Fueron semanas intensas. Esas en las que todo a tu al rededor se alborota. Y todos a tu al rededor muestran abiertamente sus problemas mentales. Esos días en que refugiarte en las montañas parece ser una excelente opción. Pero no podía huir a las montañas. No podía evitar a la gente. No podía, por mucho tiempo, evitar a mama. Así que de momento me conformaba con ignorarla y contestarle mal cuando me forzaba a hablarle.
- ¿Te vas sin desayunar? - indagó una mañana en la que intenté salir desapercibido por la puerta.
- Si.- respondí cortante.
- Thomas...- me reprochó - Ya paso el tiempo suficiente. ¡Ya basta!-
- ¿De que? No estoy haciendo nada -
- Veni y sentate - me ordenó
- No puedo, voy a llegar tarde -
- Bueno llega tarde - respondió levantando el volumen
- Rápido mujer - dije molesto sentándome.
- ¡Mas respeto!- pidió enojadísima - Contame que te pasa - dijo suspirando
- ¿Tengo que ser mas específico? - respondí irónico - Es exasperante tu desesperación. Me irrita lo regalada que te mostras. Me da verguenza que seas mi madre. Comportándote de ese modo tan vulgar. Ash, asco me das. - declaré rabioso.
Mama me miró sorprendida. Es que cuando me oponía a algo mis justificativos jamas eran racionales. Y por sobre todo era muy hiriente, intencionalmente hiriente. Mientras las palabras emanaban venenosas de mi boca, a mama los ojos se le ponían llorosos. Y si, cuando me oponía a algo no me importaba quebrar a los demás. A punto de llorar mama levantó la mano y con un profundo golpe y fuerza irracional me dio vuelta la cara. Di por concluida nuestra conversación y salí de casa con la cara adolorida.
Me encaminé al colegio sin ganas de asistir a clases. Una cuadra antes de llegar, me cruce a Alez. Inmediatamente notó la marca de mi cara. Esperamos a que pasara Elise y Rose. Luego pegamos media vuelta y nos fuimos. Rara vez me rateaba. Alez era la primera vez que se escapaba. Fue meramente telepático que me viera y supiera que no entraríamos. Sin emitir opinión me siguió. Supongo que ambos necesitábamos descargarnos. Nos fuimos a una cafetería que quedaba a medio camino entre casa y el colegio. Refugiándonos en la mesa mas alejada comenzamos a hablar.
- Déjame a mi primero. Después me lloras todo lo que quieras.- lo detuve antes de que arrancara - No puedo seguir en esto - sentencié.
- ¿En que? - pregunto Alez, bebiendo distraidamente su café
- En esta... "relación" -
- ¿Que? Creí que hablaríamos de tu madre -
- Esto quiero decírtelo ahora. Lo había pensado mucho antes. Lo pensé detenidamente.-
- ¿Tan malo fue? - preguntó Alez decepcionado
- Sabes que no, es solo que... me siento...- lo mire pensando que no merecía que le mienta - Decime la verdad ¿Que te pasa conmigo? De repente, de un día para otro, me tenías ganas ¿Así de la nada?-
- ¿Es eso? ¿Tenes miedo? Te dije un millón de veces que no es amor, es sexo, atracción física ¿Tan difícil es creer que eso es posible?-
- Bueno, no. En realidad supongo que también por mi parte es solo ese tipo de atracción. Pero aun así, lo que en realidad me pesa es...-
- Ya se - dijo Alez interrumpiéndome - ¿Es porque vamos a vivir juntos? -
- ¿Vamos a vivir juntos? - pregunte asustado
- Bueno si papa y Elizabeth se casan supongo que viviremos juntos ¿no?-
- No lo había pensado. Pero no es eso. No me gustaría lastimarte, ni lastimarme. Creo que.. Puede ser que este enamorado de alguien.-
- ¿Y? ¿Ya estas en pareja con el? Porque si no es así, no veo la razón para dejar lo nuestro de lado -
