Mundo alternativos de Chocolate

No es peligroso, solo empalagoso... No esperes que sea gramaticalmente correcto... Y mucho menos ideas coherentes!

Montag, 31. März 2014

Primer año (Parte X)

     Después de ese fugaz encuentro estuve evitando que Nico volviera a casa. Me llamaba seguido para venir y yo me llenaba de excusas. No quería que tuviera contacto con Rose. No lo iba a poder evitar toda la vida, pero mientras pudiera sería el cartel de "prohibido el paso" para mi amigo. A mama le pareció gracioso y se burlo de que ahora entre tantos adolescentes lo anormal fuera que a un chico le gustara una chica.
     Entre otras cosas también nos enteramos que Elise había estado buscando a Daniel, pero que este se había rehusado con la excusa de que estaba con los finales de las materias. Algo que sonaba lógico ya que el se graduaría este año. Nosotros estábamos convencidos que lo evitaba para evitarnos a nosotros y de paso los líos que le generábamos.
     Lo importante era que de momento los chicos, Rose y Elise, estaban a salvo de los depredadores. Esto nos dejaba un poco mas de espacio para nosotros. Un nosotros que para mi no era igual que para Alez. Pero aún no sentía que eso fuera algo para hablar. De todos modos Alez siempre era por sobre todas las cosas amable, conmigo mas que con cualquiera.
     Dos semanas después del incidente, me encontraba totalmente recuperado. Ni cicatrices, ni moretones, ni nada. Por lo que Alez me propuso una salida. No era muy adepto a las salidas, pero considerando que había estado completamente encerrado por un tiempo, necesitaba disfrutar un día al aire libre bajo la luz del sol.
     Arrancamos a la mañana temprano del domingo. Alez paso por mi casa a buscarme. Yo aún dormía. Me sacudió apenas y logró despertarme. Como estaba muy descansado, mi sueño últimamente era mas liviano de lo normal. Miré para todos lados despabilandome, buscando que ponerme.
     - Haceme un favor Alez, búscame algo de ropa - le pedí
     Todavía acostumbrado a  complacerme desde la convalecencia, abrió el ropero. Revolvió un poquito ahí y allá y saco una camisa y un pantalón baquero negro.
     - ¿Esto te va?- me preguntó
     - Huy ya estas como mama. No quiero usar camisa. Busca algo mas cómodo. ¡No te atrevas a hacerme levantar!-
     - Te tenes que levantar para cambiarte ¿O también me toca cambiarte?-
     No contesté nada, pero la idea me estaba tentando. Buscó otra vez. Me pasó una remera roja que se me hizo mas simpática. No soy de los que se obsesionan combinando la ropa, pero tampoco me mando cualquiera, algo que mas o menos tenga sentido. Después le pedí una media. Las medias se encontraban en el ropero, en un cajón. Alez abrió el cajón y me revoleó la primer media que encontró.
     - ¿Y esto?- me preguntó.
     Mire distraído mientras me cambiaba. Era la cajita de preservativos que me había dado mama. Había olvidado que los había guardado ahí.
     - ¿No te conté? Mama me los dio, el día siguiente después de esa noche - le dije algo reservado
     - ¿Que noche?- preguntó Alez
     - Esa noche...- aguantándome la vergüenza le especifique - Esa noche que estábamos estudiando y te quedaste y nos tocamos... Mama escucho ruidos y me dio eso - dije atropelladamente.
     - Ah - obtuve por toda respuesta.
     Desayunamos con mama y nos avisó que saldría toda la tarde, por lo que nos pidió que en lugar de volver a casa, nos fuéramos a la casa de Alez para que los chicos no se queden solos. Ya estábamos bastante grandes para andar con niñeras, pero seguíamos siendo hijos menores de edad. Así en lugar de dejarnos con un adulto responsable, tanto Louis como mama, preferían que por lo menos estuviéramos los 4 juntos, ante la duda.
     Al primer lugar que fuimos, a pedido mio, fue una librería. Por ser domingo nos tuvimos que recorre todo, pero encontramos una abierta, que no fuera la del centro comercial. No era muy grande, pero tenía una increíble variedad de libro. Casi todos me quería comprar, pero como tenía poca plata, me di a la tarea de eliminación de títulos para comprarme el título ganador. Luego de una exhaustiva evaluación de argumentos, tapas, precios, e.t.c., me decidí por uno. Nos acercamos a la caja a pagar. Cuando estoy por sacar la plata, Alez se adelanta y paga el libro. Al salir de la librería intenté pagárselo, pero no quiso. Alego que era un regalo por mi rehabilitación. Que no me preocupara que el pagaría cualquier cosa que quisiera por ese día. Al principió evitaba querer algo, pero luego, ya que Alez parecía millonario, con total descaro le pedía que me compre tal o cual cosa.
