos de cero. Era un momento en que no podíamos darnos el lujo de estar enemistados. Necesitábamos un apoyo interno. Alez necesitaba contención, tal vez mas que yo. Podía ser bueno con el, pero con mama no. Con ella me volvía egoísta. Y lo peor era que lastimarla tan consientemente me estaba haciendo mierda. Pero no podía ceder. Me sobraba orgullo como para dejarlo pasar así como así.
Ese mes discutimos varias veces. Cada vez en peor tono, cada vez mas hiriente. No me podía controlar y estaba irascible. En mas de una ocasión mama tuvo que darme vuelta la cara. Mi único desahogo era Alez. Con Nico no hablaba mucho. Le contaba alguna que otra cosa, pero no estaba enterado de mi actitud. El siempre había sido un acérrimo defensor de mama, por lo que lo que le contaba se lo contaba a medias. Mientras que a Alez le contaba todo con detalles. Lo paradójico era que los concejos que yo le daba con respecto a su madre eran los mismos que el me daba con respecto a la mía. Sin embargo ninguno de los dos dábamos el brazo a torcer con respecto a nuestra postura.
Pero jamas una posición puede sostenerse por siempre, no una que sea mala. Y nosotros estábamos en esas posiciones absurdas, sostenidos por la nada. Fui el primero en caer. Como era de esperar una vez que derramo todo mi enojo, me siento culpable. Pero me es difícil dar el primer paso hacia la reconciliación. O quizá para eso necesitaba tocar fondo.
En una de esas discusiones que se habían vuelto habituales, mama me abofeteo ida y vuelta ya sin saber como frenarme. Ambos estábamos hartos de las peleas. Pero mientras mama siempre estaba dispuesta a escucharme yo no cedía. Hasta que ese día quebré. No porque el golpe haya sido fuerte, ni porque mama estaba llorando abiertamente sin disimulo ante mi estúpida actitud. Si no porque ya había tocado fondo.
- No se que te pasa. Ya no podemos hablar. Hasta me llaman del colegio porque faltas.- decía entre lágrimas - Estas incontrolable, que no te puedo. ¿Que es Thomas? ¿Porque?- me preguntaba una y otra vez. No me había dado cuenta que mis lágrimas también se habían liberado. El problema era que solo tenía una leve idea de lo que me pasaba. Desde que mama me dio la noticia, había estado tratando de encontrar la respuesta a las mismas preguntas que yo también me hacía. ¿Porque era imposible aceptar a Louis? Yo sabía que no era malo, que le hacía bien a mama. Pero hasta el momento ella había sido solo mía, compartirla con otras personas era impensable. Se supone que debía cuidarla y solo la lastimaba.
- También quiero saberlo - le dije con la voz entre cortada. Y fue en ese momento que mama se dio cuenta del estado en el que estaba. Pude verla casi derrumbarse ante la visión. Yo era su debilidad, así como ella era la mía.
- Thomas, contame. Te amo, sabes que me preocupo por vos ¿que estas sintiendo?-
- Pareciera como si quisieras que tuviera un padre. Tal vez, en alguna medida, me hizo falta, pero nunca lo necesite. Sos todo para mi, todo lo que me hace bien. ¿vos que sentís? ¿amas a Louis?-
- Jamas reemplazaría a tu padre. Lo ame como jamás ame ni amaré a nadie. Y hay un pesar en mi corazón porque no pudiste conocerlo ni disfrutarlo. Tampoco quiero imponerte a Louis. Es que siento que el es esa estabilidad que estuve buscando tanto tiempo -
- ¿Cosas de adultos? Supongo, no termino de entenderlo. No quiero verte lastimada. Si, no me mires así, te la hice pasar mal ¿eh?-
- Horrible Thomas. ¿Como querés que te trate? Louis también quiere acercarse a vos, pero sos tan infranqueable. Nadie quiere lastimarte ¿Porque estas siempre a la defensiva? Tenes que confiar mas en mi y en quienes te quieren proteger. Louis solo es Louis y va tener en tu vida el lugar que le quieras dar. Tu padre siempre va a ser tu padre y eso no lo puede cambiar nadie -
Mama me abrazó fuerte. Como tratando de sofocar todo dolor que pudiera haber en mi. Tomo mi cara entre sus manos y me sonrió tiernamente. Era tan dulce y yo comportándome como un puerco espín. Me odie y me sentí tan estúpido. A veces me segaba tan ridículamente.
- Perdona, mama. Perdóname.-
- ¿Seguro? ¿Vas a estar bien con eso?-
- Tengo que...- secándome las lágrimas con las mangas como un nene de 5 años.
- Se que es muy repentino, pero en verdad sentimos que fue el tiempo suficiente. Deseamos rehacer nuestra familia. Que todos podamos ser una familia.¿No queres una familia poco convencional?- me pregunto sonriendo.
- Lo que quieras mama. Pero ¿vamos a vivir todos juntos? Va a ser un quilombo -
- Si, bueno, ya estuvimos viendo casas. Una que sea cómoda para todos y que podamos pagar -
- ¿Viendo casa? No hay apuro ¿o si? ¿ya pensaron una fecha?-
- Lo cierto es que mientras estabas ignorándome, fuimos la registro civil. Lamentablemente conseguimos fecha para el 28...-
- Mierda, van muy en serio ¿el 28 de...?-
- De diciembre. Queremos casarnos antes de fin de año.-
- ¿Que? ¿Ahora? Es demasiado pronto. Si no fuera porque estamos en la época actual creería que estas embarazada... Es muy repentino, creo que...-
- ¡No empieces de nuevo Thomas!- me atajo mama
- ¡Pero no me das tiempo a digerir!-
- Todo lo que te perdiste mientras me ignorabas ¿Alez no te contó?-
- ¿Alez? ¡Ah, maldito traidor, ya va a ver!-
Y así terminaba octubre. Con nuevas, no tan buenas. Ruptura no tan inesperadas. Con corazones no muy dispuestos. Es estúpido pensar que en mis 17 años me había agotado tanto. Ahora que ya podía hablar con mama, tenía que ayudar a Alez. Temporalmente Alez sería mi prioridad, por lo menos hasta convencerlo de que hable con su madre. Se sentía bien hablar con la madre de uno, decirse eso que era tan molesto. Tenía que animarlo a que el también se sacara ese maldito pesar.
- ¿Te vas sin desayunar? - indagó una mañana en la que intenté salir desapercibido por la puerta.
- Si.- respondí cortante.
- Thomas...- me reprochó - Ya paso el tiempo suficiente. ¡Ya basta!-
- ¿De que? No estoy haciendo nada -
- Veni y sentate - me ordenó
- No puedo, voy a llegar tarde -
- Bueno llega tarde - respondió levantando el volumen
- Rápido mujer - dije molesto sentándome.
- ¡Mas respeto!- pidió enojadísima - Contame que te pasa - dijo suspirando
- ¿Tengo que ser mas específico? - respondí irónico - Es exasperante tu desesperación. Me irrita lo regalada que te mostras. Me da verguenza que seas mi madre. Comportándote de ese modo tan vulgar. Ash, asco me das. - declaré rabioso.
Mama me miró sorprendida. Es que cuando me oponía a algo mis justificativos jamas eran racionales. Y por sobre todo era muy hiriente, intencionalmente hiriente. Mientras las palabras emanaban venenosas de mi boca, a mama los ojos se le ponían llorosos. Y si, cuando me oponía a algo no me importaba quebrar a los demás. A punto de llorar mama levantó la mano y con un profundo golpe y fuerza irracional me dio vuelta la cara. Di por concluida nuestra conversación y salí de casa con la cara adolorida.
Me encaminé al colegio sin ganas de asistir a clases. Una cuadra antes de llegar, me cruce a Alez. Inmediatamente notó la marca de mi cara. Esperamos a que pasara Elise y Rose. Luego pegamos media vuelta y nos fuimos. Rara vez me rateaba. Alez era la primera vez que se escapaba. Fue meramente telepático que me viera y supiera que no entraríamos. Sin emitir opinión me siguió. Supongo que ambos necesitábamos descargarnos. Nos fuimos a una cafetería que quedaba a medio camino entre casa y el colegio. Refugiándonos en la mesa mas alejada comenzamos a hablar.
- Déjame a mi primero. Después me lloras todo lo que quieras.- lo detuve antes de que arrancara - No puedo seguir en esto - sentencié.
- ¿En que? - pregunto Alez, bebiendo distraidamente su café
- En esta... "relación" -
- ¿Que? Creí que hablaríamos de tu madre -
- Esto quiero decírtelo ahora. Lo había pensado mucho antes. Lo pensé detenidamente.-
- ¿Tan malo fue? - preguntó Alez decepcionado
- Sabes que no, es solo que... me siento...- lo mire pensando que no merecía que le mienta - Decime la verdad ¿Que te pasa conmigo? De repente, de un día para otro, me tenías ganas ¿Así de la nada?-
- ¿Es eso? ¿Tenes miedo? Te dije un millón de veces que no es amor, es sexo, atracción física ¿Tan difícil es creer que eso es posible?-
- Bueno, no. En realidad supongo que también por mi parte es solo ese tipo de atracción. Pero aun así, lo que en realidad me pesa es...-
- Ya se - dijo Alez interrumpiéndome - ¿Es porque vamos a vivir juntos? -
- ¿Vamos a vivir juntos? - pregunte asustado
- Bueno si papa y Elizabeth se casan supongo que viviremos juntos ¿no?-
- No lo había pensado. Pero no es eso. No me gustaría lastimarte, ni lastimarme. Creo que.. Puede ser que este enamorado de alguien.-
- ¿Y? ¿Ya estas en pareja con el? Porque si no es así, no veo la razón para dejar lo nuestro de lado -
- "Lo nuestro" ¿ves? Ahí hay un sentimiento, no lo podes negar. No, no estoy ni cerca de estar en pareja. Pero no me siento bien acostándome con alguien a quien mis sentimientos no le corresponden -
- Uff, esta bien Thomas. Te dije desde un principio que no te iba a presionar. De cualquier forma con el estado en el que me encuentro no creo que se me pare por un tiempo jaja - dijo forzando una risa
- ¿Es por mama? -
- No. Elizabeth me cae bien y me gusta la idea de que papa esté con alguien a pesar de que también te entiendo. Es por... mi madre, va, esa mujer que ahora se acordó que tuvo hijos -
- ¿Que paso? -
- Llamó el otro día. Justo atendí yo, una cagado. Corte y después atendió Rose. Me molesta que mis hermanos no la odien o no le reclamen nada. Es decir, una mujer que se va a la mierda en vez de estar con sus hijo ¿de verdad podes creer que es una buena persona?-
- Tal vez verla una vez te sacarían un par de dudas. No digo que la perdones, mucho menos que la quieras. Es solo que si te agitas tanto de solo oír de ella, quizás con verla una vez o hablarle aunque sea por teléfono...-
- También lo pensé, pero no se, no me animo. Imagino que va a ser un desastre. No tengo gana de seguir hablando. Thomas me dejaste en el peor momento. Así que apelando a la lástima te pido que por lo menos me banques en esta -
- Dale, hundime mas. Te banco en todas Alez. Honestamente quiero ser tu amigo. Pero arranquemos en blanco. Es un poco por vos y un poco por mi ¿trato?-
- Trato - dijo tomando la mano que le extendí - bonito - agrego mientras se sonreía ante mi evidente sonrojo - ¿De quien estas enamorado? Seguro lo conozco ¿no?-
- Eso ahora no importa. Sacátelo de la cabeza por ahora ¿si?-
- Por ahora...- me amenazo.
Con Alez empezamos de cero. Era un momento en que no podíamos darnos el lujo de estar enemistados. Necesitábamos un apoyo interno. Alez necesitaba contención, tal vez mas que yo. Podía ser bueno con el, pero con mama no. Con ella me volvía egoísta. Y lo peor era que lastimarla tan consientemente me estaba haciendo mierda. Pero no podía ceder. Me sobraba orgullo como para dejarlo pasar así como así.
Ese mes discutimos varias veces. Cada vez en peor tono, cada vez mas hiriente. No me podía controlar y estaba irascible. En mas de una ocasión mama tuvo que darme vuelta la cara. Mi único desahogo era Alez. Con Nico no hablaba mucho. Le contaba alguna que otra cosa, pero no estaba enterado de mi actitud. El siempre había sido un acérrimo defensor de mama, por lo que lo que le contaba se lo contaba a medias. Mientras que a Alez le contaba todo con detalles. Lo paradójico era que los concejos que yo le daba con respecto a su madre eran los mismos que el me daba con respecto a la mía. Sin embargo ninguno de los dos dábamos el brazo a torcer con respecto a nuestra postura.
Pero jamas una posición puede sostenerse por siempre, no una que sea mala. Y nosotros estábamos en esas posiciones absurdas, sostenidos por la nada. Fui el primero en caer. Como era de esperar una vez que derramo todo mi enojo, me siento culpable. Pero me es difícil dar el primer paso hacia la reconciliación. O quizá para eso necesitaba tocar fondo.
En una de esas discusiones que se habían vuelto habituales, mama me abofeteo ida y vuelta ya sin saber como frenarme. Ambos estábamos hartos de las peleas. Pero mientras mama siempre estaba dispuesta a escucharme yo no cedía. Hasta que ese día quebré. No porque el golpe haya sido fuerte, ni porque mama estaba llorando abiertamente sin disimulo ante mi estúpida actitud. Si no porque ya había tocado fondo.
- No se que te pasa. Ya no podemos hablar. Hasta me llaman del colegio porque faltas.- decía entre lágrimas - Estas incontrolable, que no te puedo. ¿Que es Thomas? ¿Porque?- me preguntaba una y otra vez. No me había dado cuenta que mis lágrimas también se habían liberado. El problema era que solo tenía una leve idea de lo que me pasaba. Desde que mama me dio la noticia, había estado tratando de encontrar la respuesta a las mismas preguntas que yo también me hacía. ¿Porque era imposible aceptar a Louis? Yo sabía que no era malo, que le hacía bien a mama. Pero hasta el momento ella había sido solo mía, compartirla con otras personas era impensable. Se supone que debía cuidarla y solo la lastimaba.
- También quiero saberlo - le dije con la voz entre cortada. Y fue en ese momento que mama se dio cuenta del estado en el que estaba. Pude verla casi derrumbarse ante la visión. Yo era su debilidad, así como ella era la mía.
- Thomas, contame. Te amo, sabes que me preocupo por vos ¿que estas sintiendo?-
- Pareciera como si quisieras que tuviera un padre. Tal vez, en alguna medida, me hizo falta, pero nunca lo necesite. Sos todo para mi, todo lo que me hace bien. ¿vos que sentís? ¿amas a Louis?-
- Jamas reemplazaría a tu padre. Lo ame como jamás ame ni amaré a nadie. Y hay un pesar en mi corazón porque no pudiste conocerlo ni disfrutarlo. Tampoco quiero imponerte a Louis. Es que siento que el es esa estabilidad que estuve buscando tanto tiempo -
- ¿Cosas de adultos? Supongo, no termino de entenderlo. No quiero verte lastimada. Si, no me mires así, te la hice pasar mal ¿eh?-
- Horrible Thomas. ¿Como querés que te trate? Louis también quiere acercarse a vos, pero sos tan infranqueable. Nadie quiere lastimarte ¿Porque estas siempre a la defensiva? Tenes que confiar mas en mi y en quienes te quieren proteger. Louis solo es Louis y va tener en tu vida el lugar que le quieras dar. Tu padre siempre va a ser tu padre y eso no lo puede cambiar nadie -
Mama me abrazó fuerte. Como tratando de sofocar todo dolor que pudiera haber en mi. Tomo mi cara entre sus manos y me sonrió tiernamente. Era tan dulce y yo comportándome como un puerco espín. Me odie y me sentí tan estúpido. A veces me segaba tan ridículamente.
- Perdona, mama. Perdóname.-
- ¿Seguro? ¿Vas a estar bien con eso?-
- Tengo que...- secándome las lágrimas con las mangas como un nene de 5 años.
- Se que es muy repentino, pero en verdad sentimos que fue el tiempo suficiente. Deseamos rehacer nuestra familia. Que todos podamos ser una familia.¿No queres una familia poco convencional?- me pregunto sonriendo.
- Lo que quieras mama. Pero ¿vamos a vivir todos juntos? Va a ser un quilombo -
- Si, bueno, ya estuvimos viendo casas. Una que sea cómoda para todos y que podamos pagar -
- ¿Viendo casa? No hay apuro ¿o si? ¿ya pensaron una fecha?-
- Lo cierto es que mientras estabas ignorándome, fuimos la registro civil. Lamentablemente conseguimos fecha para el 28...-
- Mierda, van muy en serio ¿el 28 de...?-
- De diciembre. Queremos casarnos antes de fin de año.-
- ¿Que? ¿Ahora? Es demasiado pronto. Si no fuera porque estamos en la época actual creería que estas embarazada... Es muy repentino, creo que...-
- ¡No empieces de nuevo Thomas!- me atajo mama
- ¡Pero no me das tiempo a digerir!-
- Todo lo que te perdiste mientras me ignorabas ¿Alez no te contó?-
- ¿Alez? ¡Ah, maldito traidor, ya va a ver!-
Y así terminaba octubre. Con nuevas, no tan buenas. Ruptura no tan inesperadas. Con corazones no muy dispuestos. Es estúpido pensar que en mis 17 años me había agotado tanto. Ahora que ya podía hablar con mama, tenía que ayudar a Alez. Temporalmente Alez sería mi prioridad, por lo menos hasta convencerlo de que hable con su madre. Se sentía bien hablar con la madre de uno, decirse eso que era tan molesto. Tenía que animarlo a que el también se sacara ese maldito pesar.
Primer año (Parte X)
Después de ese fugaz encuentro estuve evitando que Nico volviera a casa. Me llamaba seguido para venir y yo me llenaba de excusas. No quería que tuviera contacto con Rose. No lo iba a poder evitar toda la vida, pero mientras pudiera sería el cartel de "prohibido el paso" para mi amigo. A mama le pareció gracioso y se burlo de que ahora entre tantos adolescentes lo anormal fuera que a un chico le gustara una chica.
Entre otras cosas también nos enteramos que Elise había estado buscando a Daniel, pero que este se había rehusado con la excusa de que estaba con los finales de las materias. Algo que sonaba lógico ya que el se graduaría este año. Nosotros estábamos convencidos que lo evitaba para evitarnos a nosotros y de paso los líos que le generábamos.
Lo importante era que de momento los chicos, Rose y Elise, estaban a salvo de los depredadores. Esto nos dejaba un poco mas de espacio para nosotros. Un nosotros que para mi no era igual que para Alez. Pero aún no sentía que eso fuera algo para hablar. De todos modos Alez siempre era por sobre todas las cosas amable, conmigo mas que con cualquiera.
Dos semanas después del incidente, me encontraba totalmente recuperado. Ni cicatrices, ni moretones, ni nada. Por lo que Alez me propuso una salida. No era muy adepto a las salidas, pero considerando que había estado completamente encerrado por un tiempo, necesitaba disfrutar un día al aire libre bajo la luz del sol.
Arrancamos a la mañana temprano del domingo. Alez paso por mi casa a buscarme. Yo aún dormía. Me sacudió apenas y logró despertarme. Como estaba muy descansado, mi sueño últimamente era mas liviano de lo normal. Miré para todos lados despabilandome, buscando que ponerme.
- Haceme un favor Alez, búscame algo de ropa - le pedí
Todavía acostumbrado a complacerme desde la convalecencia, abrió el ropero. Revolvió un poquito ahí y allá y saco una camisa y un pantalón baquero negro.
- ¿Esto te va?- me preguntó
- Huy ya estas como mama. No quiero usar camisa. Busca algo mas cómodo. ¡No te atrevas a hacerme levantar!-
- Te tenes que levantar para cambiarte ¿O también me toca cambiarte?-
No contesté nada, pero la idea me estaba tentando. Buscó otra vez. Me pasó una remera roja que se me hizo mas simpática. No soy de los que se obsesionan combinando la ropa, pero tampoco me mando cualquiera, algo que mas o menos tenga sentido. Después le pedí una media. Las medias se encontraban en el ropero, en un cajón. Alez abrió el cajón y me revoleó la primer media que encontró.
- ¿Y esto?- me preguntó.
Mire distraído mientras me cambiaba. Era la cajita de preservativos que me había dado mama. Había olvidado que los había guardado ahí.
- ¿No te conté? Mama me los dio, el día siguiente después de esa noche - le dije algo reservado
- ¿Que noche?- preguntó Alez
- Esa noche...- aguantándome la vergüenza le especifique - Esa noche que estábamos estudiando y te quedaste y nos tocamos... Mama escucho ruidos y me dio eso - dije atropelladamente.
- Ah - obtuve por toda respuesta.