- "Lo nuestro" ¿ves? Ahí hay un sentimiento, no lo podes negar. No, no estoy ni cerca de estar en pareja. Pero no me siento bien acostándome con alguien a quien mis sentimientos no le corresponden -
- Uff, esta bien Thomas. Te dije desde un principio que no te iba a presionar. De cualquier forma con el estado en el que me encuentro no creo que se me pare por un tiempo jaja - dijo forzando una risa
- ¿Es por mama? -
- No. Elizabeth me cae bien y me gusta la idea de que papa esté con alguien a pesar de que también te entiendo. Es por... mi madre, va, esa mujer que ahora se acordó que tuvo hijos -
- ¿Que paso? -
- Llamó el otro día. Justo atendí yo, una cagado. Corte y después atendió Rose. Me molesta que mis hermanos no la odien o no le reclamen nada. Es decir, una mujer que se va a la mierda en vez de estar con sus hijo ¿de verdad podes creer que es una buena persona?-
- Tal vez verla una vez te sacarían un par de dudas. No digo que la perdones, mucho menos que la quieras. Es solo que si te agitas tanto de solo oír de ella, quizás con verla una vez o hablarle aunque sea por teléfono...-
- También lo pensé, pero no se, no me animo. Imagino que va a ser un desastre. No tengo gana de seguir hablando. Thomas me dejaste en el peor momento. Así que apelando a la lástima te pido que por lo menos me banques en esta -
- Dale, hundime mas. Te banco en todas Alez. Honestamente quiero ser tu amigo. Pero arranquemos en blanco. Es un poco por vos y un poco por mi ¿trato?-
- Trato - dijo tomando la mano que le extendí - bonito - agrego mientras se sonreía ante mi evidente sonrojo - ¿De quien estas enamorado? Seguro lo conozco ¿no?-
- Eso ahora no importa. Sacátelo de la cabeza por ahora ¿si?-
- Por ahora...- me amenazo.
Con Alez empezamos de cero. Era un momento en que no podíamos darnos el lujo de estar enemistados. Necesitábamos un apoyo interno. Alez necesitaba contención, tal vez mas que yo. Podía ser bueno con el, pero con mama no. Con ella me volvía egoísta. Y lo peor era que lastimarla tan consientemente me estaba haciendo mierda. Pero no podía ceder. Me sobraba orgullo como para dejarlo pasar así como así.
Ese mes discutimos varias veces. Cada vez en peor tono, cada vez mas hiriente. No me podía controlar y estaba irascible. En mas de una ocasión mama tuvo que darme vuelta la cara. Mi único desahogo era Alez. Con Nico no hablaba mucho. Le contaba alguna que otra cosa, pero no estaba enterado de mi actitud. El siempre había sido un acérrimo defensor de mama, por lo que lo que le contaba se lo contaba a medias. Mientras que a Alez le contaba todo con detalles. Lo paradójico era que los concejos que yo le daba con respecto a su madre eran los mismos que el me daba con respecto a la mía. Sin embargo ninguno de los dos dábamos el brazo a torcer con respecto a nuestra postura.
Pero jamas una posición puede sostenerse por siempre, no una que sea mala. Y nosotros estábamos en esas posiciones absurdas, sostenidos por la nada. Fui el primero en caer. Como era de esperar una vez que derramo todo mi enojo, me siento culpable. Pero me es difícil dar el primer paso hacia la reconciliación. O quizá para eso necesitaba tocar fondo.
En una de esas discusiones que se habían vuelto habituales, mama me abofeteo ida y vuelta ya sin saber como frenarme. Ambos estábamos hartos de las peleas. Pero mientras mama siempre estaba dispuesta a escucharme yo no cedía. Hasta que ese día quebré. No porque el golpe haya sido fuerte, ni porque mama estaba llorando abiertamente sin disimulo ante mi estúpida actitud. Si no porque ya había tocado fondo.