     Comimos en un restauran. De hecho era el único que estaba abierto y para nuestra fortuna sus precios no eran impagables. Alez eligió ravioles con una salsa rara que yo decía que era experimental. Yo elegí un churrasco con ensalada. Cuando como afuera, elijo algo clásico, por las dudas.
     Después del almuerzo decidimos hacer una caminata antes de volver a casa. Nos desviamos un poco hacía un lugar alejado de la ciudad. En realidad nos habíamos perdido y estábamos buscando el camino de regreso cuando encontramos un telo. Por supuesto que esto era insignificante y ni siquiera nos daba verguenza. El trauma fue que vimos entrar a mama y Louis.
    Una vez que encontramos el camino de regreso, volvimos en silencio a la casa de Alez. Al llegar, la casa estaba tan silenciosa que creímos que no había nadie. Rose estaba en el patio escuchando música. Elise estaba en su cuarto con un amigo. Saludamos cordialmente a todos. El amigo de Elise, saludó con mucha confianza a Alez, lo que me dio a entender que siempre frecuentaba la casa. Sin nadie mas que saludar, Alez me llevó a su cuarto. Era el último de la casa, el mas alejado de todo, al contrario del de Elise que era el primero.
     Hablamos un rato del colegio y de los exámenes que tendríamos en noviembre, la última oleada de exámenes, por fin. Y hablamos de otras cosas irrelevantes también. Pero necesitaba sacarme el trauma de la cabeza.
     - Ya se que es normal en las personas, pero ver a tus padres entrando a un telo... te shockea -
     - Jajaja ¿Todavía con eso? Y ¿que pensaste? ¿Que solo salían al cine y a cenar? Todavía son jóvenes, es normal que lo hagan - me tranquilizo Alez.
     - Si, pero uno no quiere enterarse.-
     - Por lo menos se están divirtiendo - aseguró Alez
     - ¿Que querés decir? ¿te estas aburriendo conmigo?-
     - No, Thomas. Hay infinitas formas de divertirse. Es que... no importa -
     - Dale che, tiraste una y ahora te quedas callado. Decime.-
     Alez me miro dubitativo. Algo inseguro me confeso.
     - Envidia, eso -
     - ¿Envidia de los viejos? Jaja, cualquiera - respondí sin entender
     - Por eso Thomas, como te haces el boludo ni te lo menciono.- dijo Alez visiblemente molesto.
     Lo pensé un momento, pero no entendí porque se había molestado. Me debatí entre preguntarle o hacer como que no pasaba nada. Pero no quería que estuviera molesto, así que se lo planteé.
     -  No entendí. ¿Que te molestó? No me estoy haciendo el boludo, te lo juro Alez.- dije casi suplicando.
     A lo que respondió con un gesto. Se acercó a mi y me abrazó. Tomó mi cara con su mano y me acercó hasta sus labios. Me dio un beso lento y tímido, como pidiendo permiso. Lo que se me cruzó por la cabeza fue que no teníamos plata para el telo y esto me hizo reír.
     -¿Que te causa gracia?- preguntó Alez con una mirada seria y herida.
     - Se me cruzó una idea estúpida nomas - respondí
     Alez me soltó molesto y se tiró a la cama, relamiéndose los labios. Me sentí nervioso y estúpido por estar nervioso. Corrí las piernas de Alez y me senté.
     - Dale, no te pongas así. Fue una pavada. Ya está. Hagamos lo que quieras.-
     - ¿Seguro?- preguntó Alez incorporándose, quedando frente a mi.
     - Seguro ¿Que tenes en mente? - lo alenté.
     - Estrenar - dijo sacando del bolsillo del pantalón los preservativos.
     - ¿En que momento los agarraste? ¿Acá, ahora? Están tus hermanos...-
     - Están ocupados, no se van a enterar. Y mi cuarto tiene aislante de sonido, el anterior dueño era músico.. -
     Esas dudas que nunca terminaba de aclarar hicieron acto de presencia. Comencé un debate interno, mientras Alez trababa la puerta, cerraba la ventana y las cortinas. Si le tenía ganas, eso podía admitirlo, pero tenía miedo de los sentimientos que esto podía generar en el o en mi. No quería que nadie salga herido. Sin embargo Alez se mostraba confiado al respecto y eso era lo que mas me animaba.
     Una vez que termino los preparativos del cuarto, se acerco a la cama, donde me encontraba todavía con la duda incrustada. Me miró mientras acercaba sus brazos para establecer contacto entre nosotros. Y mi mente se tornaba mas confusa. Tal vez algo se reflejo en mi cara ya que se detuvo mirándome interrogativamente. Su mirada me resulto excitante, expectante a cual sería mi movimiento. "Todo un experimentado" pensé.