Desayunamos con mama y nos avisó que saldría toda la tarde, por lo que nos pidió que en lugar de volver a casa, nos fuéramos a la casa de Alez para que los chicos no se queden solos. Ya estábamos bastante grandes para andar con niñeras, pero seguíamos siendo hijos menores de edad. Así en lugar de dejarnos con un adulto responsable, tanto Louis como mama, preferían que por lo menos estuviéramos los 4 juntos, ante la duda.
Al primer lugar que fuimos, a pedido mio, fue una librería. Por ser domingo nos tuvimos que recorre todo, pero encontramos una abierta, que no fuera la del centro comercial. No era muy grande, pero tenía una increíble variedad de libro. Casi todos me quería comprar, pero como tenía poca plata, me di a la tarea de eliminación de títulos para comprarme el título ganador. Luego de una exhaustiva evaluación de argumentos, tapas, precios, e.t.c., me decidí por uno. Nos acercamos a la caja a pagar. Cuando estoy por sacar la plata, Alez se adelanta y paga el libro. Al salir de la librería intenté pagárselo, pero no quiso. Alego que era un regalo por mi rehabilitación. Que no me preocupara que el pagaría cualquier cosa que quisiera por ese día. Al principió evitaba querer algo, pero luego, ya que Alez parecía millonario, con total descaro le pedía que me compre tal o cual cosa.
Comimos en un restauran. De hecho era el único que estaba abierto y para nuestra fortuna sus precios no eran impagables. Alez eligió ravioles con una salsa rara que yo decía que era experimental. Yo elegí un churrasco con ensalada. Cuando como afuera, elijo algo clásico, por las dudas.
Después del almuerzo decidimos hacer una caminata antes de volver a casa. Nos desviamos un poco hacía un lugar alejado de la ciudad. En realidad nos habíamos perdido y estábamos buscando el camino de regreso cuando encontramos un telo. Por supuesto que esto era insignificante y ni siquiera nos daba verguenza. El trauma fue que vimos entrar a mama y Louis.
Una vez que encontramos el camino de regreso, volvimos en silencio a la casa de Alez. Al llegar, la casa estaba tan silenciosa que creímos que no había nadie. Rose estaba en el patio escuchando música. Elise estaba en su cuarto con un amigo. Saludamos cordialmente a todos. El amigo de Elise, saludó con mucha confianza a Alez, lo que me dio a entender que siempre frecuentaba la casa. Sin nadie mas que saludar, Alez me llevó a su cuarto. Era el último de la casa, el mas alejado de todo, al contrario del de Elise que era el primero.
Hablamos un rato del colegio y de los exámenes que tendríamos en noviembre, la última oleada de exámenes, por fin. Y hablamos de otras cosas irrelevantes también. Pero necesitaba sacarme el trauma de la cabeza.
- Ya se que es normal en las personas, pero ver a tus padres entrando a un telo... te shockea -
- Jajaja ¿Todavía con eso? Y ¿que pensaste? ¿Que solo salían al cine y a cenar? Todavía son jóvenes, es normal que lo hagan - me tranquilizo Alez.
- Si, pero uno no quiere enterarse.-
- Por lo menos se están divirtiendo - aseguró Alez
- ¿Que querés decir? ¿te estas aburriendo conmigo?-
- No, Thomas. Hay infinitas formas de divertirse. Es que... no importa -
- Dale che, tiraste una y ahora te quedas callado. Decime.-
Alez me miro dubitativo. Algo inseguro me confeso.
- Envidia, eso -
- ¿Envidia de los viejos? Jaja, cualquiera - respondí sin entender
- Por eso Thomas, como te haces el boludo ni te lo menciono.- dijo Alez visiblemente molesto.
Lo pensé un momento, pero no entendí porque se había molestado. Me debatí entre preguntarle o hacer como que no pasaba nada. Pero no quería que estuviera molesto, así que se lo planteé.
- No entendí. ¿Que te molestó? No me estoy haciendo el boludo, te lo juro Alez.- dije casi suplicando.
A lo que respondió con un gesto. Se acercó a mi y me abrazó. Tomó mi cara con su mano y me acercó hasta sus labios. Me dio un beso lento y tímido, como pidiendo permiso. Lo que se me cruzó por la cabeza fue que no teníamos plata para el telo y esto me hizo reír.
-¿Que te causa gracia?- preguntó Alez con una mirada seria y herida.
- Se me cruzó una idea estúpida nomas - respondí
Alez me soltó molesto y se tiró a la cama, relamiéndose los labios. Me sentí nervioso y estúpido por estar nervioso. Corrí las piernas de Alez y me senté.
- Dale, no te pongas así. Fue una pavada. Ya está. Hagamos lo que quieras.-
- ¿Seguro?- preguntó Alez incorporándose, quedando frente a mi.
- Seguro ¿Que tenes en mente? - lo alenté.
- Estrenar - dijo sacando del bolsillo del pantalón los preservativos.
- ¿En que momento los agarraste? ¿Acá, ahora? Están tus hermanos...-
- Están ocupados, no se van a enterar. Y mi cuarto tiene aislante de sonido, el anterior dueño era músico.. -
Esas dudas que nunca terminaba de aclarar hicieron acto de presencia. Comencé un debate interno, mientras Alez trababa la puerta, cerraba la ventana y las cortinas. Si le tenía ganas, eso podía admitirlo, pero tenía miedo de los sentimientos que esto podía generar en el o en mi. No quería que nadie salga herido. Sin embargo Alez se mostraba confiado al respecto y eso era lo que mas me animaba.
Una vez que termino los preparativos del cuarto, se acerco a la cama, donde me encontraba todavía con la duda incrustada. Me miró mientras acercaba sus brazos para establecer contacto entre nosotros. Y mi mente se tornaba mas confusa. Tal vez algo se reflejo en mi cara ya que se detuvo mirándome interrogativamente. Su mirada me resulto excitante, expectante a cual sería mi movimiento. "Todo un experimentado" pensé.
Respire profundo, tomando valor, no me gustaba tomar iniciativa. Tome sus manos con las mías y lo arrastre mas a la cama, como pidiéndole que avance. Para definitivamente quebrar la tensión lo besé. Ansioso porque empezara, o quizás porque ya terminara, mis mano buscaron la piel bajo su remera. Era algo que me gustaba, tocarlo, su piel era suave al tacto. Pero fue todo lo que pude hacer, por esa maldita duda. Para mi fortuna, Alez tomó el control a partir de ahí.
Con apremio se deshizo de mi remera. Con desesperación imprimió besos en mi piel. Definitivamente sabía lo que hacía porque ni mis dudas pudieron evitar la erección. Cuando me excitaba me volvía algo torpe y un tanto inconsciente, soy de los que se dejan llevar. A pesar de estar en ese estado de obnubilación al sentir a Alez llegando al cierre de mi pantalón lo detuve.
- ¿Que?- pregunto un tanto molesto
- No...- respondí sin poder dar una explicación.
- ¿No que? ¿No te gusta? ¿O...?-
- Si me gusta, pero...- me miró pidiendo una respuesta coherente - No voy a hacer lo mismo por vos, si queres hacerlo, vas por tu cuenta- dije tratando de no cortarle el mambo.
Alez río mientras me desabrochaba el cierre mirando atento mi expresión.
- Hago lo que me gusta, no te persigas, no te estoy pidiendo nada -
- No seas tan condescendiente- casi le rogué.
Ignorándome, siguió en la suya. Y si, era algo que como a cualquiera le gustaba, solo que ni siquiera lograba imaginarme haciéndolo. Pero que bien que se le daba a Alez. A penas sentí su boca envolviéndolo ya quería explotar. Y ni que hablar de los andares de su lengua. Ahí había maestría. Si antes estaba obnubilado, ahora ya me había perdido.
- Podría usarte si sos tan amable conmigo- lo amenacé entre espasmos a punto de acabar.
Agitado, sin poder contenerme y con apremio, aparte a Alez de mi. No quería terminar es su boca, no lo creía justo. Pareció no importarle que ensuciara su remera. Se la saca y la tiró por ahí. Estaba mas que ansioso por retomar lo que estábamos haciendo.
Había sido un orgasmo bastante fuerte por lo que me llevó un rato retomar mi conciencia. Para Alez eso no era problema, ya que después de sacarme los pantalones, nuevamente me tenía tendido en la cama, debajo de su cuerpo. Sus manos impacientes no dejan rincón sin explorar. Volvió voraz sobre mi boca, haciéndome sentir mi amargo sabor. Lo maldije en silencio. Cada cosa que hacía me provocaba mas y mas, estaba perdiendo la razón. Sentí llegar al límite mi tolerancia.
- ¿Entras vos o entro yo?- lo apuré
Alez sonrío con malicia, como quien se sabe ganador de un juego que esta controlando. Entonces me mostró el gel. Lo abrió y me lo dio con la mirada de "ya sabes que hacer". Resoplando agarre el gel esparciéndolo en mis manos. No deje de verlo ya que el me observaba atentamente. Mientras me lubricaba, el se sacaba el pantalón y antes de abrir el preservativo, se dio el lujo de masturbarse bajo el efecto de mis acciones. Luego de ponerse el preservativo, sin ningún ápice de delicadeza me dio vuelta. Lento, en un principio, empezó a penetrarme. A medida que iba abriéndose paso en mi interior, los gemidos se escapaban desesperadamente de ambos. Cuando entró por completo quebró mi paciencia, por lo que comencé a moverme bajo su peso. Claramente el tampoco podía aguantar mas, ya que aceleró sus movimientos. En un vaivén casi violento, mientras me masajeaba con frenesí el pene, Alez acabó abruptamente. Obviamente a los segundos también llegó el orgasmo ansiado. Agitado, Alez agarró rápidamente alguna prenda para que no ensuciara la cama. Quedamos un momento tendidos. El sobre mi. Yo agitadísimo.
Los siguientes segundos, en los que lentamente volvía en mi, el vacío tomaba protagonismo. No sabría de que otra forma describir esa sensación de estar en el lugar equivocado, con la persona equivocada, haciendo lo que no debía. Oleadas de culpa comenzaban a ocupar los espacios donde momentos antes hubo excitación. Sutilmente saque a Alez de encima mio. Busque mi ropa, dándome cuenta que había sido mi remera la prenda que Alez usó para limpiarme. Resignado, me puse el pantalón, pensando una excusa.
- Voy a tomar agua ¿te traigo?- pregunté amablemente
- Mm- dijo sin mirarme no moverse de como lo había dejado.
Fui a la cocina y casi que me tomé un litro de agua. Había tomado una decisión, pero no sabía como decírselo a Alez. Porque se lo tenía que hacer saber de inmediato. Es de esperar que nadie entienda que de camino a la cocina cambies drásticamente de parecer. Serví un baso para llevarle. Cuando estaba volviendo, pase por el cuarte de Elise. Tenía la puerta entreabierta. Estaba hablando con su amigo. No puede evitar detenerme a escuchar.
- ¿Entonces?- le preguntaba el amigo.
- Para su cumpleaños. Igual faltan un par de meses...- respondió Elise.
- ¿Pero lo pensaste o no?- insistió el amigo.
- Si... Va, no... No se, no quiero mandarme cualquiera, pero no tengo ganas de pensar - admitió Elise.
Sintiéndome un entrometido que se quedaba con la duda me obligue a seguir mi camino. A pesar de que no quería llegar a mi destino, llegué. Alez ya se había vestido y abierto el cuarto para que se ventilara. Cuando le di el baso, me dio una remera y después llevó la ropa a lavar. Al volver quise encararlo.
- Después te devuelvo la remera - me dijo.
- Necesito decirte algo -
- ¿Porque tan serio? Ahora no, decímelo mas tarde -
- Pero es importante -
- Habla si queres, pero no te voy a escuchar...- se quejo - Recién tuvimos sexo y ya te estas poniendo serio, como las minas, afloja Thomas, no nos casamos mañana, que no te importe.-
- No es eso, pasa que...- me tapo la boca
- No tengo ganas de tus sorpresas. Tenemos todo el tiempo del mundo para que me digas lo que necesitas decirme. No jodas.-
Estaba a punto de insistir cuando sonó el teléfono. Elise lo contestó, pero al rato se acercó al cuarto de Alez.
- Dice papa que nos preparamos porque pasan a buscarnos para cenar.- me miro un tanto extrañado.
- ¿Querés ir a tu casa a buscarte ropa o te bancas que te preste?- preguntó Alez cuando se fue su hermano.
Me senté sobre la cama, negando, con la cabeza. Al apoyar mi mano, sentí un pomo frío. Mire donde apoyé mi mano y vi el gel. Alez estaba buscando la ropa.
- ¿Este es el gel de Nico?- pregunté
Se dio vuelta para mirar, aunque no era necesario. Por supuesto que sabía lo que tenía en la mano. Me sonrió. Recordé lo de minutos atrás y me sentí avergonzado.
- Estaba en el cajón de las medias ¿Seguro es de Nico? Como que nunca se lo llevo...- declaró con sospecha.
- No, nunca se lo llevó, pero es de el, supongo que cuando se acuerde lo va a querer.-
Nos bañamos y nos cambiamos. A los minutos aparecieron mama y Louis. Primero llevaron al amigo de Elise a su casa y después nos fuimos a un restaurante.
Mama y Louis se veían algo impacientes. La cena transcurrió casi en silencio, no mas que un comentario sobre esto o aquello. Cuando estábamos por terminar con una mirada de aprobación departe de Louis, mama pidió nuestra atención.
- Necesitábamos comunicarles algo - dijo mama.
- Pero que formal mama, escúpelo -
Mama me miro con demasiada ternura. Todos estábamos atentos a lo que diría. Estaba por llevarme un bocada a la boca, que casi escupí al escuchar la noticia.
- Bueno, es que, como decirlo, estuvimos hablando con Louis, sobre ustedes y nosotros y... em... esta tarde... Louis me pidió casamiento y acepté -
- ¿Felicidades?- dijo tímidamente Rose
- Se que es una sorpresa inesperada, queríamos hablarlo cuanto antes, porque por supuesto su aprobación es lo mas importante para nosotros - dijo Louis
- Realmente muy inesperado - sentenció Elise - Debe ser genético esto de sorprender con las nuevas -
- Me gusta Elizabeth - dijo Alez sonriendo, quizá el único que sinceramente se alegró de todos.
- ¿Thomas? - preguntó mama.
- ¿Si alguno no está de acuerdo entonces no se casan? Porque no estoy de acuerdo. No me mal interpretes Louis, no me pareces mal tipo, pero esto es muy apresurado, incluso para ustedes por muy maduros y mayores que sean.- dije molesto sin mirar a ninguno de los presentes.
- Después hablamos en casa Thomas. No armes lío acá.- se previno mama
- Thomas siempre podes transmitirme cualquier inquietud que tengas - me dijo Louis - Hay otra cosa que tengo que decirles. Casualmente su madre se comunicó conmigo antes de ayer - les contó a los chicos, seguramente mirando a Alez - Quiere pasar unos días con ustedes estas vacaciones -
- No me interesa esa mujer.- contestó cortante Alez.
- Nunca le diste una oportunidad - se quejó Elise.
- ¿Ella sabe que te vas a casar?- quiso saber Rose - Va, aunque a ella no le afecta, pero por si acaso -
- Se lo comenté, muy por arriba - le respondió Louis- Pero no hay problema con que se interioricé en el tema por ustedes. De todos modos hace años estamos divorciados.-
- Disculpen mi falta de sensibilidad, en realidad no me importa todo esto, quisiera irme a casa - dije irritado, sin ganas de comer y mirando con asco mi plato.
Pese a lo desagradable de mi actitud, pese a que me había esforzado por ser desagradable, todavía tuve que esperar que todos terminaran para que Louis nos llevara a casa. En el camino una aura demoníaca me rodeaba, por lo que nadie se atrevía a dirigirme la palabra. Mejor para mi. En ese momento estaba odiando intensamente a todo el mundo. Las que mas se dirigieron la palabra fueron Rose y mama. Después del golpe aturdidor, a Rose pareció caerle bien la noticia, por lo que ya se estaba emocionando del modo en que se emocionan las chicas ante un inminente casamiento. ¡Estúpidas!
Cuando llegamos a casa, sin saludar a nadie entre. Mama se demoro un poco despidiéndose de Louis.
Mama intentó hablar conmigo, pero no cedí. Viendo que se le estaba poniendo difícil, desistió, advirtiéndome que tarde o temprano no podría evitar el momento de hablar. Si creía que esa noche se me pasaría lo difícil, estaba perdida, porque me pondría jodidamente jodido, y con ganas.
Entre otras cosas también nos enteramos que Elise había estado buscando a Daniel, pero que este se había rehusado con la excusa de que estaba con los finales de las materias. Algo que sonaba lógico ya que el se graduaría este año. Nosotros estábamos convencidos que lo evitaba para evitarnos a nosotros y de paso los líos que le generábamos.
Lo importante era que de momento los chicos, Rose y Elise, estaban a salvo de los depredadores. Esto nos dejaba un poco mas de espacio para nosotros. Un nosotros que para mi no era igual que para Alez. Pero aún no sentía que eso fuera algo para hablar. De todos modos Alez siempre era por sobre todas las cosas amable, conmigo mas que con cualquiera.
Dos semanas después del incidente, me encontraba totalmente recuperado. Ni cicatrices, ni moretones, ni nada. Por lo que Alez me propuso una salida. No era muy adepto a las salidas, pero considerando que había estado completamente encerrado por un tiempo, necesitaba disfrutar un día al aire libre bajo la luz del sol.
Arrancamos a la mañana temprano del domingo. Alez paso por mi casa a buscarme. Yo aún dormía. Me sacudió apenas y logró despertarme. Como estaba muy descansado, mi sueño últimamente era mas liviano de lo normal. Miré para todos lados despabilandome, buscando que ponerme.
- Haceme un favor Alez, búscame algo de ropa - le pedí
Todavía acostumbrado a complacerme desde la convalecencia, abrió el ropero. Revolvió un poquito ahí y allá y saco una camisa y un pantalón baquero negro.
- ¿Esto te va?- me preguntó
- Huy ya estas como mama. No quiero usar camisa. Busca algo mas cómodo. ¡No te atrevas a hacerme levantar!-
- Te tenes que levantar para cambiarte ¿O también me toca cambiarte?-
No contesté nada, pero la idea me estaba tentando. Buscó otra vez. Me pasó una remera roja que se me hizo mas simpática. No soy de los que se obsesionan combinando la ropa, pero tampoco me mando cualquiera, algo que mas o menos tenga sentido. Después le pedí una media. Las medias se encontraban en el ropero, en un cajón. Alez abrió el cajón y me revoleó la primer media que encontró.
- ¿Y esto?- me preguntó.
Mire distraído mientras me cambiaba. Era la cajita de preservativos que me había dado mama. Había olvidado que los había guardado ahí.
- ¿No te conté? Mama me los dio, el día siguiente después de esa noche - le dije algo reservado
- ¿Que noche?- preguntó Alez
- Esa noche...- aguantándome la vergüenza le especifique - Esa noche que estábamos estudiando y te quedaste y nos tocamos... Mama escucho ruidos y me dio eso - dije atropelladamente.
- Ah - obtuve por toda respuesta.
Desayunamos con mama y nos avisó que saldría toda la tarde, por lo que nos pidió que en lugar de volver a casa, nos fuéramos a la casa de Alez para que los chicos no se queden solos. Ya estábamos bastante grandes para andar con niñeras, pero seguíamos siendo hijos menores de edad. Así en lugar de dejarnos con un adulto responsable, tanto Louis como mama, preferían que por lo menos estuviéramos los 4 juntos, ante la duda.
Al primer lugar que fuimos, a pedido mio, fue una librería. Por ser domingo nos tuvimos que recorre todo, pero encontramos una abierta, que no fuera la del centro comercial. No era muy grande, pero tenía una increíble variedad de libro. Casi todos me quería comprar, pero como tenía poca plata, me di a la tarea de eliminación de títulos para comprarme el título ganador. Luego de una exhaustiva evaluación de argumentos, tapas, precios, e.t.c., me decidí por uno. Nos acercamos a la caja a pagar. Cuando estoy por sacar la plata, Alez se adelanta y paga el libro. Al salir de la librería intenté pagárselo, pero no quiso. Alego que era un regalo por mi rehabilitación. Que no me preocupara que el pagaría cualquier cosa que quisiera por ese día. Al principió evitaba querer algo, pero luego, ya que Alez parecía millonario, con total descaro le pedía que me compre tal o cual cosa.
Comimos en un restauran. De hecho era el único que estaba abierto y para nuestra fortuna sus precios no eran impagables. Alez eligió ravioles con una salsa rara que yo decía que era experimental. Yo elegí un churrasco con ensalada. Cuando como afuera, elijo algo clásico, por las dudas.
Después del almuerzo decidimos hacer una caminata antes de volver a casa. Nos desviamos un poco hacía un lugar alejado de la ciudad. En realidad nos habíamos perdido y estábamos buscando el camino de regreso cuando encontramos un telo. Por supuesto que esto era insignificante y ni siquiera nos daba verguenza. El trauma fue que vimos entrar a mama y Louis.
Una vez que encontramos el camino de regreso, volvimos en silencio a la casa de Alez. Al llegar, la casa estaba tan silenciosa que creímos que no había nadie. Rose estaba en el patio escuchando música. Elise estaba en su cuarto con un amigo. Saludamos cordialmente a todos. El amigo de Elise, saludó con mucha confianza a Alez, lo que me dio a entender que siempre frecuentaba la casa. Sin nadie mas que saludar, Alez me llevó a su cuarto. Era el último de la casa, el mas alejado de todo, al contrario del de Elise que era el primero.
Hablamos un rato del colegio y de los exámenes que tendríamos en noviembre, la última oleada de exámenes, por fin. Y hablamos de otras cosas irrelevantes también. Pero necesitaba sacarme el trauma de la cabeza.
- Ya se que es normal en las personas, pero ver a tus padres entrando a un telo... te shockea -
- Jajaja ¿Todavía con eso? Y ¿que pensaste? ¿Que solo salían al cine y a cenar? Todavía son jóvenes, es normal que lo hagan - me tranquilizo Alez.
- Si, pero uno no quiere enterarse.-
- Por lo menos se están divirtiendo - aseguró Alez
- ¿Que querés decir? ¿te estas aburriendo conmigo?-
- No, Thomas. Hay infinitas formas de divertirse. Es que... no importa -
- Dale che, tiraste una y ahora te quedas callado. Decime.-
Alez me miro dubitativo. Algo inseguro me confeso.
- Envidia, eso -
- ¿Envidia de los viejos? Jaja, cualquiera - respondí sin entender
- Por eso Thomas, como te haces el boludo ni te lo menciono.- dijo Alez visiblemente molesto.
Lo pensé un momento, pero no entendí porque se había molestado. Me debatí entre preguntarle o hacer como que no pasaba nada. Pero no quería que estuviera molesto, así que se lo planteé.
- No entendí. ¿Que te molestó? No me estoy haciendo el boludo, te lo juro Alez.- dije casi suplicando.
A lo que respondió con un gesto. Se acercó a mi y me abrazó. Tomó mi cara con su mano y me acercó hasta sus labios. Me dio un beso lento y tímido, como pidiendo permiso. Lo que se me cruzó por la cabeza fue que no teníamos plata para el telo y esto me hizo reír.
-¿Que te causa gracia?- preguntó Alez con una mirada seria y herida.
- Se me cruzó una idea estúpida nomas - respondí
Alez me soltó molesto y se tiró a la cama, relamiéndose los labios. Me sentí nervioso y estúpido por estar nervioso. Corrí las piernas de Alez y me senté.
- Dale, no te pongas así. Fue una pavada. Ya está. Hagamos lo que quieras.-
- ¿Seguro?- preguntó Alez incorporándose, quedando frente a mi.
- Seguro ¿Que tenes en mente? - lo alenté.
- Estrenar - dijo sacando del bolsillo del pantalón los preservativos.
- ¿En que momento los agarraste? ¿Acá, ahora? Están tus hermanos...-
- Están ocupados, no se van a enterar. Y mi cuarto tiene aislante de sonido, el anterior dueño era músico.. -
Esas dudas que nunca terminaba de aclarar hicieron acto de presencia. Comencé un debate interno, mientras Alez trababa la puerta, cerraba la ventana y las cortinas. Si le tenía ganas, eso podía admitirlo, pero tenía miedo de los sentimientos que esto podía generar en el o en mi. No quería que nadie salga herido. Sin embargo Alez se mostraba confiado al respecto y eso era lo que mas me animaba.
Una vez que termino los preparativos del cuarto, se acerco a la cama, donde me encontraba todavía con la duda incrustada. Me miró mientras acercaba sus brazos para establecer contacto entre nosotros. Y mi mente se tornaba mas confusa. Tal vez algo se reflejo en mi cara ya que se detuvo mirándome interrogativamente. Su mirada me resulto excitante, expectante a cual sería mi movimiento. "Todo un experimentado" pensé.
Respire profundo, tomando valor, no me gustaba tomar iniciativa. Tome sus manos con las mías y lo arrastre mas a la cama, como pidiéndole que avance. Para definitivamente quebrar la tensión lo besé. Ansioso porque empezara, o quizás porque ya terminara, mis mano buscaron la piel bajo su remera. Era algo que me gustaba, tocarlo, su piel era suave al tacto. Pero fue todo lo que pude hacer, por esa maldita duda. Para mi fortuna, Alez tomó el control a partir de ahí.
Con apremio se deshizo de mi remera. Con desesperación imprimió besos en mi piel. Definitivamente sabía lo que hacía porque ni mis dudas pudieron evitar la erección. Cuando me excitaba me volvía algo torpe y un tanto inconsciente, soy de los que se dejan llevar. A pesar de estar en ese estado de obnubilación al sentir a Alez llegando al cierre de mi pantalón lo detuve.
- ¿Que?- pregunto un tanto molesto
- No...- respondí sin poder dar una explicación.
- ¿No que? ¿No te gusta? ¿O...?-
- Si me gusta, pero...- me miró pidiendo una respuesta coherente - No voy a hacer lo mismo por vos, si queres hacerlo, vas por tu cuenta- dije tratando de no cortarle el mambo.
Alez río mientras me desabrochaba el cierre mirando atento mi expresión.
- Hago lo que me gusta, no te persigas, no te estoy pidiendo nada -
- No seas tan condescendiente- casi le rogué.
Ignorándome, siguió en la suya. Y si, era algo que como a cualquiera le gustaba, solo que ni siquiera lograba imaginarme haciéndolo. Pero que bien que se le daba a Alez. A penas sentí su boca envolviéndolo ya quería explotar. Y ni que hablar de los andares de su lengua. Ahí había maestría. Si antes estaba obnubilado, ahora ya me había perdido.
- Podría usarte si sos tan amable conmigo- lo amenacé entre espasmos a punto de acabar.
Agitado, sin poder contenerme y con apremio, aparte a Alez de mi. No quería terminar es su boca, no lo creía justo. Pareció no importarle que ensuciara su remera. Se la saca y la tiró por ahí. Estaba mas que ansioso por retomar lo que estábamos haciendo.
Había sido un orgasmo bastante fuerte por lo que me llevó un rato retomar mi conciencia. Para Alez eso no era problema, ya que después de sacarme los pantalones, nuevamente me tenía tendido en la cama, debajo de su cuerpo. Sus manos impacientes no dejan rincón sin explorar. Volvió voraz sobre mi boca, haciéndome sentir mi amargo sabor. Lo maldije en silencio. Cada cosa que hacía me provocaba mas y mas, estaba perdiendo la razón. Sentí llegar al límite mi tolerancia.
- ¿Entras vos o entro yo?- lo apuré
Alez sonrío con malicia, como quien se sabe ganador de un juego que esta controlando. Entonces me mostró el gel. Lo abrió y me lo dio con la mirada de "ya sabes que hacer". Resoplando agarre el gel esparciéndolo en mis manos. No deje de verlo ya que el me observaba atentamente. Mientras me lubricaba, el se sacaba el pantalón y antes de abrir el preservativo, se dio el lujo de masturbarse bajo el efecto de mis acciones. Luego de ponerse el preservativo, sin ningún ápice de delicadeza me dio vuelta. Lento, en un principio, empezó a penetrarme. A medida que iba abriéndose paso en mi interior, los gemidos se escapaban desesperadamente de ambos. Cuando entró por completo quebró mi paciencia, por lo que comencé a moverme bajo su peso. Claramente el tampoco podía aguantar mas, ya que aceleró sus movimientos. En un vaivén casi violento, mientras me masajeaba con frenesí el pene, Alez acabó abruptamente. Obviamente a los segundos también llegó el orgasmo ansiado. Agitado, Alez agarró rápidamente alguna prenda para que no ensuciara la cama. Quedamos un momento tendidos. El sobre mi. Yo agitadísimo.
Los siguientes segundos, en los que lentamente volvía en mi, el vacío tomaba protagonismo. No sabría de que otra forma describir esa sensación de estar en el lugar equivocado, con la persona equivocada, haciendo lo que no debía. Oleadas de culpa comenzaban a ocupar los espacios donde momentos antes hubo excitación. Sutilmente saque a Alez de encima mio. Busque mi ropa, dándome cuenta que había sido mi remera la prenda que Alez usó para limpiarme. Resignado, me puse el pantalón, pensando una excusa.
- Voy a tomar agua ¿te traigo?- pregunté amablemente
- Mm- dijo sin mirarme no moverse de como lo había dejado.
Fui a la cocina y casi que me tomé un litro de agua. Había tomado una decisión, pero no sabía como decírselo a Alez. Porque se lo tenía que hacer saber de inmediato. Es de esperar que nadie entienda que de camino a la cocina cambies drásticamente de parecer. Serví un baso para llevarle. Cuando estaba volviendo, pase por el cuarte de Elise. Tenía la puerta entreabierta. Estaba hablando con su amigo. No puede evitar detenerme a escuchar.
- ¿Entonces?- le preguntaba el amigo.
- Para su cumpleaños. Igual faltan un par de meses...- respondió Elise.
- ¿Pero lo pensaste o no?- insistió el amigo.
- Si... Va, no... No se, no quiero mandarme cualquiera, pero no tengo ganas de pensar - admitió Elise.
Sintiéndome un entrometido que se quedaba con la duda me obligue a seguir mi camino. A pesar de que no quería llegar a mi destino, llegué. Alez ya se había vestido y abierto el cuarto para que se ventilara. Cuando le di el baso, me dio una remera y después llevó la ropa a lavar. Al volver quise encararlo.
- Después te devuelvo la remera - me dijo.
- Necesito decirte algo -
- ¿Porque tan serio? Ahora no, decímelo mas tarde -
- Pero es importante -
- Habla si queres, pero no te voy a escuchar...- se quejo - Recién tuvimos sexo y ya te estas poniendo serio, como las minas, afloja Thomas, no nos casamos mañana, que no te importe.-
- No es eso, pasa que...- me tapo la boca
- No tengo ganas de tus sorpresas. Tenemos todo el tiempo del mundo para que me digas lo que necesitas decirme. No jodas.-
Estaba a punto de insistir cuando sonó el teléfono. Elise lo contestó, pero al rato se acercó al cuarto de Alez.
- Dice papa que nos preparamos porque pasan a buscarnos para cenar.- me miro un tanto extrañado.
- ¿Querés ir a tu casa a buscarte ropa o te bancas que te preste?- preguntó Alez cuando se fue su hermano.
Me senté sobre la cama, negando, con la cabeza. Al apoyar mi mano, sentí un pomo frío. Mire donde apoyé mi mano y vi el gel. Alez estaba buscando la ropa.
- ¿Este es el gel de Nico?- pregunté
Se dio vuelta para mirar, aunque no era necesario. Por supuesto que sabía lo que tenía en la mano. Me sonrió. Recordé lo de minutos atrás y me sentí avergonzado.
- Estaba en el cajón de las medias ¿Seguro es de Nico? Como que nunca se lo llevo...- declaró con sospecha.
- No, nunca se lo llevó, pero es de el, supongo que cuando se acuerde lo va a querer.-
Nos bañamos y nos cambiamos. A los minutos aparecieron mama y Louis. Primero llevaron al amigo de Elise a su casa y después nos fuimos a un restaurante.
Mama y Louis se veían algo impacientes. La cena transcurrió casi en silencio, no mas que un comentario sobre esto o aquello. Cuando estábamos por terminar con una mirada de aprobación departe de Louis, mama pidió nuestra atención.
- Necesitábamos comunicarles algo - dijo mama.
- Pero que formal mama, escúpelo -
Mama me miro con demasiada ternura. Todos estábamos atentos a lo que diría. Estaba por llevarme un bocada a la boca, que casi escupí al escuchar la noticia.
- Bueno, es que, como decirlo, estuvimos hablando con Louis, sobre ustedes y nosotros y... em... esta tarde... Louis me pidió casamiento y acepté -
- ¿Felicidades?- dijo tímidamente Rose
- Se que es una sorpresa inesperada, queríamos hablarlo cuanto antes, porque por supuesto su aprobación es lo mas importante para nosotros - dijo Louis
- Realmente muy inesperado - sentenció Elise - Debe ser genético esto de sorprender con las nuevas -
- Me gusta Elizabeth - dijo Alez sonriendo, quizá el único que sinceramente se alegró de todos.
- ¿Thomas? - preguntó mama.
- ¿Si alguno no está de acuerdo entonces no se casan? Porque no estoy de acuerdo. No me mal interpretes Louis, no me pareces mal tipo, pero esto es muy apresurado, incluso para ustedes por muy maduros y mayores que sean.- dije molesto sin mirar a ninguno de los presentes.
- Después hablamos en casa Thomas. No armes lío acá.- se previno mama
- Thomas siempre podes transmitirme cualquier inquietud que tengas - me dijo Louis - Hay otra cosa que tengo que decirles. Casualmente su madre se comunicó conmigo antes de ayer - les contó a los chicos, seguramente mirando a Alez - Quiere pasar unos días con ustedes estas vacaciones -
- No me interesa esa mujer.- contestó cortante Alez.
- Nunca le diste una oportunidad - se quejó Elise.
- ¿Ella sabe que te vas a casar?- quiso saber Rose - Va, aunque a ella no le afecta, pero por si acaso -
- Se lo comenté, muy por arriba - le respondió Louis- Pero no hay problema con que se interioricé en el tema por ustedes. De todos modos hace años estamos divorciados.-
- Disculpen mi falta de sensibilidad, en realidad no me importa todo esto, quisiera irme a casa - dije irritado, sin ganas de comer y mirando con asco mi plato.
Pese a lo desagradable de mi actitud, pese a que me había esforzado por ser desagradable, todavía tuve que esperar que todos terminaran para que Louis nos llevara a casa. En el camino una aura demoníaca me rodeaba, por lo que nadie se atrevía a dirigirme la palabra. Mejor para mi. En ese momento estaba odiando intensamente a todo el mundo. Las que mas se dirigieron la palabra fueron Rose y mama. Después del golpe aturdidor, a Rose pareció caerle bien la noticia, por lo que ya se estaba emocionando del modo en que se emocionan las chicas ante un inminente casamiento. ¡Estúpidas!
Cuando llegamos a casa, sin saludar a nadie entre. Mama se demoro un poco despidiéndose de Louis.
Mama intentó hablar conmigo, pero no cedí. Viendo que se le estaba poniendo difícil, desistió, advirtiéndome que tarde o temprano no podría evitar el momento de hablar. Si creía que esa noche se me pasaría lo difícil, estaba perdida, porque me pondría jodidamente jodido, y con ganas.
Samstag, 22. März 2014
Primer año (Parte IX)
El domingo estuve adolorido y abarrotado en la cama. Nico casi no durmió a la noche porque cosa que pedía, cosa que me traía, por lo que durante la mañana no mostró señales de vida. Alez había dormido poco, pero no se sentía cansado, ni tampoco quería despegarse de mi lado.
Cerca del medio día Louis paso a verme. Vino con los chicos. Después de saludarme, bajo para estar con mama. Elise estaba en la pieza pero no decía nada. Rose estuvo muy condescendiente.
- Creí que esto te gustaría - dijo Rose dándome un libro - Te ves muy mal, de hecho diría feo jaja -hizo una broma que si bien no era graciosa, me reí porque venía de ella.
- Gracias Rose. Si, me gustan los libros. Y me gusta el hecho de que lo hayas elegido para mi. Me gustan los cambios que estas mostrando. Te ves mas decente.- dije realmente agradecido. Ella se sonrojó.
- Thomas ¿era esto?- preguntó Nico entrando con un jugo.
Le había pedido a Nico que me trajera un jugo, mi preferido. Pero Nico nunca se acordaba de esos detalles. Alez dijo que sabía cual era cuando lo describí, así que ambos fueron a comprarlos. Nico había conocido a Elise en el incidente, pero no conocía a Rose. La primera impresión que ambos se llevaron fue muy evidente para todos.
- Hola. Soy Nico.- se presentó con tono seductor al verla.
- Ella es Rose, mi hermanita - le dije sacándole las palabras a Alez - Ni se te ocurra Nico-
- Hola - dijo tímidamente Rose con una sonrisa.
Luego de la presentación, las conversaciones se pusieron raras. Era una indirecta para acá y para allá entro estos. Harto de la escena, inventé una excusa para sacar a Rose del cuarto.
- Rose ¿puedes pedirle a mama que me haga un te? ¿si? por favor...-
- Si, si. Y te lo traigo. ¿Necesitas algún remedio para el dolor o algo mas? -
- No, nada mas -
En cuanto se fue, no perdí tiempo para advertirle a Nico.
- No la pongas en tu mira Nico.¡La flaca es re buena y vos sos un pervertido! -
- Que feo concepto que tenes de mi Thomas. Solo me pareció muy bonita. Voy a prepararme un te yo también.- dijo saliendo rápidamente de mi cuarto.
Alez giró los ojos. Mirándome sin decir palabras, salio detrás de Nico. Por lo menor sería bueno que su hermano la esté cuidando. Ya le había contado a Alez lo nocivo que era Nico para las chicas.
Sin darme cuenta Elise y yo estábamos solos. No me molestaba en lo absoluto, pero el no estaba en plan de buenos amigos y me lo hizo notar.
- No voy a sentir lástima por vos. Lo que te paso, te lo mereces por metido.-
- Tal vez si estuvieras de mi lado lo entenderías mejor-
- Entender ¿que? ¡No tenes derecho, ni motivos para interponerte entre nosotros!-
- Es frustrante que no puedas verlo tan claro como yo. El tipo te usa. ¿Me vas a decir que te gustaba como te tocaba? Te veías forzado.-
Por un momento no dijo nada, como dándome la razón. Pero luego quiso defenderlo por todos loe medios.
- No tengo porque darte explicaciones de como es nuestra relación. Es solo que desde que te metes todo el tiempo, el ya no confía tanto en mi, y a veces cuando me niego a algo, actúa un poco... brusco - me confesó intentado suavizar el relato.
- Si es "brusco" es porque no querés o no te gusta lo que el quiere hacerte. Decime la verdad ¿te obligó a algo mas? -
- ¡No es así como lo ves! El es bueno y amable, la mayor parte del tiempo, pasa que a veces lo harto con tanto mariconeo.-
- ¿Entonces no es obvio que te está tratando mal?- le recriminé
- Thomas no sabes nada de las relaciones.- me reclamó
- Se que de estar en su lugar no te trataría mal, no te forzaría. Si se supone que hay "amor" ¿no se trata de hacer sentir bien a la otra persona? Eso dice la teoría, hay que saber ponerlo en práctica. Fíjate.-
En eso entraron Nico y Alez al cuarto, con dos tasas cada uno.
- Le pedí a Rose que se quedara abajo porque tu amigo no paraba de acosarla y tuve que obligarlo a subir conmigo. Toma Elise.- Dijo Alez pasandole una taza a su hermano.
- Nico hay un momento en la vida en que no podes ser tan sarpado. No puedo permitir que mires a Rose con tus lobeznos ojos. Te aviso que si me tengo que poner en forro, me enforro en forma.-
- Afloja con la paranoia Thomas, no pasa naranja con la flaca. Esta buena. Una observación. Nomas -
Luego de una serie de advertencias, tanto a Nico como a Alez sobre este, mama nos llamó para almorzar. Va los chicos fueron a comer, a mi me trajeron la comida a pesar de que yo quería bajar. Un par de horas después Louis se fue. Nuevamente Alez se negó a ir con su padre.
Nico y Alez parecían llevarse mejor a medida que pasaban las horas, mientras no se mencionara a Rose. Al parecer le había transmitido mi preocupación. Pero la verdad es que sabía muy bien como era Nico con las chicas, nunca las tomaba en serio y definitivamente no quería que la embarrara con ella, que prácticamente era mi familia.
Nico se quedaría hasta mañana. Su padre llamó varias veces para convencerlo de que vuela. A lo único que accedió Nico fue a que lo pasara a buscar el lunes por la mañana. En parte se sentía culpable por mi estado, pese a que millares de veces le aclaré que fue íntegramente mi culpa por no saber si quiera defenderme, a lo que me reiteró al oferta.
Ya mas adormecidos por la noche Alez retomó el tema.
- Si no te jode que te lo pida, yo si quisiera que me ensañaras esos movimientos Nico. Me encantó como le rompiste la jeta a ese hijo de puta. - le pidió.
- No hay problema Alez, aunque, ya sabes, te pondría un precio "especial"-
- Rose no es moneda Nico - salte, adelantándome a las intenciones de Nico.
- Claro que no Thomas ¿Que estas pensando?¡Zángano!- se defendió Nico
- Dale, boludos, estoy hablando en serio.- protestó Alez
- Pasa que no le tenes que dar oportunidad, tené cuidado con este.- le advertí
- Ah tu puto sentido de la moral, aparece en momentos innecesarios Thomas. Como sea, no estaba pensando en nada raro. Solo una salida o dos. Fijate si te convence Alez - negoció Nico
- ¿Ves? Es un desubicado. Negaselo Alez - le pedí
- No Nico, de verdad. ¿Hay alguna forma de hablar con vos sin que jodas?- preguntó Alez
- ¡Huy que putos amargados!- se quejó Nico - Para ser putitos les falla el sentido de la joda -
- No me gusta esa manera despectiva de dirigirte a nosotros. ¿A caso algún puto te hizo algo que tanto nos bardeas?- quiso saber Alez
- Ahora que lo mencionas ¿Quien te crees que me uso de experimento cuando estaba en la dulce duda?- respondió Nico sarcástico mirándome.
- Jajaja ¿Intentaste levantarte a tu mejor amigo? Hablando de descaro...- me acusó Alez
- No fue así... Aunque tal vez si quise manosearlo... ¡Es lindo el forro!- admití señalando a Nico
- La verdad que si estoy re bueno. No entiendo como las chicas siempre te elegían a vos - me recriminó Nico.
- Si me preguntan los dos están buenos. Nico un colorado de los pocos que hay y Thomas un hermoso morocho.-
- Nico esta mas bueno. Un colorado con ojos verdes. Me parece una combinación empalagosa. Mis ojos son marrones re comunachos.- observé
- Tus ojos son marrones miel. Particularmente creo que son mas lindo que los marrones de Rose, por ejemplo o que los típicos celestes mio.- dijo Alez
- Si, los colorados tendríamos que llevar la delantera, por ser pocos. No ustedes el típico morocho y el albino.- nos acusó Nico
- No soy albino. Ni siquiera rubio. Mi pelo es castaño. Bastante común-
- Pero tenes tez blanca y ojos celeste, lo que desde nuestro punto de vista es albino jaja- le retruqué
- ¡Vos también sos blanco Nico!- se defendió Alez
- Pero colorado, eso es lo que me destaca!-
- Jajaja ¿ves Nico? ya estas hablando como nosotras - le dije para que se calentara
- ¡Putos de mierda!- se quejó.
- Volviendo al tema ¿Que te hizo Thomas? - preguntó Alez.
Nico lo miró con desconfianza fingida, luego se río.
- Mejor te lo cuento yo, porque Thomas desvirtúa los recuerdo cuando los relata -
- No los desvirtúo. Los edito, para que sean mas lindos. Contá lo que quieras. Yo te corrijo.- lo alenté.
- Es una anécdota de cuando Thomas tenía como... ¿13?- empezó Nico
- Ah, arrancaste después que yo - me dijo Alez
- ¿A que edad lo deduciste?- pregunté curioso
- Va, en realidad siempre andaba atrás de los nenes. Pero calculale que a los 10, 11 buscaba a los chicos para picos y esas boludeces - se sinceró Alez
- Bueno ¿van a hablar o me van a dejar seguir?- se molestó Nico
- Huy dale floripondio - rezongamos a la vez con Alez.
- Sigo. Al boludito este de acá le molestaban las chicas.- continuo señalándome - Resulta que le mandaban cartitas y lo seguían a todos lados y le regalaban golosinas y el tipo, nada. Ninguna le movía un pelo. Teníamos un amigo que se llamaba Alexis. Eramos un trío en esa época. Después Alexis se cambió de colegio, pero eso no importa. Un día jugando en la casa de Alexis, se cayeron, se chocaron y accidentalmente se besaron. Para Alexis fue un accidente y no le dio bola, pero este se quedó traumado. O sea, al guachin le había gustado. Pero como te enseñan que los chicos hacen esas cosas con las chicas, se sentía mal y no lo podía admitir.-
- Y te pasa. Te convences que estas mal y el mundo esta bien y que sos vos el que tiene que cambiar.- coincidió Alez - Si me habré sentido así - se lamentó
- Sigo pensando hasta el día de hoy que no fue un accidente. Alexis me tiro la boca. Así lo viví yo. Por eso su indiferencia me descolocaba -
- Y la verdad es que no lo recuerdo a la perfección. Te digo que eso fue lo que me pareció a mi. Yo lo vi así. Como que nunca lo hablamos con el, vos siempre confiaste mas en mi que en cualquier otro.-
- Obviamente. Desde jardín que venías a mi casa. Creía que si le decía a Alexis, capaz que dejaba de hablarme o alguna reacción fea. Tenía miedo porque quería que siga siendo mi amigo. Pegamos muy buena onda.- me lamenté.
- Para nosotros pegar buena onda es peligroso, jaja, en particular cuando te estás definiendo, se genera una confusión innecesaria.- opinó Alez.
- Es conclusión: ese fue el accidentado/premeditado pico de la discordia.- retomó Nico- La cosa es que cuando no se lo aguantó mas, me lo dijo claramente, que tal vez no le gustaban las chicas como al resto de los mortales. Los mortales machos, claro. Lo único que se le ocurrió a Thomas fue buscar información. Pero vos sabes que no siempre en un libro te hablan de estas cosas -
- ¿No me digas que fueron a una biblioteca y cosas así? Hay que ser, Thomas, para pretender que un libro te lo explique. Es mas que nada algo que te nace de adentro. O así lo experimenté yo.- dijo con un tono de burla Alez
- Estas haciendo muy largo el relato.- lo apuré
- Si ustedes interrumpen a cada rato - se quejó Nico - El punto fue que se le metió en la cabeza que si lo probaba otra vez, digo besarse con chicos, podría descifrarlo. Le sugerí que probara con chicas primero. No le gustó la idea, pero aceptó. Así que a las siguientes 2 chicas que se le tiraron se las tranzó. Obvio que no le gustó. Entonces me dijo decidido que probaría con un chico. Yo en mis inocentes 13 años, le pregunto: "¿pero que chico va a querer?" Y el me dice: " Sos mi mejor amigo ¿no?". Caí mal, derrapando contra el muro. Me negué, y como me negué. Incluso dejé de hablarle un par de meses.-
- Que cruel que fuiste Nico. Esa fue la etapa mas desesperante de mi transición. No tener a un amigo en quien confiar, te hace sentir la peor mierda del mundo.- le recriminé.
- Y así como ahora se está haciendo la víctima, se hizo la víctima entonces, haciéndome sentir culpable.- le contaba a Alez - Al final me sentí tan forro que fui hasta su casa, a pedirle perdón y que volviéramos a ser amigos. El muy hijo de puta - dijo casi gritando entrecerrando los ojos mirándome fijo - abuso de mi en su cuarto, cuando yo iba en plan de amigos.-
- Jajaja, eso es desvirtuar el recuerdo. Te explico bien Alez. Este apareció en mi casa con un discursito poco creíble. Dijo algo así como: "perdóname, no quería que te sintieras tan mal, sabes que sos mi mejor amigo, te banco en todas, pero no insistas con eso, por fa". Miré a Nico y me di cuenta que no solo me caía bien, si no que además me parecía hermoso. Estaba frente a mi con era carita preciosa, esos ojos encantadores, pidiéndome que nos volviéramos a hablar... No me pude resistir. Con una fuerza que nunca creí que tuviera (y menos que superara la de Nico), lo tiré a mi cama. Me subí encima y lo besé todo lo que tuve ganas, o casi. Lógicamente se calentó mas, me puteó, de todo. Casi que lo perdía otra vez. Me las arreglé como pude y lo calme. Con todos los argumentos que se me ocurrieron en el momento, lo contuve. Lo único que no hice fue prometer que no lo volvería a hacer, muejeje -
- No conforme con eso, volvió a robarme besos, en 2 ocasiones mas. Ahora vivo con el miedo de que mi mejor amigo me ataque cuando esté distraído...- dramatizó Nico
- ¡Esas dos veces tampoco me pude resistir! Cuando te enojas o te pones posesivo aumenta tu atractivo Nico. Ahora que lo mencionas podríamos volver a intentarlo - dije pícaro mientras Nico me miraba mal.
- Pero Nico, vos con Thomas sos bastante posesivo. Cuando nos conocimos me miraste re mal y eso que era la primera vez. Y el otro día si no era Thomas al que estaban cagando a palos no lo hubieras defendido con tanta bronca. Admitilo: te re jode que te lo toquen - lo acusó
- Y, si. Pero ese es un defecto de mi personalidad. No quieras manipularme. Prefiero chicas, no se, como tu hermana...- tiró Nico
- Eso no se hace Nico. Deja de bardearla - le reproché.
Y hasta muy entrada la noche discutimos sobre si sería bueno o no para Rose. De todas formas, Nico solo tenía puntos en contra. Últimamente le había tomado cariño a Rose y no quería que el lobo voraz de me mejor amigo corrompiera su inocencia.
Cerca del medio día Louis paso a verme. Vino con los chicos. Después de saludarme, bajo para estar con mama. Elise estaba en la pieza pero no decía nada. Rose estuvo muy condescendiente.
- Creí que esto te gustaría - dijo Rose dándome un libro - Te ves muy mal, de hecho diría feo jaja -hizo una broma que si bien no era graciosa, me reí porque venía de ella.
- Gracias Rose. Si, me gustan los libros. Y me gusta el hecho de que lo hayas elegido para mi. Me gustan los cambios que estas mostrando. Te ves mas decente.- dije realmente agradecido. Ella se sonrojó.
- Thomas ¿era esto?- preguntó Nico entrando con un jugo.
Le había pedido a Nico que me trajera un jugo, mi preferido. Pero Nico nunca se acordaba de esos detalles. Alez dijo que sabía cual era cuando lo describí, así que ambos fueron a comprarlos. Nico había conocido a Elise en el incidente, pero no conocía a Rose. La primera impresión que ambos se llevaron fue muy evidente para todos.
- Hola. Soy Nico.- se presentó con tono seductor al verla.
- Ella es Rose, mi hermanita - le dije sacándole las palabras a Alez - Ni se te ocurra Nico-
- Hola - dijo tímidamente Rose con una sonrisa.
Luego de la presentación, las conversaciones se pusieron raras. Era una indirecta para acá y para allá entro estos. Harto de la escena, inventé una excusa para sacar a Rose del cuarto.
- Rose ¿puedes pedirle a mama que me haga un te? ¿si? por favor...-
- Si, si. Y te lo traigo. ¿Necesitas algún remedio para el dolor o algo mas? -
- No, nada mas -
En cuanto se fue, no perdí tiempo para advertirle a Nico.
- No la pongas en tu mira Nico.¡La flaca es re buena y vos sos un pervertido! -
- Que feo concepto que tenes de mi Thomas. Solo me pareció muy bonita. Voy a prepararme un te yo también.- dijo saliendo rápidamente de mi cuarto.
Alez giró los ojos. Mirándome sin decir palabras, salio detrás de Nico. Por lo menor sería bueno que su hermano la esté cuidando. Ya le había contado a Alez lo nocivo que era Nico para las chicas.
Sin darme cuenta Elise y yo estábamos solos. No me molestaba en lo absoluto, pero el no estaba en plan de buenos amigos y me lo hizo notar.
- No voy a sentir lástima por vos. Lo que te paso, te lo mereces por metido.-
- Tal vez si estuvieras de mi lado lo entenderías mejor-
- Entender ¿que? ¡No tenes derecho, ni motivos para interponerte entre nosotros!-
- Es frustrante que no puedas verlo tan claro como yo. El tipo te usa. ¿Me vas a decir que te gustaba como te tocaba? Te veías forzado.-
Por un momento no dijo nada, como dándome la razón. Pero luego quiso defenderlo por todos loe medios.
- No tengo porque darte explicaciones de como es nuestra relación. Es solo que desde que te metes todo el tiempo, el ya no confía tanto en mi, y a veces cuando me niego a algo, actúa un poco... brusco - me confesó intentado suavizar el relato.
- Si es "brusco" es porque no querés o no te gusta lo que el quiere hacerte. Decime la verdad ¿te obligó a algo mas? -
- ¡No es así como lo ves! El es bueno y amable, la mayor parte del tiempo, pasa que a veces lo harto con tanto mariconeo.-
- ¿Entonces no es obvio que te está tratando mal?- le recriminé
- Thomas no sabes nada de las relaciones.- me reclamó
- Se que de estar en su lugar no te trataría mal, no te forzaría. Si se supone que hay "amor" ¿no se trata de hacer sentir bien a la otra persona? Eso dice la teoría, hay que saber ponerlo en práctica. Fíjate.-
En eso entraron Nico y Alez al cuarto, con dos tasas cada uno.
- Le pedí a Rose que se quedara abajo porque tu amigo no paraba de acosarla y tuve que obligarlo a subir conmigo. Toma Elise.- Dijo Alez pasandole una taza a su hermano.
- Nico hay un momento en la vida en que no podes ser tan sarpado. No puedo permitir que mires a Rose con tus lobeznos ojos. Te aviso que si me tengo que poner en forro, me enforro en forma.-
- Afloja con la paranoia Thomas, no pasa naranja con la flaca. Esta buena. Una observación. Nomas -
Luego de una serie de advertencias, tanto a Nico como a Alez sobre este, mama nos llamó para almorzar. Va los chicos fueron a comer, a mi me trajeron la comida a pesar de que yo quería bajar. Un par de horas después Louis se fue. Nuevamente Alez se negó a ir con su padre.
Nico y Alez parecían llevarse mejor a medida que pasaban las horas, mientras no se mencionara a Rose. Al parecer le había transmitido mi preocupación. Pero la verdad es que sabía muy bien como era Nico con las chicas, nunca las tomaba en serio y definitivamente no quería que la embarrara con ella, que prácticamente era mi familia.
Nico se quedaría hasta mañana. Su padre llamó varias veces para convencerlo de que vuela. A lo único que accedió Nico fue a que lo pasara a buscar el lunes por la mañana. En parte se sentía culpable por mi estado, pese a que millares de veces le aclaré que fue íntegramente mi culpa por no saber si quiera defenderme, a lo que me reiteró al oferta.
Ya mas adormecidos por la noche Alez retomó el tema.
- Si no te jode que te lo pida, yo si quisiera que me ensañaras esos movimientos Nico. Me encantó como le rompiste la jeta a ese hijo de puta. - le pidió.
- No hay problema Alez, aunque, ya sabes, te pondría un precio "especial"-
- Rose no es moneda Nico - salte, adelantándome a las intenciones de Nico.
- Claro que no Thomas ¿Que estas pensando?¡Zángano!- se defendió Nico
- Dale, boludos, estoy hablando en serio.- protestó Alez
- Pasa que no le tenes que dar oportunidad, tené cuidado con este.- le advertí
- Ah tu puto sentido de la moral, aparece en momentos innecesarios Thomas. Como sea, no estaba pensando en nada raro. Solo una salida o dos. Fijate si te convence Alez - negoció Nico
- ¿Ves? Es un desubicado. Negaselo Alez - le pedí
- No Nico, de verdad. ¿Hay alguna forma de hablar con vos sin que jodas?- preguntó Alez
- ¡Huy que putos amargados!- se quejó Nico - Para ser putitos les falla el sentido de la joda -
- No me gusta esa manera despectiva de dirigirte a nosotros. ¿A caso algún puto te hizo algo que tanto nos bardeas?- quiso saber Alez
- Ahora que lo mencionas ¿Quien te crees que me uso de experimento cuando estaba en la dulce duda?- respondió Nico sarcástico mirándome.
- Jajaja ¿Intentaste levantarte a tu mejor amigo? Hablando de descaro...- me acusó Alez
- No fue así... Aunque tal vez si quise manosearlo... ¡Es lindo el forro!- admití señalando a Nico
- La verdad que si estoy re bueno. No entiendo como las chicas siempre te elegían a vos - me recriminó Nico.
- Si me preguntan los dos están buenos. Nico un colorado de los pocos que hay y Thomas un hermoso morocho.-
- Nico esta mas bueno. Un colorado con ojos verdes. Me parece una combinación empalagosa. Mis ojos son marrones re comunachos.- observé
- Tus ojos son marrones miel. Particularmente creo que son mas lindo que los marrones de Rose, por ejemplo o que los típicos celestes mio.- dijo Alez
- Si, los colorados tendríamos que llevar la delantera, por ser pocos. No ustedes el típico morocho y el albino.- nos acusó Nico
- No soy albino. Ni siquiera rubio. Mi pelo es castaño. Bastante común-
- Pero tenes tez blanca y ojos celeste, lo que desde nuestro punto de vista es albino jaja- le retruqué
- ¡Vos también sos blanco Nico!- se defendió Alez
- Pero colorado, eso es lo que me destaca!-
- Jajaja ¿ves Nico? ya estas hablando como nosotras - le dije para que se calentara
- ¡Putos de mierda!- se quejó.
- Volviendo al tema ¿Que te hizo Thomas? - preguntó Alez.
Nico lo miró con desconfianza fingida, luego se río.
- Mejor te lo cuento yo, porque Thomas desvirtúa los recuerdo cuando los relata -
- No los desvirtúo. Los edito, para que sean mas lindos. Contá lo que quieras. Yo te corrijo.- lo alenté.
- Es una anécdota de cuando Thomas tenía como... ¿13?- empezó Nico
- Ah, arrancaste después que yo - me dijo Alez
- ¿A que edad lo deduciste?- pregunté curioso
- Va, en realidad siempre andaba atrás de los nenes. Pero calculale que a los 10, 11 buscaba a los chicos para picos y esas boludeces - se sinceró Alez
- Bueno ¿van a hablar o me van a dejar seguir?- se molestó Nico
- Huy dale floripondio - rezongamos a la vez con Alez.
- Sigo. Al boludito este de acá le molestaban las chicas.- continuo señalándome - Resulta que le mandaban cartitas y lo seguían a todos lados y le regalaban golosinas y el tipo, nada. Ninguna le movía un pelo. Teníamos un amigo que se llamaba Alexis. Eramos un trío en esa época. Después Alexis se cambió de colegio, pero eso no importa. Un día jugando en la casa de Alexis, se cayeron, se chocaron y accidentalmente se besaron. Para Alexis fue un accidente y no le dio bola, pero este se quedó traumado. O sea, al guachin le había gustado. Pero como te enseñan que los chicos hacen esas cosas con las chicas, se sentía mal y no lo podía admitir.-
- Y te pasa. Te convences que estas mal y el mundo esta bien y que sos vos el que tiene que cambiar.- coincidió Alez - Si me habré sentido así - se lamentó
- Sigo pensando hasta el día de hoy que no fue un accidente. Alexis me tiro la boca. Así lo viví yo. Por eso su indiferencia me descolocaba -
- Y la verdad es que no lo recuerdo a la perfección. Te digo que eso fue lo que me pareció a mi. Yo lo vi así. Como que nunca lo hablamos con el, vos siempre confiaste mas en mi que en cualquier otro.-
- Obviamente. Desde jardín que venías a mi casa. Creía que si le decía a Alexis, capaz que dejaba de hablarme o alguna reacción fea. Tenía miedo porque quería que siga siendo mi amigo. Pegamos muy buena onda.- me lamenté.
- Para nosotros pegar buena onda es peligroso, jaja, en particular cuando te estás definiendo, se genera una confusión innecesaria.- opinó Alez.
- Es conclusión: ese fue el accidentado/premeditado pico de la discordia.- retomó Nico- La cosa es que cuando no se lo aguantó mas, me lo dijo claramente, que tal vez no le gustaban las chicas como al resto de los mortales. Los mortales machos, claro. Lo único que se le ocurrió a Thomas fue buscar información. Pero vos sabes que no siempre en un libro te hablan de estas cosas -
- ¿No me digas que fueron a una biblioteca y cosas así? Hay que ser, Thomas, para pretender que un libro te lo explique. Es mas que nada algo que te nace de adentro. O así lo experimenté yo.- dijo con un tono de burla Alez
- Estas haciendo muy largo el relato.- lo apuré
- Si ustedes interrumpen a cada rato - se quejó Nico - El punto fue que se le metió en la cabeza que si lo probaba otra vez, digo besarse con chicos, podría descifrarlo. Le sugerí que probara con chicas primero. No le gustó la idea, pero aceptó. Así que a las siguientes 2 chicas que se le tiraron se las tranzó. Obvio que no le gustó. Entonces me dijo decidido que probaría con un chico. Yo en mis inocentes 13 años, le pregunto: "¿pero que chico va a querer?" Y el me dice: " Sos mi mejor amigo ¿no?". Caí mal, derrapando contra el muro. Me negué, y como me negué. Incluso dejé de hablarle un par de meses.-
- Que cruel que fuiste Nico. Esa fue la etapa mas desesperante de mi transición. No tener a un amigo en quien confiar, te hace sentir la peor mierda del mundo.- le recriminé.
- Y así como ahora se está haciendo la víctima, se hizo la víctima entonces, haciéndome sentir culpable.- le contaba a Alez - Al final me sentí tan forro que fui hasta su casa, a pedirle perdón y que volviéramos a ser amigos. El muy hijo de puta - dijo casi gritando entrecerrando los ojos mirándome fijo - abuso de mi en su cuarto, cuando yo iba en plan de amigos.-
- Jajaja, eso es desvirtuar el recuerdo. Te explico bien Alez. Este apareció en mi casa con un discursito poco creíble. Dijo algo así como: "perdóname, no quería que te sintieras tan mal, sabes que sos mi mejor amigo, te banco en todas, pero no insistas con eso, por fa". Miré a Nico y me di cuenta que no solo me caía bien, si no que además me parecía hermoso. Estaba frente a mi con era carita preciosa, esos ojos encantadores, pidiéndome que nos volviéramos a hablar... No me pude resistir. Con una fuerza que nunca creí que tuviera (y menos que superara la de Nico), lo tiré a mi cama. Me subí encima y lo besé todo lo que tuve ganas, o casi. Lógicamente se calentó mas, me puteó, de todo. Casi que lo perdía otra vez. Me las arreglé como pude y lo calme. Con todos los argumentos que se me ocurrieron en el momento, lo contuve. Lo único que no hice fue prometer que no lo volvería a hacer, muejeje -
- No conforme con eso, volvió a robarme besos, en 2 ocasiones mas. Ahora vivo con el miedo de que mi mejor amigo me ataque cuando esté distraído...- dramatizó Nico
- ¡Esas dos veces tampoco me pude resistir! Cuando te enojas o te pones posesivo aumenta tu atractivo Nico. Ahora que lo mencionas podríamos volver a intentarlo - dije pícaro mientras Nico me miraba mal.
- Pero Nico, vos con Thomas sos bastante posesivo. Cuando nos conocimos me miraste re mal y eso que era la primera vez. Y el otro día si no era Thomas al que estaban cagando a palos no lo hubieras defendido con tanta bronca. Admitilo: te re jode que te lo toquen - lo acusó
- Y, si. Pero ese es un defecto de mi personalidad. No quieras manipularme. Prefiero chicas, no se, como tu hermana...- tiró Nico
- Eso no se hace Nico. Deja de bardearla - le reproché.
Y hasta muy entrada la noche discutimos sobre si sería bueno o no para Rose. De todas formas, Nico solo tenía puntos en contra. Últimamente le había tomado cariño a Rose y no quería que el lobo voraz de me mejor amigo corrompiera su inocencia.
Donnerstag, 20. März 2014
Primer año (Parte VIII)
Al parecer no habíamos sido nada discretos. Tampoco es que lo hubiéramos pensado mucho. Los sucesos se dieron como naturalidad, por lo que ninguno de los dos fuimos cuidadosos. Sin embargo, había alguien mas en la casa, a la que la preocupación no le dejo dormir.
Cuando despertamos, agotados por la poca cantidad de horas dormidas y otras actividades nocturnas, ya eran pasadas las 7. Desayunamos algo rápido, para tomar bien el colectivo. Mama tenía una cara terrible, pero no no dijo nada, solo nos despidió con un gesto.
La primera hora, era la del examen. Así que a penas llegamos, cansadísimos, volcamos todos nuestros conocimientos en las hojas y nos retiramos a la terraza, a distendernos un poco. Todavía teníamos 45 minutos antes de la próxima clase.
- Anoche olvide preguntarte si estabas bien - dijo Alez una vez que estuvimos acomodados bajo el sol.
- Si estoy bien. Y anoche estaba mucho mejor, jaja - le aseguré
Eso fue todo lo que nos dijimos, luego solo hablamos de las clases. Ese era todo nuestro mundo.
Por la tarde, al volver a casa, limpié un poco mi cuarto. No es que era fanático de la limpieza, pero no me gustaría que mama entrara y viera algo desagradable. Aunque mama siempre me llevaba la delantera. Ya me estaba empezando a sentir culpable, así que decidí cocinar, el problema era ¿que?. Luego de pensar y pensar y re pensar, concluí que a mama le gustaría cualquier cosa que cocinara decidiéndome por un arroz con queso y milanesa de soja que había a montones en la heladera. Si bien las milanesas se quemaron un poquito, el arroz me salió espectacular.
Cuando mama llegó, la mesa ya estaba servida. Para mi sorpresa seguía teniendo la misma cara que en la mañana, peor se alegró de no tener que cocinar. No quise indagar mucho sobre su estado de ánimo. No quería terminar en esos diálogos en los que no sabía que contestar. Tal vez se había peleado con Louis, o no había tenido un buen día en el trabajo.
Luego de una cena silenciosa, mama quiso lavar los platos, pero no se lo permití. Mi instinto me pedía que siguiera sumando puntos. Empezaba a sospechar que esa cara tenía mas que ver conmigo que con cualquier cosa que le haya pasado.
Le preparé un te de esos que a ella le gustaba disfrutar después de la comida. Estaba en la sala, mirando en la abandonada tele, un programa de parodias.
- Hermosa dama, siéntase a gusto con este te que le he preparado - la invité con el te.
- Gracias Thomas - respondió cortante.
La escena ya me estaba causando miedo. Definitivamente era conmigo el problema. Si preguntaba, tal vez la respuesta sería siniestra. Si permitía que ella me lo dijera cuando quisiera, probablemente lo haría con mas enojo del que demostraba ahora. Así que decidí enfrentarlo.
- ¿No ha sido el te lo suficientemente amable contigo? ¿A que os debo el enfado en vuestros ojos? - pregunté tratando de sonar lo mas conciliador posible.
- Te traje un regalo. Está en mi bolso. Agarralo.- su respuesta me sorprendió aun mas.
Con incertidumbre ante lo inesperado revisé el bolso de mama. ¿Como se que es para mi? me pregunté. Quizás era algo muy obvio. Y así fue. Luego de hacer espacio con mi mano, entre la agenda y el celular de mama, había una cajita de preservativos. El rojo del que me puse no podría describirlo. Con la caja en las manos, me senté en el sillón, intentando sostener la mirada a mama, tragando saliva.
- No es muy agradable que tu hijo haga esas cosas en tu casa - comenzó mama - pero prefiero tenerte acá, a que estés en otro lado y no saber que estás haciendo.- hizo una pausa. Sabía que solo era el preludio de su discurso - Thomas, todavía te veo como un niño, no me es fácil hacerme a la idea de que sos... sexualmente activo - hizo otra pausa para asimilar sus palabra, supongo que ella también era capaz de sentir vergüenza - Trato de criarte con la mayor libertad posible. A veces incluso tengo que reprimir mi preocupación o mi enojo para no agobiarte, porque me esfuerzo cada día para que confíes en mi. Pero eso no quiere decir que puedas andar por todos lados haciendo lo que querés. - dijo terminante - El otro día cuando viniste lastimado, realmente me preocupé porque pensé que te estabas volviendo incontrolable y a pesar de que me pediste que no hablara con el señor Jackson, todavía no me saco esa idea de la cabeza. Me duele verte lastimado, aunque sea un raspón insignificante. Lo mismo que con esto - dijo señalando los preservativos - si Alez y vos van a estar en esos planes, quiero que se hagan un chequeo medico -
- Pero mama, es muy exagerado eso. Además te juro que no paso nada de lo que andas imaginando. Solamente nos besamos, pero no te comas cualquiera .- le rogué avergonzado a mas no poder.
- ¿Querés que crea que por unos besos se va a empañar la habitación? No me mientas, odio las mentiras. No solo eso, pude escucharlos claramente. Hablé con Louis, pidiéndole que le sacara turno a Alez, no le comente nada de lo de anoche. Pero te aviso que ambos ya tienen fecha para el chequeo. -
Y es que cuando mama tomaba una decisión, no la cambiaba. Fue una de las conversaciones mas vergonzosas que tuve con ella. Quería desaparecer de la faz de la tierra. Pero lo único que pude hacer fue ir a guardar los preservativos.
Al día siguiente con Alez nos contamos todo. A el le había sido mas leve, no tuvo que enfrentarse con su padre con la verdad. Sencillamente le aviso que le sacó turno para el médico porque quería estar tranquilo antes de que se metiera con alguien. Claro que ni Louis ni mama sabían que Alez había estado con un par de chicos antes que conmigo. Ambos concluimos en que se lo estaban tomando muy en serio.
La cita había sido concertada para la siguiente semana, el día jueves. Le rogamos a mama que nos dejar ir solos, pero no accedió, una porque Louis le había pedido que nos acompañara y otra porque los exámenes médicos empezaban a las 5 de la mañana. Lo primero era extracción de sangre, por lo que ademas estuvimos en ayunas y moríamos de hambre. Luego un examen físico, también otro de orina, y el último también físico, pero mas profundo. Cuando salimos de la clínica, no sentíamos manoseados, chanchitos de la india con los que experimentan, exhaustos y hambrientos. Mama había llevado algo para que comamos en el camino. Lamentablemente los exámenes terminaron un poco después de las 10 de la mañana, por lo que todavía teníamos que afrontar el colegio.
Para octubre nos encontrábamos libres de exámenes del colegio y exámenes médicos. Con un poquito mas de tiempo. Y por fin pude volver a ver a Nico. Como lo extrañaba. Era mi remanso de alegría, y ahora que no estábamos todo el tiempo juntos, lo veía casi como un dios.
El primer fin de semana de octubre, Nico vino a casa, solo. Se había peleado con sus padres y escapo a casa, el viernes a la noche. Era un mediocre acto de revendía ya que en mi casa estaría vigilado por mama. Pero las circunstancias poco me importaban, lo mismo que a Nico que a las horas se olvido que se había escapado de su casa y se comportaba como si estuviera en una visita normal.
- Y ¿como van los exámenes? - fue lo primero que preguntó cuando nos fuimos a dormir.
- Nos están matando. Todos los meses uno tras otro, los profesores resentidos nos dan masa -
- Parece que esta vez eligió un colegio muy exigente tu mama. En lo que va del año apenas tuvimos 6 pruebas por materia -
- Hey eso es menos que el año pasado. Dicen que nos quieren dejar bien preparados para la universidad. Excusas, escusas.-
- Tenes razón, el año pasado nos tomaron mas exámenes, pero yo creo que esta bien el nivel que tenemos. De ultima si no se algo se los pregunto a ustedes jaja. ¿Ya sabes que vas a estudiar? -
- No. Mejor dicho, no quiero seguir estudiando, pero todavía no encuentro el argumento para decírselo a mama. ¿Vos seguís con la misma idea? -
- Nunca la pude cambiar, me gusta mucho y además es obvio que se me da bien.-
- ¡Cuando tengas el título me vas a regalar una casa! -
La cita había sido concertada para la siguiente semana, el día jueves. Le rogamos a mama que nos dejar ir solos, pero no accedió, una porque Louis le había pedido que nos acompañara y otra porque los exámenes médicos empezaban a las 5 de la mañana. Lo primero era extracción de sangre, por lo que ademas estuvimos en ayunas y moríamos de hambre. Luego un examen físico, también otro de orina, y el último también físico, pero mas profundo. Cuando salimos de la clínica, no sentíamos manoseados, chanchitos de la india con los que experimentan, exhaustos y hambrientos. Mama había llevado algo para que comamos en el camino. Lamentablemente los exámenes terminaron un poco después de las 10 de la mañana, por lo que todavía teníamos que afrontar el colegio.
Para octubre nos encontrábamos libres de exámenes del colegio y exámenes médicos. Con un poquito mas de tiempo. Y por fin pude volver a ver a Nico. Como lo extrañaba. Era mi remanso de alegría, y ahora que no estábamos todo el tiempo juntos, lo veía casi como un dios.
El primer fin de semana de octubre, Nico vino a casa, solo. Se había peleado con sus padres y escapo a casa, el viernes a la noche. Era un mediocre acto de revendía ya que en mi casa estaría vigilado por mama. Pero las circunstancias poco me importaban, lo mismo que a Nico que a las horas se olvido que se había escapado de su casa y se comportaba como si estuviera en una visita normal.
- Y ¿como van los exámenes? - fue lo primero que preguntó cuando nos fuimos a dormir.
- Nos están matando. Todos los meses uno tras otro, los profesores resentidos nos dan masa -
- Parece que esta vez eligió un colegio muy exigente tu mama. En lo que va del año apenas tuvimos 6 pruebas por materia -
- Hey eso es menos que el año pasado. Dicen que nos quieren dejar bien preparados para la universidad. Excusas, escusas.-
- Tenes razón, el año pasado nos tomaron mas exámenes, pero yo creo que esta bien el nivel que tenemos. De ultima si no se algo se los pregunto a ustedes jaja. ¿Ya sabes que vas a estudiar? -
- No. Mejor dicho, no quiero seguir estudiando, pero todavía no encuentro el argumento para decírselo a mama. ¿Vos seguís con la misma idea? -
- Nunca la pude cambiar, me gusta mucho y además es obvio que se me da bien.-
- ¡Cuando tengas el título me vas a regalar una casa! -
- Si, claro. ¡Yo te hago el plano, que la construya otro!-
- ¡No seas mal amigo! Ha, me olvidaba, antes de que te ortives y putees a Alez te aviso que el viene mañana.-
- ¿Que onda? ¿Ahora ya no se despegan?-
- Bueno, veras, estamos en planes... de esos.-
- ¿Son novios? - dijo Nico con una mal actuada cara de asco
- No, somos ¿amigos que se tocan?-
- Amigos con derecho - me corrigió Nico
- No, ese termino es muy hétero. Amigos manoseadores, ponle -
- Hay ellos, quieren tener sus propios términos - se burló Nico - Entonces lo que traje para compartir, lo compartimos mañana, así no te quejas porque discrimino a tu Alez .- dijo acentuando mas la burla.
- ¿Que trajiste? - pregunte curioso
- Lo verás mañana.- dijo poniendo un tono misterioso
- Espero que no sea una película porno, como la que trajiste esa vez que querías hacerme hétero -
- No, es eso. Y ya me cansé de intentarlo. Aprendí que sos un puto sin retorno jajaja-
- ¡Gracias amiguis!- respondí irónico
El sábado estuvimos todo el día callejeando. Paseando por varios locales del centro en donde había video juegos para probar gratis. Nico se enganchaba con casi todos, a mi por el contrario, solo me atrajeron 2 o 3. Por la tarde, buscando algún lugar donde comer, nos encontramos con Alez. El también estaba de paseo con unos amigos del colegio. Yo a ellos no les agradaba mucho, pero con Nico se engancharon enseguida por lo que terminamos comiendo todos juntos. Después quisieron ir a jugar a la pelota. En realidad tenían alquilada la cancha y le faltaban 2 jugadores. Les supliqué que no me hicieran jugar, que no me gustaba, que lo odiaba, pero aún así y con Nico de su parte me obligaron.
Con Nico hacíamos un buen equipo. Mi velocidad era de lo único que podía alardear al compararme con el. Y el era bueno haciendo los goles. Alez era bueno para las estrategias, de hecho, el fue quien nos organizó. Jugamos contra el equipo de unos conocidos de un amigo de un amigo de Alez. Pero ellos no llevaron muy bien el partido e inevitablemente perdieron. Claro que se generó la bronca, ya que alegaban que no era que ellos habían jugado mal, si no que nosotros hicimos trampa. Peor aún fue que la bronca la tiraron directamente conmigo.Intentaron agarrarme, pero Nico me defendió y notando que el pibe sabía pegar, no quisieron mas lío y nos dejaron tranquilos. Lógicamente Nico se ganó la admiración de todos.
Alez se despidió de sus amigos y se volvió con nosotros a casa. En el camino se la pasaron burlándose de mi. Alez le contaba a Nico como había sido mi pelea con Daniel, lo que recordaba de los detalles que yo y Elise habíamos dado. Le pedí que no lo hiciera, porque Nico por mas simpático que pareciera, cuando se trataba de mi se volvía protector, y a pesar de que era un hecho ya en el pasado, seguramente querría ir a buscar al sujeto para devolvérselo.
Al llegar a casa no había nadie. Mama no me había avisado que saldría. Llame a la casa de Louis pero nadie atendía. De todos modos no era que no hacíamos problemas. Nos turnamos para bañarnos. Luego en mi cuarto, Nico nos enseño lo que había traído para compartir. A lo que me opuse vehemente.
- ¿Estas loco Nico? A mama no le va a gustar nada -
- No lo vamos a compartir con tu mama Thomas. Hay cosas que no le decimos a nuestros padres...-
- No, definitivamente no. Ni siquiera me gusta la idea -
- Bueno, nosotros fumamos y vos miras que no venga nadie -
- Dale, no seas bardero ¿y vos Alez? ¿No decís nada?-
- Estas haciendo mucho escándalo. No te va a pasar nada. Lo he fumado muchas veces - contó Alez
- ¿En serio? No te la puedo... Igual, no me gusta...-
- Nunca lo probaste Thomas, no podes decir que no te gusta.- me recriminó Nico
- Bueno... busquemos información en internet, a ver que dice, si no es nocivo, lo pruebo -
- No jodas Thomas. Probálo. Si te gusta, te gusta, si no , no. No te creí tan maricón - me desafió Alez
Mire a ambos con desconfianza, como si me estuvieran llevando a la perdición. Lo medité un segundo. Y si, me picaba la curiosidad. Tomé una decisión.
- Un poquitito. Y no sean forros. ¡Si es si, es si, si es no, es no!- les advertí
Nico preparó el cigarro. Por la forma de hacerlo, pude notar que lo había hecho muchas veces antes. Luego lo encendió. El primero en probarlo fue Alez, que despidiendo humo con habilidad y sonriendo, lo aprobó. Luego Nico le dio dos pitadas seguida. Hasta el momento solo tenía en claro que olía horrible. Predije que no me gustaría aunque el olor no me causaba rechazo. Entonces Nico me lo pasó y ambos me miraron expectantes. La verdad es que nunca había fumado, ni siquiera un cigarrillo común. Así que cuando lo agarré todavía predominaba la duda. Sabía que hacer solo por estar acostumbrado a ver gente fumando y porque ellos recién lo habían hecho. Pero la práctica no era tan fácil como se veía. Le pegué un pitada tranquila, pero no supe como despedir el humo, lo que generó que tosiera mucho. Alez y Nico se rieron a carcajadas, algo exageradas. Luego siguieron pitando ellos dos. Estuvieron así un rato pasándoselo, hasta que se me pasó la tos y empecé a respirar con normalidad. Entonces Nico me lo volvió a ofrecer. Esta vez lo rechacé. Comenzaba a sentir una sensación extraña, como si estuviera mas ligero. Unos minutos mirando el techo y cobre valor. Casi lo estaban terminando, cuando extendí mi brazo para que me lo pasaran. Nuevamente se quedaron los dos a la expectativa. Pité lentamente, tratando de controlar lo que entraba. Con mucho esfuerzo, tomando control de cada célula de mi cuerpo logré expulsar el humo, también lentamente. Y esa segunda vez no me pareció tan traumatico. Repetí las pitadas 3 veces más, con mucha calma y mucha lentitud. Después Alez me lo quitó y pitando profundamente lo terminó.
Los tres nos quedamos mirando el techo como boludos. No se lo que sentían ellos, pero yo me sentía como ido. Muy liviano, algo mareado. Alez y Nico estaban hablando, pero era como si no los escuchara, aunque lo que llegaba a mis oídos me hacía reír a lo pavote. Por un tiempo que nunca sabré si fue mucho o poco, estuvimos así. Era como si estaba inconsciente y a la vez no. En un momento dado, Alez, que estaba a un lado mio, me agarró del mentón y me hizo girar la cabeza. Me beso, pero esos besos no tenían sabor. Ni siquiera sentía sus labios. Me sentía desinhibido, así que le correspondí con ganas, lo mismo mis manos que sin mi permiso se fueron a su cuerpo. Nico que estaba del otro lado, nos empezó a patear, sin delicadeza para que frenemos el manoseo. Y nos hizo reír. En medio de la lucha nos interrumpió el teléfono. Después de dejarlo sonar un largo rato, decidí atenderlo. Me paré abruptamente y esto generó que me marera mas de la cuenta, casi me caí de la escalera, mientras los chicos me seguía, burlándose de mi torpeza.
- ¿Hola?- respondí al insistente sonido.
- Thomas, soy mama. ¿estas bien? Te escucho raro -
- Ah, mama - hice seña a los chicos para que se calmaran un poco - Si, estoy bien - le dije aunque escuchaba mi propia voz como si viniera del mas allá.- Estábamos...- miré a los chicos - ¿que estábamos haciendo? - pregunté desconcertado ante la falta de mis recuerdo - haciendo algo... divertido, si, eso. ¿Donde estas ma? - quise cambiar de tema
- ¿Seguro estas bien? Estas raro, rarísimo... Mejor voy a casa.-
- Estoy bien ma - esforzándome por sonar normal levanté un poco la voz - Estoy con Alez y Nico, fu... fu...funm... funcar, que no funca, si, eso - repetí como si fuera una respuesta lógica.
- ¿Que no funca? ¿Que?- mama empezaba a sonar preocupada y Nico y Alez no paraban de reir
- El teléfono ma, no funca, no te escucho bien - mentí mientras el mareo me estaba ganando. Antes de perder el equilibrio, me arrodillé y traté de enfocarme en la conversación.- Estoy bien, estamos bien, acá bien jajaja, no te preocupes, no vengas, decime donde estas.-
- Eh... ¿Puedo confiar en ustedes?- se cuestionó mama, aunque lo dijo al teléfono.
- Si, ma, dale, escucho - le aseguré confuso.
- Estoy con Louis. Se improvisó una reunión en casa de la señora Lopez, a 2 cuadras de casa ¿te acordas? ¿la señora de las pastaflora? Estamos ahí -
- Ah, la pastaflora, que rica, comprale otra - luego lo recordé - ¿Rose y Elise están con ustedes?-
- No. Rose se fue a la casa de unas amigas, un pijama party dijo. Y si no escuché mal, Elise salió con un amigo, no se bien, en realidad, llamó a Louis hace un momento y el le dijo que si, pero no se que hablaron-
- ¿El señor Jackson esta ahí también? ¿Y Daniel?-
- El señor Jackson si está, su hijo no, aunque hasta hace un momento estaba por acá - me respondió mama algo distraída- Te dejo Thomas, ojo lo que hacen.- y colgó y yo me quedé escuchando el tono como un boludo.
- ¿Que pasa Thomas?- preguntó Alez
- Si, Thomas, sos bien boludo, solo faltaba que la invites a fumar a tu mama - me reprochó Nico.
- Tenemos que salir, ahora -
- Huy te pegó re mal - dijo Nico entre risas
- ¿Por? ¿Que dijo Elizabeth?-
- Ahora - dije y salí corriendo, sin zapatillas, porque por alguna razón que no recuerdo, me las había sacado.
Nico y Alez me siguieron alarmados, pensando que iba a hacer alguna estupidez. Y por supuesto no se equivocaron. Comencé a recorrer como loco el barrio. De vez en cuando pisaba algo, pero no me importaba. Enfurecido, luego de una búsqueda infructuosa, volví por mi camino, Alez y Nico no podían alcanzarme, siempre les llevaba unos metros de ventaja. Al regresar a casa, miré al frente y me crucé. Entré a la plaza, recorriendo árbol por árbol. Sentía la plaza mucho mas grande que antes. Y por fin lo hallé. Es decir, los hallé.
Como siempre Daniel, con sus inmundas manos, tocando lascivamente a Elise. Me asqueó la imagen, repugnante. Y lo peor era que Elise parecía feliz. Miento. Me dio la impresión de que estaba drogado. Era mas que obvio que no le podía gustar que una de las manos del sujeto se le metiera por los pantalones y la otra le invadiera el pecho. Esos gemidos eran una mentira. A leguas se notaba que las manos de Elise estaban obligadas a recorrer su espalda. Maldito Daniel, abusador, enfermo.
Mis sentidos estaban mas despiertos de lo normal. Todos los sonidos de esos dos se adentraban perturbadoramente en mis oídos y mis ojos podían delinear cada detalle de su contacto. Esos segundos antes de llegar a ellos fueron eternos. Y podía percibir todo claramente.
- ¡Bastardo! ¡Saca tus sucias manos de mi Elise!- dije enardecido, apartándolo con brusquedad de Elise.
La sorpresa lo perturbó un poco, pero al ver que se trataba de mi, recuperó el sentido de inmediato.
- ¡Sos un enfermo!¡¿Que mierda tenes en la cabeza?! - le reproché.
- No, otra vez no - dijo Daniel y acto seguido, me tiró al suelo, golpeándome con demasiada fuerza, dos veces en la cara y una en el costado.
Me moví como convulsionado para liberarme del agarre, como pude di vueltas hasta tenerlo debajo mio. Y empecé a lanzar golpes con mis puños. Pero solo 1 de casa 4 le acertaba. Con ambo puños a la vez Daniel me hizo resonar las costillas hundiéndolos en mis costados. Del dolor me arqueé y el aprovechó para meterme un rodillazo en la espalda. Pese a la posición, el golpe me dio de lleno y caí al costado. Entonces Daniel se levanto. Recibí patadas en todos lados. En la cara, en el pecho, en los muslos... con bronca, me pateó con mucha bronca y odio. Se me estaba yendo el sentido cuando Alez y Nico por fin llegaron. Solo habían sido segundo en realidad, pero hace mucho que había perdido la noción del tiempo. Alez me sacó del piso a la vez que Nico agarraba a Daniel. Y sonreí. Sonreí porque sabía lo que se le venía.
Nico era bueno golpeando. Pero cuando sus golpes estaban cargados de ira, se volvía invencible e intocable. Con solo 3 golpes lo tuvo en el piso. Y con 5 mas lo dejo hecho un trapo, casi inconsciente. Elise se acerco a Nico para que se detuviera. Y es que cuando se trataba de defenderme, Nico era particularmente jodido. Le pedí a Nico que lo dejara.
- ¿Son idiotas o que? - nos grito Elise enfurecido, tratando de asistir inútilmente a Daniel.
- ¡Vos sos el pelotudo! ¿Como te dejas engatusar por ese imbécil? Creí que eras mas inteligente que eso Elise - respondí con la sangre brotando de mi boca.
Alez me sujetó como pudo arrastrándome a casa. Nico se quedó un rato con Elise, mientras llamaban a emergencia. Ninguno de los dos dijo nada, le inventaron a los paramédicos que lo encontraron así. Sin mucho interés se lo llevaron al hospital. Nico me contó que Elise lo quiso acompañar, pero no se lo permitieron. Tuvo que volver resongando con Nico a casa.
Luego de bañarme, Alez se puso a la tarea de curarme. Elise nos puteaba a mi y a Nico. Después de los golpes estaba muy aturdido y el efecto del porro no se me había pasado del todo. Sentí la urgencia de ir al baño. Lance todo, con alma y vida. Vomité hasta lo que no había comido. Justo cuando me estaba deshaciendo en el baño, llegó mama.
- ¡Chicos!- se la oyó gritar, subiendo la escalera.
- ¡Chicos! ¿Están bien? Volví preocupada porque ataron al hijo del señor Jackson, acá cerca y... - por supuesto enmudeció al verme.- ¿Que mierda Thomas?- protestó sacándole a Alez su tarea.- ¡¿No me digas que fuiste vos otra vez?!¡¿Pero que se supone que haga con vos?! - automáticamente miro a Elise - Y supongo que vos también estas involucrado-
- Yo agarré a ese putito - habló Nico - Mira Eli, Thomas será un calentón, pero el tipo se fue de mambo, se excedió. De hecho, Thomas ni si quiera lo había tocado. Y no lo digo porque soy su amigo. Le tuve que aplicar un correctivo. Eli vos sabes que no me meto si no corresponde, pero dudo que vos hayas dejado que caguen así a palos a tu hijo. Y vos pibito - agrego dirigiéndose a Elise - No saltes por el chabón. Un tipo que se comporta de ese modo con gente que está muy lejos de su edad, es lo mas inmaduro del mundo, de verdad, no puede ser tan forro. ¡Mira como dejó a Thomas! Me hubiera encantado darle mas...-
Mama nuevamente devolvió la tarea a Alez.
- Esta vez no Thomas. Hablamos bien después. Ahora mismo voy a hablar con el.-
- No mama, deja, es un pelotudo.-
- ¡No! ¡Y no! ¡No puedo permitir que esto se quede así! Primero al hospital y después hablaré con el -
Con la ayuda de mama y Alez me levanté. Los chicos atrás nuestro y Alez con los algodones. A medida que caminaba, el dolor se volvía mas insoportable. En la entrada estaba Louis que se quedó mirándome desconcertado. Nos subimos al auto de Louis y fuimos todos al hospital.
Al verme, los médicos supusieron que venía para emergencias. Solo dejaron entrar a mama conmigo.
- ¿A su hijo también? Pasen por acá - nos indico el joven enfermero.
Nos hizo entrar a una habitación donde ya había una persona. Quien se encontraba recostado en la camilla de al lado con un suero era Daniel. Estaba consciente y cuando me vio, los ojos se le pusieron rabiosos. No dijo nada porque estaba mama. Por supuesto ella agradeció que nos tocara esa habitación.
- ¿A vos te parece estar atacando a un nene de 17 año? Porque a mi no. Y menos que lo golpees tan violentamente. No quiero ni que te vuelvas a cruzar en su camino. ¡Si me llegó a enterar de algo, las consecuencias van a ser duras para vos!¡Y tampoco me parece sano que te estés encontrando con Elise! - le soltó mama de una. El intentó defenderse, pero mama no le dio lugar - Me parece que ya sos lo suficiente grandecito como para andar poniéndote a la altura de uno niños. ¡Y agradece que no se lo digo a tu padre!-
- Discúlpeme, pero ¿no le parece que no está en condiciones de decirle nada a mi hijo?- interrumpió el señor Jackson entrando en la habitación - Acaba de ser atacado y le rompieron unas cuantas costillas...-
- ¿Y usted sabe porque? - le recriminó mama a lo que Daniel abrió grande los ojos - Su hijo le pegó a mi hijo, un niño de 17 años - le dijo mama señalándome. El señor Jackson me miró anonadado y con un poco de vergüenza al saber lo que Daniel había hecho - Creo que su hijo está lo suficientemente grande como para andar en estos planes. No hay ninguna razón que justifique los golpes que Thomas recibió. ¡Con todo respeto señor Jackson, si fuera usted, evaluaría en que momento se equivocó al educar a su hijo!- dicho esto llamaron a mama para que fuéramos a la sala de radiografías.
Después de un chequeo general me dieron el alta. Pese a los golpes, no tenía ninguna herida grave. Solo una leve fisura en el brazo izquierdo, el que no suelo usar mucho. Lo único que me pidieron fue que descansara por lo menos 3 días, en reposo absoluto, sugiriéndome algunos remedios antiinflamatorios y para el dolor. Luego volvimos todos a casa. No se que le habrá explicado mama a Louis, pero el no nos dijo nada. Lo que si, mama cruzó algunas palabras con Elise.
Alez, Nico y yo estábamos sentados en el sillón, cuando mama se despedía de Louis. Antes de que Elise saliera lo tomó del brazo y en voz baja le dio un ultimátum.
-Yo voy a impedir que mi hijo se siga metiendo en tus salidas, pero vos hablas con tu padre. No hay forma de que siga tolerando esto. Si querés estar con ese tipo, cosa que no me parece correcto porque sos muy chiquito, lo blanqueas. Si no lo hago yo. Fijate que vas a hacer.- luego cerró la puerta, casi en su cara.
- No puedo creer que avalen ese comportamiento. Alez creí que eras mas sensato.- dijo mama volviendo a revisarme no conforme con el diagnóstico del profesional.
- Todo pasó muy rápido. Fue un segundo que lo agarró y lo hizo mierda. Apenas pudimos sacarlo.- contó Alez.
- Si, apenas pudieron, pero Nico le rompió las costillas - retó con la mirada mama a Nico
- Le hubiera roto un par de cosas más si Thomas no me hubiera pedido que me detuviera.- se sinceró Nico.
- Los golpes no son la solución. Pensé que lo tenías en claro Thomas. Mira como estas. Vos no sos así ¿Que te anda pasando? Enserio Thomas contame -
- No se ma. Tampoco entiendo nada.-
- Estabas tan raro al teléfono. Tendría que haber venido entonces...-
- Perdón ma, no quiero verte así de preocupada, perdón - y fue todo lo que le pude decir.
La verdad era que apenas recordaba algo de esa noche. Solo la sensación de haber pasado de la paz al odio, la sensación de haber estado demasiado enojado sin ninguna razón aparente.
- ¡No seas mal amigo! Ha, me olvidaba, antes de que te ortives y putees a Alez te aviso que el viene mañana.-
- ¿Que onda? ¿Ahora ya no se despegan?-
- Bueno, veras, estamos en planes... de esos.-
- ¿Son novios? - dijo Nico con una mal actuada cara de asco
- No, somos ¿amigos que se tocan?-
- Amigos con derecho - me corrigió Nico
- No, ese termino es muy hétero. Amigos manoseadores, ponle -
- Hay ellos, quieren tener sus propios términos - se burló Nico - Entonces lo que traje para compartir, lo compartimos mañana, así no te quejas porque discrimino a tu Alez .- dijo acentuando mas la burla.
- ¿Que trajiste? - pregunte curioso
- Lo verás mañana.- dijo poniendo un tono misterioso
- Espero que no sea una película porno, como la que trajiste esa vez que querías hacerme hétero -
- No, es eso. Y ya me cansé de intentarlo. Aprendí que sos un puto sin retorno jajaja-
- ¡Gracias amiguis!- respondí irónico
El sábado estuvimos todo el día callejeando. Paseando por varios locales del centro en donde había video juegos para probar gratis. Nico se enganchaba con casi todos, a mi por el contrario, solo me atrajeron 2 o 3. Por la tarde, buscando algún lugar donde comer, nos encontramos con Alez. El también estaba de paseo con unos amigos del colegio. Yo a ellos no les agradaba mucho, pero con Nico se engancharon enseguida por lo que terminamos comiendo todos juntos. Después quisieron ir a jugar a la pelota. En realidad tenían alquilada la cancha y le faltaban 2 jugadores. Les supliqué que no me hicieran jugar, que no me gustaba, que lo odiaba, pero aún así y con Nico de su parte me obligaron.
Con Nico hacíamos un buen equipo. Mi velocidad era de lo único que podía alardear al compararme con el. Y el era bueno haciendo los goles. Alez era bueno para las estrategias, de hecho, el fue quien nos organizó. Jugamos contra el equipo de unos conocidos de un amigo de un amigo de Alez. Pero ellos no llevaron muy bien el partido e inevitablemente perdieron. Claro que se generó la bronca, ya que alegaban que no era que ellos habían jugado mal, si no que nosotros hicimos trampa. Peor aún fue que la bronca la tiraron directamente conmigo.Intentaron agarrarme, pero Nico me defendió y notando que el pibe sabía pegar, no quisieron mas lío y nos dejaron tranquilos. Lógicamente Nico se ganó la admiración de todos.
Alez se despidió de sus amigos y se volvió con nosotros a casa. En el camino se la pasaron burlándose de mi. Alez le contaba a Nico como había sido mi pelea con Daniel, lo que recordaba de los detalles que yo y Elise habíamos dado. Le pedí que no lo hiciera, porque Nico por mas simpático que pareciera, cuando se trataba de mi se volvía protector, y a pesar de que era un hecho ya en el pasado, seguramente querría ir a buscar al sujeto para devolvérselo.
Al llegar a casa no había nadie. Mama no me había avisado que saldría. Llame a la casa de Louis pero nadie atendía. De todos modos no era que no hacíamos problemas. Nos turnamos para bañarnos. Luego en mi cuarto, Nico nos enseño lo que había traído para compartir. A lo que me opuse vehemente.
- ¿Estas loco Nico? A mama no le va a gustar nada -
- No lo vamos a compartir con tu mama Thomas. Hay cosas que no le decimos a nuestros padres...-
- No, definitivamente no. Ni siquiera me gusta la idea -
- Bueno, nosotros fumamos y vos miras que no venga nadie -
- Dale, no seas bardero ¿y vos Alez? ¿No decís nada?-
- Estas haciendo mucho escándalo. No te va a pasar nada. Lo he fumado muchas veces - contó Alez
- ¿En serio? No te la puedo... Igual, no me gusta...-
- Nunca lo probaste Thomas, no podes decir que no te gusta.- me recriminó Nico
- Bueno... busquemos información en internet, a ver que dice, si no es nocivo, lo pruebo -
- No jodas Thomas. Probálo. Si te gusta, te gusta, si no , no. No te creí tan maricón - me desafió Alez
Mire a ambos con desconfianza, como si me estuvieran llevando a la perdición. Lo medité un segundo. Y si, me picaba la curiosidad. Tomé una decisión.
- Un poquitito. Y no sean forros. ¡Si es si, es si, si es no, es no!- les advertí
Nico preparó el cigarro. Por la forma de hacerlo, pude notar que lo había hecho muchas veces antes. Luego lo encendió. El primero en probarlo fue Alez, que despidiendo humo con habilidad y sonriendo, lo aprobó. Luego Nico le dio dos pitadas seguida. Hasta el momento solo tenía en claro que olía horrible. Predije que no me gustaría aunque el olor no me causaba rechazo. Entonces Nico me lo pasó y ambos me miraron expectantes. La verdad es que nunca había fumado, ni siquiera un cigarrillo común. Así que cuando lo agarré todavía predominaba la duda. Sabía que hacer solo por estar acostumbrado a ver gente fumando y porque ellos recién lo habían hecho. Pero la práctica no era tan fácil como se veía. Le pegué un pitada tranquila, pero no supe como despedir el humo, lo que generó que tosiera mucho. Alez y Nico se rieron a carcajadas, algo exageradas. Luego siguieron pitando ellos dos. Estuvieron así un rato pasándoselo, hasta que se me pasó la tos y empecé a respirar con normalidad. Entonces Nico me lo volvió a ofrecer. Esta vez lo rechacé. Comenzaba a sentir una sensación extraña, como si estuviera mas ligero. Unos minutos mirando el techo y cobre valor. Casi lo estaban terminando, cuando extendí mi brazo para que me lo pasaran. Nuevamente se quedaron los dos a la expectativa. Pité lentamente, tratando de controlar lo que entraba. Con mucho esfuerzo, tomando control de cada célula de mi cuerpo logré expulsar el humo, también lentamente. Y esa segunda vez no me pareció tan traumatico. Repetí las pitadas 3 veces más, con mucha calma y mucha lentitud. Después Alez me lo quitó y pitando profundamente lo terminó.
Los tres nos quedamos mirando el techo como boludos. No se lo que sentían ellos, pero yo me sentía como ido. Muy liviano, algo mareado. Alez y Nico estaban hablando, pero era como si no los escuchara, aunque lo que llegaba a mis oídos me hacía reír a lo pavote. Por un tiempo que nunca sabré si fue mucho o poco, estuvimos así. Era como si estaba inconsciente y a la vez no. En un momento dado, Alez, que estaba a un lado mio, me agarró del mentón y me hizo girar la cabeza. Me beso, pero esos besos no tenían sabor. Ni siquiera sentía sus labios. Me sentía desinhibido, así que le correspondí con ganas, lo mismo mis manos que sin mi permiso se fueron a su cuerpo. Nico que estaba del otro lado, nos empezó a patear, sin delicadeza para que frenemos el manoseo. Y nos hizo reír. En medio de la lucha nos interrumpió el teléfono. Después de dejarlo sonar un largo rato, decidí atenderlo. Me paré abruptamente y esto generó que me marera mas de la cuenta, casi me caí de la escalera, mientras los chicos me seguía, burlándose de mi torpeza.
- ¿Hola?- respondí al insistente sonido.
- Thomas, soy mama. ¿estas bien? Te escucho raro -
- Ah, mama - hice seña a los chicos para que se calmaran un poco - Si, estoy bien - le dije aunque escuchaba mi propia voz como si viniera del mas allá.- Estábamos...- miré a los chicos - ¿que estábamos haciendo? - pregunté desconcertado ante la falta de mis recuerdo - haciendo algo... divertido, si, eso. ¿Donde estas ma? - quise cambiar de tema
- ¿Seguro estas bien? Estas raro, rarísimo... Mejor voy a casa.-
- Estoy bien ma - esforzándome por sonar normal levanté un poco la voz - Estoy con Alez y Nico, fu... fu...funm... funcar, que no funca, si, eso - repetí como si fuera una respuesta lógica.
- ¿Que no funca? ¿Que?- mama empezaba a sonar preocupada y Nico y Alez no paraban de reir
- El teléfono ma, no funca, no te escucho bien - mentí mientras el mareo me estaba ganando. Antes de perder el equilibrio, me arrodillé y traté de enfocarme en la conversación.- Estoy bien, estamos bien, acá bien jajaja, no te preocupes, no vengas, decime donde estas.-
- Eh... ¿Puedo confiar en ustedes?- se cuestionó mama, aunque lo dijo al teléfono.
- Si, ma, dale, escucho - le aseguré confuso.
- Estoy con Louis. Se improvisó una reunión en casa de la señora Lopez, a 2 cuadras de casa ¿te acordas? ¿la señora de las pastaflora? Estamos ahí -
- Ah, la pastaflora, que rica, comprale otra - luego lo recordé - ¿Rose y Elise están con ustedes?-
- No. Rose se fue a la casa de unas amigas, un pijama party dijo. Y si no escuché mal, Elise salió con un amigo, no se bien, en realidad, llamó a Louis hace un momento y el le dijo que si, pero no se que hablaron-
- ¿El señor Jackson esta ahí también? ¿Y Daniel?-
- El señor Jackson si está, su hijo no, aunque hasta hace un momento estaba por acá - me respondió mama algo distraída- Te dejo Thomas, ojo lo que hacen.- y colgó y yo me quedé escuchando el tono como un boludo.