- No se que te pasa. Ya no podemos hablar. Hasta me llaman del colegio porque faltas.- decía entre lágrimas - Estas incontrolable, que no te puedo. ¿Que es Thomas? ¿Porque?- me preguntaba una y otra vez. No me había dado cuenta que mis lágrimas también se habían liberado. El problema era que solo tenía una leve idea de lo que me pasaba. Desde que mama me dio la noticia, había estado tratando de encontrar la respuesta a las mismas preguntas que yo también me hacía. ¿Porque era imposible aceptar a Louis? Yo sabía que no era malo, que le hacía bien a mama. Pero hasta el momento ella había sido solo mía, compartirla con otras personas era impensable. Se supone que debía cuidarla y solo la lastimaba.
- También quiero saberlo - le dije con la voz entre cortada. Y fue en ese momento que mama se dio cuenta del estado en el que estaba. Pude verla casi derrumbarse ante la visión. Yo era su debilidad, así como ella era la mía.
- Thomas, contame. Te amo, sabes que me preocupo por vos ¿que estas sintiendo?-
- Pareciera como si quisieras que tuviera un padre. Tal vez, en alguna medida, me hizo falta, pero nunca lo necesite. Sos todo para mi, todo lo que me hace bien. ¿vos que sentís? ¿amas a Louis?-
- Jamas reemplazaría a tu padre. Lo ame como jamás ame ni amaré a nadie. Y hay un pesar en mi corazón porque no pudiste conocerlo ni disfrutarlo. Tampoco quiero imponerte a Louis. Es que siento que el es esa estabilidad que estuve buscando tanto tiempo -
- ¿Cosas de adultos? Supongo, no termino de entenderlo. No quiero verte lastimada. Si, no me mires así, te la hice pasar mal ¿eh?-
- Horrible Thomas. ¿Como querés que te trate? Louis también quiere acercarse a vos, pero sos tan infranqueable. Nadie quiere lastimarte ¿Porque estas siempre a la defensiva? Tenes que confiar mas en mi y en quienes te quieren proteger. Louis solo es Louis y va tener en tu vida el lugar que le quieras dar. Tu padre siempre va a ser tu padre y eso no lo puede cambiar nadie -
Mama me abrazó fuerte. Como tratando de sofocar todo dolor que pudiera haber en mi. Tomo mi cara entre sus manos y me sonrió tiernamente. Era tan dulce y yo comportándome como un puerco espín. Me odie y me sentí tan estúpido. A veces me segaba tan ridículamente.
- Perdona, mama. Perdóname.-
- ¿Seguro? ¿Vas a estar bien con eso?-
- Tengo que...- secándome las lágrimas con las mangas como un nene de 5 años.
- Se que es muy repentino, pero en verdad sentimos que fue el tiempo suficiente. Deseamos rehacer nuestra familia. Que todos podamos ser una familia.¿No queres una familia poco convencional?- me pregunto sonriendo.
- Lo que quieras mama. Pero ¿vamos a vivir todos juntos? Va a ser un quilombo -
- Si, bueno, ya estuvimos viendo casas. Una que sea cómoda para todos y que podamos pagar -
- ¿Viendo casa? No hay apuro ¿o si? ¿ya pensaron una fecha?-
- Lo cierto es que mientras estabas ignorándome, fuimos la registro civil. Lamentablemente conseguimos fecha para el 28...-
- Mierda, van muy en serio ¿el 28 de...?-
- De diciembre. Queremos casarnos antes de fin de año.-
- ¿Que? ¿Ahora? Es demasiado pronto. Si no fuera porque estamos en la época actual creería que estas embarazada... Es muy repentino, creo que...-
- ¡No empieces de nuevo Thomas!- me atajo mama
- ¡Pero no me das tiempo a digerir!-
- Todo lo que te perdiste mientras me ignorabas ¿Alez no te contó?-
- ¿Alez? ¡Ah, maldito traidor, ya va a ver!-
Y así terminaba octubre. Con nuevas, no tan buenas. Ruptura no tan inesperadas. Con corazones no muy dispuestos. Es estúpido pensar que en mis 17 años me había agotado tanto. Ahora que ya podía hablar con mama, tenía que ayudar a Alez. Temporalmente Alez sería mi prioridad, por lo menos hasta convencerlo de que hable con su madre. Se sentía bien hablar con la madre de uno, decirse eso que era tan molesto. Tenía que animarlo a que el también se sacara ese maldito pesar.
Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen