Y sentía el corazón revolverse inquieto en su pecho.
Estaba siendo tomado por el miedo.
Apoderándose de cada célula de este lo atormentaba inescrupulosamente.
Parecía ser como si la visión que se revelaba ante sus ojos se clavara directamente en el centro de su ser.
La agitación convulsionaba sus miembros. Naciendo desde el núcleo de sus nervios.
Estallaban en sus ojos las lágrimas tratando de apagar el ardor de aquella imagen. En un estéril intento de desahogar el dolor perturbante.
Inconcientemente llevó su mano a su torso. Queriendo retener allí su corazón que cabalgaba desbocado.
Absurdos sus esfuerzos para detener las reacciones violentas que lo mantenían preso.
El paso del tiempo fue superado por el ritmo de los latidos.
Ese segundo pensaba que jamás terminaría.
Lo desgarraba el deseo de que todo concluyera. Volviéndose imperiosa la necesidad de tranquilidad.
El temor absorbió toda la luz.
Pudo oír el golpe seco de sus rodillas contra el suelo.
La respiración se le tornó pensada.
Cada bocanada de aire que penetraba su cuerpo eran espinas que se estacaban en sus pulmones.
La locura de las palpitaciones comenzó a desacelerarse. Pero cada golpe en su interior hería de muerte.
El profundo temor que lo agobiaba, se alejaba.
Su débil anatomía se desplomó completamente.
El último latido lo escuchó claro y fuerte.
Su corazón golpeó su pecho potentemente.
Era el fin ansiado.
La visión pasó a un estado borroso para luego dasvenecerse de su mente.
Cerró los ojos, aunque eso ya no marcaría la diferencia…
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