- ¿Que pasa Thomas?- preguntó Alez
- Si, Thomas, sos bien boludo, solo faltaba que la invites a fumar a tu mama - me reprochó Nico.
- Tenemos que salir, ahora -
- Huy te pegó re mal - dijo Nico entre risas
- ¿Por? ¿Que dijo Elizabeth?-
- Ahora - dije y salí corriendo, sin zapatillas, porque por alguna razón que no recuerdo, me las había sacado.
Nico y Alez me siguieron alarmados, pensando que iba a hacer alguna estupidez. Y por supuesto no se equivocaron. Comencé a recorrer como loco el barrio. De vez en cuando pisaba algo, pero no me importaba. Enfurecido, luego de una búsqueda infructuosa, volví por mi camino, Alez y Nico no podían alcanzarme, siempre les llevaba unos metros de ventaja. Al regresar a casa, miré al frente y me crucé. Entré a la plaza, recorriendo árbol por árbol. Sentía la plaza mucho mas grande que antes. Y por fin lo hallé. Es decir, los hallé.
Como siempre Daniel, con sus inmundas manos, tocando lascivamente a Elise. Me asqueó la imagen, repugnante. Y lo peor era que Elise parecía feliz. Miento. Me dio la impresión de que estaba drogado. Era mas que obvio que no le podía gustar que una de las manos del sujeto se le metiera por los pantalones y la otra le invadiera el pecho. Esos gemidos eran una mentira. A leguas se notaba que las manos de Elise estaban obligadas a recorrer su espalda. Maldito Daniel, abusador, enfermo.
Mis sentidos estaban mas despiertos de lo normal. Todos los sonidos de esos dos se adentraban perturbadoramente en mis oídos y mis ojos podían delinear cada detalle de su contacto. Esos segundos antes de llegar a ellos fueron eternos. Y podía percibir todo claramente.
- ¡Bastardo! ¡Saca tus sucias manos de mi Elise!- dije enardecido, apartándolo con brusquedad de Elise.
La sorpresa lo perturbó un poco, pero al ver que se trataba de mi, recuperó el sentido de inmediato.
- ¡Sos un enfermo!¡¿Que mierda tenes en la cabeza?! - le reproché.
- No, otra vez no - dijo Daniel y acto seguido, me tiró al suelo, golpeándome con demasiada fuerza, dos veces en la cara y una en el costado.
Me moví como convulsionado para liberarme del agarre, como pude di vueltas hasta tenerlo debajo mio. Y empecé a lanzar golpes con mis puños. Pero solo 1 de casa 4 le acertaba. Con ambo puños a la vez Daniel me hizo resonar las costillas hundiéndolos en mis costados. Del dolor me arqueé y el aprovechó para meterme un rodillazo en la espalda. Pese a la posición, el golpe me dio de lleno y caí al costado. Entonces Daniel se levanto. Recibí patadas en todos lados. En la cara, en el pecho, en los muslos... con bronca, me pateó con mucha bronca y odio. Se me estaba yendo el sentido cuando Alez y Nico por fin llegaron. Solo habían sido segundo en realidad, pero hace mucho que había perdido la noción del tiempo. Alez me sacó del piso a la vez que Nico agarraba a Daniel. Y sonreí. Sonreí porque sabía lo que se le venía.
Nico era bueno golpeando. Pero cuando sus golpes estaban cargados de ira, se volvía invencible e intocable. Con solo 3 golpes lo tuvo en el piso. Y con 5 mas lo dejo hecho un trapo, casi inconsciente. Elise se acerco a Nico para que se detuviera. Y es que cuando se trataba de defenderme, Nico era particularmente jodido. Le pedí a Nico que lo dejara.
- ¿Son idiotas o que? - nos grito Elise enfurecido, tratando de asistir inútilmente a Daniel.
- ¡Vos sos el pelotudo! ¿Como te dejas engatusar por ese imbécil? Creí que eras mas inteligente que eso Elise - respondí con la sangre brotando de mi boca.
Alez me sujetó como pudo arrastrándome a casa. Nico se quedó un rato con Elise, mientras llamaban a emergencia. Ninguno de los dos dijo nada, le inventaron a los paramédicos que lo encontraron así. Sin mucho interés se lo llevaron al hospital. Nico me contó que Elise lo quiso acompañar, pero no se lo permitieron. Tuvo que volver resongando con Nico a casa.
Luego de bañarme, Alez se puso a la tarea de curarme. Elise nos puteaba a mi y a Nico. Después de los golpes estaba muy aturdido y el efecto del porro no se me había pasado del todo. Sentí la urgencia de ir al baño. Lance todo, con alma y vida. Vomité hasta lo que no había comido. Justo cuando me estaba deshaciendo en el baño, llegó mama.
- ¡Chicos!- se la oyó gritar, subiendo la escalera.
- ¡Chicos! ¿Están bien? Volví preocupada porque ataron al hijo del señor Jackson, acá cerca y... - por supuesto enmudeció al verme.- ¿Que mierda Thomas?- protestó sacándole a Alez su tarea.- ¡¿No me digas que fuiste vos otra vez?!¡¿Pero que se supone que haga con vos?! - automáticamente miro a Elise - Y supongo que vos también estas involucrado-
- Yo agarré a ese putito - habló Nico - Mira Eli, Thomas será un calentón, pero el tipo se fue de mambo, se excedió. De hecho, Thomas ni si quiera lo había tocado. Y no lo digo porque soy su amigo. Le tuve que aplicar un correctivo. Eli vos sabes que no me meto si no corresponde, pero dudo que vos hayas dejado que caguen así a palos a tu hijo. Y vos pibito - agrego dirigiéndose a Elise - No saltes por el chabón. Un tipo que se comporta de ese modo con gente que está muy lejos de su edad, es lo mas inmaduro del mundo, de verdad, no puede ser tan forro. ¡Mira como dejó a Thomas! Me hubiera encantado darle mas...-
Mama nuevamente devolvió la tarea a Alez.
- Esta vez no Thomas. Hablamos bien después. Ahora mismo voy a hablar con el.-
- No mama, deja, es un pelotudo.-
- ¡No! ¡Y no! ¡No puedo permitir que esto se quede así! Primero al hospital y después hablaré con el -
Con la ayuda de mama y Alez me levanté. Los chicos atrás nuestro y Alez con los algodones. A medida que caminaba, el dolor se volvía mas insoportable. En la entrada estaba Louis que se quedó mirándome desconcertado. Nos subimos al auto de Louis y fuimos todos al hospital.
Al verme, los médicos supusieron que venía para emergencias. Solo dejaron entrar a mama conmigo.
- ¿A su hijo también? Pasen por acá - nos indico el joven enfermero.
Nos hizo entrar a una habitación donde ya había una persona. Quien se encontraba recostado en la camilla de al lado con un suero era Daniel. Estaba consciente y cuando me vio, los ojos se le pusieron rabiosos. No dijo nada porque estaba mama. Por supuesto ella agradeció que nos tocara esa habitación.
- ¿A vos te parece estar atacando a un nene de 17 año? Porque a mi no. Y menos que lo golpees tan violentamente. No quiero ni que te vuelvas a cruzar en su camino. ¡Si me llegó a enterar de algo, las consecuencias van a ser duras para vos!¡Y tampoco me parece sano que te estés encontrando con Elise! - le soltó mama de una. El intentó defenderse, pero mama no le dio lugar - Me parece que ya sos lo suficiente grandecito como para andar poniéndote a la altura de uno niños. ¡Y agradece que no se lo digo a tu padre!-
- Discúlpeme, pero ¿no le parece que no está en condiciones de decirle nada a mi hijo?- interrumpió el señor Jackson entrando en la habitación - Acaba de ser atacado y le rompieron unas cuantas costillas...-
- ¿Y usted sabe porque? - le recriminó mama a lo que Daniel abrió grande los ojos - Su hijo le pegó a mi hijo, un niño de 17 años - le dijo mama señalándome. El señor Jackson me miró anonadado y con un poco de vergüenza al saber lo que Daniel había hecho - Creo que su hijo está lo suficientemente grande como para andar en estos planes. No hay ninguna razón que justifique los golpes que Thomas recibió. ¡Con todo respeto señor Jackson, si fuera usted, evaluaría en que momento se equivocó al educar a su hijo!- dicho esto llamaron a mama para que fuéramos a la sala de radiografías.
Después de un chequeo general me dieron el alta. Pese a los golpes, no tenía ninguna herida grave. Solo una leve fisura en el brazo izquierdo, el que no suelo usar mucho. Lo único que me pidieron fue que descansara por lo menos 3 días, en reposo absoluto, sugiriéndome algunos remedios antiinflamatorios y para el dolor. Luego volvimos todos a casa. No se que le habrá explicado mama a Louis, pero el no nos dijo nada. Lo que si, mama cruzó algunas palabras con Elise.
Alez, Nico y yo estábamos sentados en el sillón, cuando mama se despedía de Louis. Antes de que Elise saliera lo tomó del brazo y en voz baja le dio un ultimátum.
-Yo voy a impedir que mi hijo se siga metiendo en tus salidas, pero vos hablas con tu padre. No hay forma de que siga tolerando esto. Si querés estar con ese tipo, cosa que no me parece correcto porque sos muy chiquito, lo blanqueas. Si no lo hago yo. Fijate que vas a hacer.- luego cerró la puerta, casi en su cara.
- No puedo creer que avalen ese comportamiento. Alez creí que eras mas sensato.- dijo mama volviendo a revisarme no conforme con el diagnóstico del profesional.
- Todo pasó muy rápido. Fue un segundo que lo agarró y lo hizo mierda. Apenas pudimos sacarlo.- contó Alez.
- Si, apenas pudieron, pero Nico le rompió las costillas - retó con la mirada mama a Nico
- Le hubiera roto un par de cosas más si Thomas no me hubiera pedido que me detuviera.- se sinceró Nico.
- Los golpes no son la solución. Pensé que lo tenías en claro Thomas. Mira como estas. Vos no sos así ¿Que te anda pasando? Enserio Thomas contame -
- No se ma. Tampoco entiendo nada.-
- Estabas tan raro al teléfono. Tendría que haber venido entonces...-
- Perdón ma, no quiero verte así de preocupada, perdón - y fue todo lo que le pude decir.
La verdad era que apenas recordaba algo de esa noche. Solo la sensación de haber pasado de la paz al odio, la sensación de haber estado demasiado enojado sin ninguna razón aparente.
Dienstag, 18. März 2014
Primer año (Parte VII)
Los chicos se quedaron en casa por dos días, sin noticias de su padre. Al tercer día Alez fue a su casa. Elise quiso acompañarlo, pero Alez había decidido que debía mantener una charla a solas con Louis. Estuvimos esperando, todos a la expectativa. Luego de un par de horas, Alez llamó para que los chicos volvieran a su casa.
Al otro día en el colegio Alez me contó todos los detalles. Cuando llegó a su casa, estaba todo cerrado y oscuro. Su padre estaba en la habitación, sentado sobre la cama. En cuanto lo vio se largo a llorar. Le confeso que era difícil asimilar la verdad. Quiso estar seguro que no era consecuencia de haberse criado sin una madre. También le pidió perdón por haberlos descuidado. Aunque Alez le aseguró que no fue así, que no lo sintieron así, el padre se sentía culpable. Le pidió que de momento no lo hablaran, que para eso el también necesitaba estar preparado. Por como me lo relató Alez, fue un encuentro bastante emotivo. Lo bueno era que tanto Alez como Elise comenzaron a sentirse mas seguros de si mismo y con mas confianza en Louis.
También llamó a mama. Le pidió muchas veces perdón. Su situación fue mas complicada de reparar ya que estaba yo de por medio, y cuando se trataba de mi, mama no perdonaba fácilmente. Quiso hablar conmigo, pero le pedí por medio de mama, que lo dejara para mas tarde. Sentía la necesidad de disculparme, pero quería hacerlo bien, con sinceridad, además quería conversar seriamente con el.
Pese a lo reticente que se mostró mama en un principio, no tardó mas de una semana en reiniciar su relación. Debía admitir, que pese a mi negativa, Louis era diferente de todos los tipos con los que mama había intentado salir. Pero seguía recelando de el.
Una noche inesperadamente fría de septiembre, nos encontrábamos en la sala de la casa de Louis. Mama y el recién habían llegado de su cita. Mama nos preparaba un te para desenfriarnos un poco. Entonces Rose nos reclamó algo que nos dio risa.
- Entiendo que no pudieran decírselo a papa, pero ¿y a mi? -
- Supongo que no conocíamos tu postura al respecto - comentó Alez
- No sabes guardar secretos. Sos muy chismosa - dijo Elise devolviéndole el reclamo
- Fue tan injusto. Me privaron de muchas cosas - continuo Rose ignorando sus respuestas.
- ¿De que te privaron?- pregunté curioso.
- Podríamos haber estado todo el tiempo hablando de chicos! - dijo sonando consentida.
Los tres reímos al unísono. Pero a Louis, que escuchaba la conversación, no le hizo mucha gracia.
- Chicos por favor - pidió masajeándose el puente de los ojos.
- ¿No crees que ahora se ven mas felices los chicos? - le pregunté. Se alegró al oír mi voz ya que hasta el momento no nos dirigíamos la palabra.
- Los veo mas felices y me alegro, pero todavía es algo que me cuesta entender. Tal vez esto lo genera la falta de un padre.- contestó intentando no sonar muy serio.
- ¿Todavía con esas Louis? No trates de entenderlo, no hay nada de malo en esto. Disculpame se que fue muy brusca mi metida de pata. No quería espantarte. Solo hacía énfasis en que después de todo si soy una loquita jaja- le aseguré con tono amigable para que se distendiera
- ¿Sabes Thomas lo que pensé cuando Elizabeth me dijo que eras gay? "Pobre mujer, que suerte que eso no me pasa a mi". Ahora siento pena por mi.-
- No sientas penas por vos, ni por mama, ni por nosotros - le pedí señalando a los chicos - Este conflicto es bilateral. Tenías toda la razón cuando dijiste que a nosotros no nos podían decir nada, pero a ustedes los etiquetaban de discriminadores. Debemos reconocer que nosotros también discriminamos a los mayores y no los queremos escuchar. Si, somos tercos.- afirme levantando los hombros.
- Habla por vos Thomas, yo soy re buen hijo - aseguró Elise.
- Hagamos una cosa - pidió Alez - Prométenos que podemos decirte cualquier cosa que antes de enojarte lo hablamos - dijo mirando a su padre y luego a mi.
- Pero Alez si yo casi no me enojo - se defendió Louis
- No, papa esta mintiendo- lo acusó Elise
- ¿Eso me incluye?- preguntó Rose
- A vos sobre todo - se pusieron de acuerdo diciéndolo a la vez Elise y Alez.
Vi en ese momento que mama se acercaba con una fuente con el te. Me levante para ayudarla y no pude dejar de notar su sonrisa al apreciar la escena. En ese momento estuve seguro que esa era la clase de armonía que mama siempre había buscado para nosotros.
La mirada de Alez no la entendí, hasta que unos días después se animo a decirme lo que quería decirme sin que me enojara. Alez estaba en casa, como se nos había hecho costumbre. Estudiábamos para un examen que tendríamos la siguiente semana. Nos turnábamos para hacernos preguntas sobre la materia, así cada uno tendría oportunidad de exponer sus dudas. En un momento dado decidí que hiciéramos una pausa. Le propuse a Alez jugar al ajedrez mientras merendábamos, a lo cual accedió.
- Creí que casi no tenías afición por nada. Mostras poco interés en el colegio por cualquier actividad.-
- El colegio es aburrido. Solo a vos y un par mas les gustas. Mama me inculcó desde chico los juegos de mesa. En realidad ella jugaba con papa, pero cuando se le perdió su compañero de juegos, me enseñó el arte de las estrategias. Es una anécdota triste en realidad.-
- Supongo que alguna vez añoraste tener a tu padre.-
- Me imagino que vos también sentís así por tu madre. Aunque vos la tenes viva, tendrías que aprovechar.-
- Esa historia tampoco es bonita, y es algo de lo que no me gusta hablar.-
- Perdón. No quería hacerte sentir incómodo.-
- No importa. Pero me parece que estoy por hacerte jaque -
- Si, siempre parece que pierdo. Pero ¿sabes? soy bueno en esto. Jaque mate. Jajaja-
- Auch, eso no lo vi venir. Bueno no estoy muy acostumbrado a jugarlo -
- Excusas, escusas. Quiero un premio. Me lo merezco porque te gané-
- Nunca acordamos si el ganador obtendría algo-
- Ah ¿no te la aguantas? Eso no importa ahora quiero un premio-
- ¿Que queres? Ojo he, algo tranqui -
- ¿Algo tranqui? ¿Que es algo tranqui? ¡Ahora me vas a poner mas condiciones!-
- No se, que se yo. Tranqui es... ¿un abrazo? ¿un beso?-
- Pero esto no es verdad consecuencia. Esos premios no aplican. Me pa que vos sos el que lo querés jaja- ya me estaba poniendo nervioso.
- Y si quiero ¿que? ¿me lo vas a dar?-
- Ya no entiendo de que estamos hablando - fingí entrecerrando los ojos.
- Vamos Thomas, no te hagas el boludo... Se siente en el aire la tensión entre nosotros - dijo mirándome fijo a los ojos.
Tragué saliva. No quería reconocerlo. No me convenía.
- Me pa que te confundís.-
Alez puso los ojos en blanco. Dio vuelta la mesa (ya que estaba sentado enfrente) y sencillamente me beso. Esta vez no pude evitar corresponderle. Una vez que le seguí la corriente, tomó mas confianza. Me sujetó de la cintura con un brazo y con la otra mano ejerció presión sobre mi nuca. Caí en la cuenta de que le tenía mas ganas de lo que podía admitir. El beso fue mas que nada pasional, explorador, en fin, rico.
- ¿Tu argumento es...? - pregunto Alez cuando nos separamos
- No quiero confundirme, ni confundirte...- comencé algo dubitativo - La verdad, si, te tengo ganas, pero ganas, no que me gustas y prefiero hacer este tipo de cosas con quien me guste, no dejarme llevar por una calentura -
- Jajaja Thomas, pareces una chica hablando así. Ya te había aclarado que tampoco me gustabas. Si nos tenemos ganas, es solo disfrutarlo hasta que te aburras, o consigas otra cosa mas entretenida-
- ¡Ves! Esos planes no me caben. Después nos acusan de promiscuos y actuando así ¿como lo negas?-
- Jajaja no nos importa lo que los demás piensen, no te creía tan reprimido. Mas te conozco, mas me sorprendes.-
- Es que... - obviamente, no existía excusa posible
- No me des bola Thomas, si no queres, no queres. No te voy a andar obligando, ni presionando. Nada mas me pareció que estábamos en la misma sintonía.-
- Jurame, por favor, que cuando quiera parar, paramos - le rogué. Ya no tenía ganas de seguir evitando algo que también quería.
- Te lo prometo. Es solo disfrutar, si no, no tiene gracia.-
Después de ponernos de acuerdo continuamos con los besos. Sin embargo fuimos interrumpidos por mama y Rose que habían salido juntas a pasear. Escuchamos el ruido de la llave y nos detuvimos en seco. A Rose ni le interesó nuestra clara incomodidad, pero mama se percato de inmediato. Después de una hora mas de estudios, llegaron Louis y Elise para buscar a los chicos. Cuando finalmente se fueron, me quedé un rato en la cocina para no enfrentar a mama. Sabía que intentaría entablar una de esas charlas educativas. Para mi alivio, esta vez mama la hizo mas fácil y me resumió su preocupación.
- Ya hablamos un montón de veces de esto. Así que solo te pido una cosa: cuidensen. Cuídate vos, cuidá a Alez y no sean imprudentes. Si son tan vivos para mandarse la parte, también seanlo para tomar las responsabilidades de sus acciones. ¿Puedo confiar en vos? ¿Me vas a decir si tenes algún problema?-
- Si, ma. No prometo salirte con todos los detalles, pero sabes que confío mucho en vos. Igual no te creas que esta pasando gran cosa.- dije para minimizar la incomodidad.
- No pasa nada, hasta que pasa. Sean responsables y si no pueden con algo, hablenme. Es lo único que pido.-
Le prometí mil veces que lo haría hasta que me dejó tranquilo.
Pero no todo era así de fácil. Ahora que teníamos un acuerdo con Alez, no nos sobraba el tiempo. Y, por mi parte, tampoco tenía en claro hasta donde quería llegar con el. Otra era la historia de Elise y Daniel. Después de superar sus "problemas" se esmeraban mucho mas que antes para encontrarse. Esto nos hacía sentir impotentes, ya que no podíamos contar con Louis para nuestros propósitos y mama tampoco era de gran ayuda. De hecho, confiaba mas en Elise que en Alez y en mi. Me parecía injusto ya que por lo menos nosotros no se lo ocultábamos a ella.
Para finales de septiembre se venía otra oleada de exámenes. También el barrio estaba mas alegre y rimbombante que nunca. Mas salidas sociales que ponían en peligro a nuestro pequeño Elise. Decidimos como último recurso integrar a Rose en nuestros planes. Afortunadamente después de la confesión, se mostraba mas cooperativa.
- Rose necesitamos pedirte un favor - le dijo Alez un jueves que nos tocaba estudiar toda la noche.
- No quiero meterme en líos - pidió ella, atajándose ya que últimamente teníamos fama de quilomberos.
- Se trata de un trabajo delicado por eso necesitamos a una chica - le expliqué.
- Escucho, pero no les prometo nada - accedió
- Es sobre Elise - dijo su hermano
- ¿Elise? ¿Que pasa con el? - pregunto mostrando mucha curiosidad
- No podes decir nada. Es un secreto lo que te vamos a decir ¿si? - aproveché que había bajado las defensas para manipularla a nuestra conveniencia
- Se trata de mi hermano, no sería capaz.- nos aseguro
- Últimamente han estado siguiendo a Elise - le informo Alez
- Va, en realidad, yo diría que lo están acosando - completé la información exagerando detalles.
- ¿Porque Elise no nos dijo nada? Me están preocupando mucho chicos - se asustó Rose
- De eso se trata - le confirmé con un gesto muy serio - estamos preocupados por el -
- Es importante Rose, escúchame bien, importantísimo que no lo dejes solo en ningún momento. Viste como es el, no le gusta alarmar a la gente, por eso prefiere mantenerlo en secreto - le revelo Alez, haciendo mucho énfasis en no dejarlo solo.
- Pero se supone que vos no lo sabes, así que no le digas nada a Elise. Fijate bien con quien habla. Esta vigilancia, es en parte, también para desenmascarar al acosador. Tenemos que hacer algo, no podemos quedarnos con los brazos cruzados.- le rogué.
Y así dejamos ir a una Rose preocupadísima, pero que nos reemplazaría a la perfección.
Muy tarde en la noche, Louis dejo a mama en casa. Nos encontrábamos mas concentrados que nunca con el estudio, cuando mama subió las escaleras para saludarnos y llamarnos la atención.
Por supuesto ella sabía que nosotros vigilábamos a Elise y al "sujeto" , por lo que no tuvo la menor duda de que fuimos nosotros quienes convencimos a Rose de no despegarse de su hermano. Nos contó que en el medió de la fiesta Elise quiso escapar de su hermana y al no poder le recriminó, lo cual hizo que ella se sintiera mal y se pusiera a llorar. De ahí en mas Elise tuvo que hacer de todo para tranquilizarla, sin entender que estaba pasando. Claro que Rose creía que lo hacía por su bien. Entonces mama nos pidió "amablemente" que dejáramos de meter a los demás en quilombos o generar conflictos entre ellos. Nosotros incapaces de negar que era toda nuestra responsabilidad, accedimos. No fue muy convincente, pero de momento bastó para que mama nos dejara tranquilos.
Eran aproximadamente las 3 de la madrugada, cuando decidí que había estudiado demasiado, así que le avisé a Alez que descansaría. El se quedó un rato mas repasando un tema que le costaba. Cuando apagó todas las luces, a pesar de que le había armado la cama, se acostó conmigo. Al principio estaba medio dormido, por lo que no entendía si estaba soñando o que. Luego comencé a sentir sus manos acariciándome. No quise detenerlo porque se sentía bien. Lentamente fui dándome vueltas hasta quedar frente a el. Nuestras bocas no tardaron mucho en encontrarse. Fueron besos ansiosos, desesperados. Sin un ápice de timidez, Alez le dio libre albedrío a sus manos para recorrer mi cuerpo. Con un poco de vergüenza también deje que mis manos exploraran el suyo. Tenía la piel suave. Cada parte de su cuerpo era mas grande que el mio. Podía percibir claramente que le agradaban mis movimientos.
Los besos se volvieron salvajes, lo mismo que las caricias. Eran mas desesperadas, mas descaradas. Alez comenzó a mordisquearme el cuello sediento, bajando, bajando peligrosamente. Mientras mi mano descendía por su espalda. No pude evitar sentirme travieso al tocar sus nalgas. Estábamos demasiado excitados. Metió su mano debajo de mi slip indecorosamente. Cuando su boca estaba lidiando con el elástico de mi cintura, le indiqué que se detuviera. Tomando su mentón con la mano, lo obligué a subir. Nos encontramos en un beso mas voraz. Le saqué el boxer y tome en mi mano su miembro, exquisitamente duro. El siguió mi ejemplos. Nos entregamos al placer de complacer al otro. Arqueando su espalda profundizando el contacto entre nuestras pieles. Los movimientos se volvieron mas candentes y frenéticos. Alez acabo primero. Aumentó la velocidad del movimiento de su mano en mi pene. Mientras el seguía bajo los efectos del orgasmo, el placer que me ofrecía se tornó incontrolable y sin poder contenerme derrame mi semen en su mano. Agitados, después de varios espasmos, nos limpiamos con las toallitas que estaban en la mesita de luz y entre deliciosos besos nos quedamos dormidos.
Al otro día en el colegio Alez me contó todos los detalles. Cuando llegó a su casa, estaba todo cerrado y oscuro. Su padre estaba en la habitación, sentado sobre la cama. En cuanto lo vio se largo a llorar. Le confeso que era difícil asimilar la verdad. Quiso estar seguro que no era consecuencia de haberse criado sin una madre. También le pidió perdón por haberlos descuidado. Aunque Alez le aseguró que no fue así, que no lo sintieron así, el padre se sentía culpable. Le pidió que de momento no lo hablaran, que para eso el también necesitaba estar preparado. Por como me lo relató Alez, fue un encuentro bastante emotivo. Lo bueno era que tanto Alez como Elise comenzaron a sentirse mas seguros de si mismo y con mas confianza en Louis.
También llamó a mama. Le pidió muchas veces perdón. Su situación fue mas complicada de reparar ya que estaba yo de por medio, y cuando se trataba de mi, mama no perdonaba fácilmente. Quiso hablar conmigo, pero le pedí por medio de mama, que lo dejara para mas tarde. Sentía la necesidad de disculparme, pero quería hacerlo bien, con sinceridad, además quería conversar seriamente con el.
Pese a lo reticente que se mostró mama en un principio, no tardó mas de una semana en reiniciar su relación. Debía admitir, que pese a mi negativa, Louis era diferente de todos los tipos con los que mama había intentado salir. Pero seguía recelando de el.
Una noche inesperadamente fría de septiembre, nos encontrábamos en la sala de la casa de Louis. Mama y el recién habían llegado de su cita. Mama nos preparaba un te para desenfriarnos un poco. Entonces Rose nos reclamó algo que nos dio risa.
- Entiendo que no pudieran decírselo a papa, pero ¿y a mi? -
- Supongo que no conocíamos tu postura al respecto - comentó Alez
- No sabes guardar secretos. Sos muy chismosa - dijo Elise devolviéndole el reclamo
- Fue tan injusto. Me privaron de muchas cosas - continuo Rose ignorando sus respuestas.
- ¿De que te privaron?- pregunté curioso.
- Podríamos haber estado todo el tiempo hablando de chicos! - dijo sonando consentida.
Los tres reímos al unísono. Pero a Louis, que escuchaba la conversación, no le hizo mucha gracia.
- Chicos por favor - pidió masajeándose el puente de los ojos.
- ¿No crees que ahora se ven mas felices los chicos? - le pregunté. Se alegró al oír mi voz ya que hasta el momento no nos dirigíamos la palabra.
- Los veo mas felices y me alegro, pero todavía es algo que me cuesta entender. Tal vez esto lo genera la falta de un padre.- contestó intentando no sonar muy serio.
- ¿Todavía con esas Louis? No trates de entenderlo, no hay nada de malo en esto. Disculpame se que fue muy brusca mi metida de pata. No quería espantarte. Solo hacía énfasis en que después de todo si soy una loquita jaja- le aseguré con tono amigable para que se distendiera
- ¿Sabes Thomas lo que pensé cuando Elizabeth me dijo que eras gay? "Pobre mujer, que suerte que eso no me pasa a mi". Ahora siento pena por mi.-
- No sientas penas por vos, ni por mama, ni por nosotros - le pedí señalando a los chicos - Este conflicto es bilateral. Tenías toda la razón cuando dijiste que a nosotros no nos podían decir nada, pero a ustedes los etiquetaban de discriminadores. Debemos reconocer que nosotros también discriminamos a los mayores y no los queremos escuchar. Si, somos tercos.- afirme levantando los hombros.
- Habla por vos Thomas, yo soy re buen hijo - aseguró Elise.
- Hagamos una cosa - pidió Alez - Prométenos que podemos decirte cualquier cosa que antes de enojarte lo hablamos - dijo mirando a su padre y luego a mi.
- Pero Alez si yo casi no me enojo - se defendió Louis
- No, papa esta mintiendo- lo acusó Elise
- ¿Eso me incluye?- preguntó Rose
- A vos sobre todo - se pusieron de acuerdo diciéndolo a la vez Elise y Alez.
Vi en ese momento que mama se acercaba con una fuente con el te. Me levante para ayudarla y no pude dejar de notar su sonrisa al apreciar la escena. En ese momento estuve seguro que esa era la clase de armonía que mama siempre había buscado para nosotros.
La mirada de Alez no la entendí, hasta que unos días después se animo a decirme lo que quería decirme sin que me enojara. Alez estaba en casa, como se nos había hecho costumbre. Estudiábamos para un examen que tendríamos la siguiente semana. Nos turnábamos para hacernos preguntas sobre la materia, así cada uno tendría oportunidad de exponer sus dudas. En un momento dado decidí que hiciéramos una pausa. Le propuse a Alez jugar al ajedrez mientras merendábamos, a lo cual accedió.
- Creí que casi no tenías afición por nada. Mostras poco interés en el colegio por cualquier actividad.-
- El colegio es aburrido. Solo a vos y un par mas les gustas. Mama me inculcó desde chico los juegos de mesa. En realidad ella jugaba con papa, pero cuando se le perdió su compañero de juegos, me enseñó el arte de las estrategias. Es una anécdota triste en realidad.-
- Supongo que alguna vez añoraste tener a tu padre.-
- Me imagino que vos también sentís así por tu madre. Aunque vos la tenes viva, tendrías que aprovechar.-
- Esa historia tampoco es bonita, y es algo de lo que no me gusta hablar.-
- Perdón. No quería hacerte sentir incómodo.-
- No importa. Pero me parece que estoy por hacerte jaque -
- Si, siempre parece que pierdo. Pero ¿sabes? soy bueno en esto. Jaque mate. Jajaja-
- Auch, eso no lo vi venir. Bueno no estoy muy acostumbrado a jugarlo -
- Excusas, escusas. Quiero un premio. Me lo merezco porque te gané-
- Nunca acordamos si el ganador obtendría algo-
- Ah ¿no te la aguantas? Eso no importa ahora quiero un premio-
- ¿Que queres? Ojo he, algo tranqui -
- ¿Algo tranqui? ¿Que es algo tranqui? ¡Ahora me vas a poner mas condiciones!-
- No se, que se yo. Tranqui es... ¿un abrazo? ¿un beso?-
- Pero esto no es verdad consecuencia. Esos premios no aplican. Me pa que vos sos el que lo querés jaja- ya me estaba poniendo nervioso.
- Y si quiero ¿que? ¿me lo vas a dar?-
- Ya no entiendo de que estamos hablando - fingí entrecerrando los ojos.
- Vamos Thomas, no te hagas el boludo... Se siente en el aire la tensión entre nosotros - dijo mirándome fijo a los ojos.
Tragué saliva. No quería reconocerlo. No me convenía.
- Me pa que te confundís.-
Alez puso los ojos en blanco. Dio vuelta la mesa (ya que estaba sentado enfrente) y sencillamente me beso. Esta vez no pude evitar corresponderle. Una vez que le seguí la corriente, tomó mas confianza. Me sujetó de la cintura con un brazo y con la otra mano ejerció presión sobre mi nuca. Caí en la cuenta de que le tenía mas ganas de lo que podía admitir. El beso fue mas que nada pasional, explorador, en fin, rico.
- ¿Tu argumento es...? - pregunto Alez cuando nos separamos
- No quiero confundirme, ni confundirte...- comencé algo dubitativo - La verdad, si, te tengo ganas, pero ganas, no que me gustas y prefiero hacer este tipo de cosas con quien me guste, no dejarme llevar por una calentura -
- Jajaja Thomas, pareces una chica hablando así. Ya te había aclarado que tampoco me gustabas. Si nos tenemos ganas, es solo disfrutarlo hasta que te aburras, o consigas otra cosa mas entretenida-
- ¡Ves! Esos planes no me caben. Después nos acusan de promiscuos y actuando así ¿como lo negas?-
- Jajaja no nos importa lo que los demás piensen, no te creía tan reprimido. Mas te conozco, mas me sorprendes.-
- Es que... - obviamente, no existía excusa posible
- No me des bola Thomas, si no queres, no queres. No te voy a andar obligando, ni presionando. Nada mas me pareció que estábamos en la misma sintonía.-
- Jurame, por favor, que cuando quiera parar, paramos - le rogué. Ya no tenía ganas de seguir evitando algo que también quería.
- Te lo prometo. Es solo disfrutar, si no, no tiene gracia.-
Después de ponernos de acuerdo continuamos con los besos. Sin embargo fuimos interrumpidos por mama y Rose que habían salido juntas a pasear. Escuchamos el ruido de la llave y nos detuvimos en seco. A Rose ni le interesó nuestra clara incomodidad, pero mama se percato de inmediato. Después de una hora mas de estudios, llegaron Louis y Elise para buscar a los chicos. Cuando finalmente se fueron, me quedé un rato en la cocina para no enfrentar a mama. Sabía que intentaría entablar una de esas charlas educativas. Para mi alivio, esta vez mama la hizo mas fácil y me resumió su preocupación.
- Ya hablamos un montón de veces de esto. Así que solo te pido una cosa: cuidensen. Cuídate vos, cuidá a Alez y no sean imprudentes. Si son tan vivos para mandarse la parte, también seanlo para tomar las responsabilidades de sus acciones. ¿Puedo confiar en vos? ¿Me vas a decir si tenes algún problema?-
- Si, ma. No prometo salirte con todos los detalles, pero sabes que confío mucho en vos. Igual no te creas que esta pasando gran cosa.- dije para minimizar la incomodidad.
- No pasa nada, hasta que pasa. Sean responsables y si no pueden con algo, hablenme. Es lo único que pido.-
Le prometí mil veces que lo haría hasta que me dejó tranquilo.
Pero no todo era así de fácil. Ahora que teníamos un acuerdo con Alez, no nos sobraba el tiempo. Y, por mi parte, tampoco tenía en claro hasta donde quería llegar con el. Otra era la historia de Elise y Daniel. Después de superar sus "problemas" se esmeraban mucho mas que antes para encontrarse. Esto nos hacía sentir impotentes, ya que no podíamos contar con Louis para nuestros propósitos y mama tampoco era de gran ayuda. De hecho, confiaba mas en Elise que en Alez y en mi. Me parecía injusto ya que por lo menos nosotros no se lo ocultábamos a ella.
Para finales de septiembre se venía otra oleada de exámenes. También el barrio estaba mas alegre y rimbombante que nunca. Mas salidas sociales que ponían en peligro a nuestro pequeño Elise. Decidimos como último recurso integrar a Rose en nuestros planes. Afortunadamente después de la confesión, se mostraba mas cooperativa.
- Rose necesitamos pedirte un favor - le dijo Alez un jueves que nos tocaba estudiar toda la noche.
- No quiero meterme en líos - pidió ella, atajándose ya que últimamente teníamos fama de quilomberos.
- Se trata de un trabajo delicado por eso necesitamos a una chica - le expliqué.
- Escucho, pero no les prometo nada - accedió
- Es sobre Elise - dijo su hermano
- ¿Elise? ¿Que pasa con el? - pregunto mostrando mucha curiosidad
- No podes decir nada. Es un secreto lo que te vamos a decir ¿si? - aproveché que había bajado las defensas para manipularla a nuestra conveniencia
- Se trata de mi hermano, no sería capaz.- nos aseguro
- Últimamente han estado siguiendo a Elise - le informo Alez
- Va, en realidad, yo diría que lo están acosando - completé la información exagerando detalles.
- ¿Porque Elise no nos dijo nada? Me están preocupando mucho chicos - se asustó Rose
- De eso se trata - le confirmé con un gesto muy serio - estamos preocupados por el -
- Es importante Rose, escúchame bien, importantísimo que no lo dejes solo en ningún momento. Viste como es el, no le gusta alarmar a la gente, por eso prefiere mantenerlo en secreto - le revelo Alez, haciendo mucho énfasis en no dejarlo solo.
- Pero se supone que vos no lo sabes, así que no le digas nada a Elise. Fijate bien con quien habla. Esta vigilancia, es en parte, también para desenmascarar al acosador. Tenemos que hacer algo, no podemos quedarnos con los brazos cruzados.- le rogué.
Y así dejamos ir a una Rose preocupadísima, pero que nos reemplazaría a la perfección.
Muy tarde en la noche, Louis dejo a mama en casa. Nos encontrábamos mas concentrados que nunca con el estudio, cuando mama subió las escaleras para saludarnos y llamarnos la atención.
Por supuesto ella sabía que nosotros vigilábamos a Elise y al "sujeto" , por lo que no tuvo la menor duda de que fuimos nosotros quienes convencimos a Rose de no despegarse de su hermano. Nos contó que en el medió de la fiesta Elise quiso escapar de su hermana y al no poder le recriminó, lo cual hizo que ella se sintiera mal y se pusiera a llorar. De ahí en mas Elise tuvo que hacer de todo para tranquilizarla, sin entender que estaba pasando. Claro que Rose creía que lo hacía por su bien. Entonces mama nos pidió "amablemente" que dejáramos de meter a los demás en quilombos o generar conflictos entre ellos. Nosotros incapaces de negar que era toda nuestra responsabilidad, accedimos. No fue muy convincente, pero de momento bastó para que mama nos dejara tranquilos.
Eran aproximadamente las 3 de la madrugada, cuando decidí que había estudiado demasiado, así que le avisé a Alez que descansaría. El se quedó un rato mas repasando un tema que le costaba. Cuando apagó todas las luces, a pesar de que le había armado la cama, se acostó conmigo. Al principio estaba medio dormido, por lo que no entendía si estaba soñando o que. Luego comencé a sentir sus manos acariciándome. No quise detenerlo porque se sentía bien. Lentamente fui dándome vueltas hasta quedar frente a el. Nuestras bocas no tardaron mucho en encontrarse. Fueron besos ansiosos, desesperados. Sin un ápice de timidez, Alez le dio libre albedrío a sus manos para recorrer mi cuerpo. Con un poco de vergüenza también deje que mis manos exploraran el suyo. Tenía la piel suave. Cada parte de su cuerpo era mas grande que el mio. Podía percibir claramente que le agradaban mis movimientos.
Los besos se volvieron salvajes, lo mismo que las caricias. Eran mas desesperadas, mas descaradas. Alez comenzó a mordisquearme el cuello sediento, bajando, bajando peligrosamente. Mientras mi mano descendía por su espalda. No pude evitar sentirme travieso al tocar sus nalgas. Estábamos demasiado excitados. Metió su mano debajo de mi slip indecorosamente. Cuando su boca estaba lidiando con el elástico de mi cintura, le indiqué que se detuviera. Tomando su mentón con la mano, lo obligué a subir. Nos encontramos en un beso mas voraz. Le saqué el boxer y tome en mi mano su miembro, exquisitamente duro. El siguió mi ejemplos. Nos entregamos al placer de complacer al otro. Arqueando su espalda profundizando el contacto entre nuestras pieles. Los movimientos se volvieron mas candentes y frenéticos. Alez acabo primero. Aumentó la velocidad del movimiento de su mano en mi pene. Mientras el seguía bajo los efectos del orgasmo, el placer que me ofrecía se tornó incontrolable y sin poder contenerme derrame mi semen en su mano. Agitados, después de varios espasmos, nos limpiamos con las toallitas que estaban en la mesita de luz y entre deliciosos besos nos quedamos dormidos.
Abonnieren
Kommentare (Atom)
Deja que la inundacion la seque el sol. Deja que las lagrimas las gaste el tempo. Deja las penas salir fuera de ti, para sin dolor poder vivir.