     Respire profundo, tomando valor, no me gustaba tomar iniciativa. Tome sus manos con las mías y lo arrastre mas a la cama, como pidiéndole que avance. Para definitivamente quebrar la tensión lo besé. Ansioso porque empezara, o quizás porque ya terminara, mis mano buscaron la piel bajo su remera. Era algo que me gustaba, tocarlo, su piel era suave al tacto. Pero fue todo lo que pude hacer, por esa maldita duda. Para mi fortuna, Alez tomó el control a partir de ahí.
     Con apremio se deshizo de mi remera. Con desesperación imprimió besos en mi piel. Definitivamente sabía lo que hacía porque ni mis dudas pudieron evitar la erección. Cuando me excitaba me volvía algo torpe y un tanto inconsciente, soy de los que se dejan llevar. A pesar de estar en ese estado de obnubilación al sentir a Alez llegando al cierre de mi pantalón lo detuve.
     - ¿Que?- pregunto un tanto molesto
     - No...- respondí sin poder dar una explicación.
     - ¿No que? ¿No te gusta? ¿O...?-
     - Si me gusta, pero...- me miró pidiendo una respuesta coherente - No voy a hacer lo mismo por vos, si queres hacerlo, vas por tu cuenta- dije tratando de no cortarle el mambo.
     Alez río mientras me desabrochaba el cierre mirando atento mi expresión.
     - Hago lo que me gusta, no te persigas, no te estoy pidiendo nada -
     - No seas tan condescendiente- casi le rogué.
     Ignorándome, siguió en la suya. Y si, era algo que como a cualquiera le gustaba, solo que ni siquiera lograba imaginarme haciéndolo. Pero que bien que se le daba a Alez. A penas sentí su boca envolviéndolo ya quería explotar. Y ni que hablar de los andares de su lengua. Ahí había maestría. Si antes estaba obnubilado, ahora ya me había perdido.
     - Podría usarte si sos tan amable conmigo- lo amenacé entre espasmos a punto de acabar.
     Agitado, sin poder contenerme y con apremio, aparte a Alez de mi. No quería terminar es su boca, no lo creía justo. Pareció no importarle que ensuciara su remera. Se la saca y la tiró por ahí. Estaba mas que ansioso por retomar lo que estábamos haciendo.
     Había sido un orgasmo bastante fuerte por lo que me llevó un rato retomar mi conciencia. Para Alez eso no era problema, ya que después de sacarme los pantalones, nuevamente me tenía tendido en la cama, debajo de su cuerpo. Sus manos impacientes no dejan rincón sin explorar. Volvió voraz sobre mi boca, haciéndome sentir mi amargo sabor. Lo maldije en silencio. Cada cosa que hacía me provocaba mas y mas, estaba perdiendo la razón. Sentí llegar al límite mi tolerancia.
     - ¿Entras vos o entro yo?- lo apuré
     Alez sonrío con malicia, como quien se sabe ganador de un juego que esta controlando. Entonces me mostró el gel. Lo abrió y me lo dio con la mirada de "ya sabes que hacer". Resoplando agarre el gel esparciéndolo en mis manos. No deje de verlo ya que el me observaba atentamente. Mientras me lubricaba, el se sacaba el pantalón y antes de abrir el preservativo, se dio el lujo de masturbarse bajo el efecto de mis acciones. Luego de ponerse el preservativo, sin ningún ápice de delicadeza me dio vuelta. Lento, en un principio, empezó a penetrarme. A medida que iba abriéndose paso en mi interior, los gemidos se escapaban desesperadamente de ambos. Cuando entró por completo quebró mi paciencia, por lo que comencé a moverme bajo su peso. Claramente el tampoco podía aguantar mas, ya que aceleró sus movimientos. En un vaivén casi violento, mientras me masajeaba con frenesí el pene, Alez acabó abruptamente. Obviamente a los segundos también llegó el orgasmo ansiado. Agitado, Alez agarró rápidamente alguna prenda para que no ensuciara la cama. Quedamos un momento tendidos. El sobre mi. Yo agitadísimo.
     Los siguientes segundos, en los que lentamente volvía en mi, el vacío tomaba protagonismo. No sabría de que otra forma describir esa sensación de estar en el lugar equivocado, con la persona equivocada, haciendo lo que no debía. Oleadas de culpa comenzaban a ocupar los espacios donde momentos antes hubo excitación. Sutilmente saque a Alez de encima mio. Busque mi ropa, dándome cuenta que había sido mi remera la prenda que Alez usó para limpiarme. Resignado, me puse el pantalón, pensando una excusa.
     - Voy a tomar agua ¿te traigo?- pregunté amablemente
     - Mm- dijo sin mirarme no moverse de como lo había dejado.
     Fui a la cocina y casi que me tomé un litro de agua. Había tomado una decisión, pero no sabía como decírselo a Alez. Porque se lo tenía que hacer saber de inmediato. Es de esperar que nadie entienda que de camino a la cocina cambies drásticamente de parecer. Serví un baso para llevarle. Cuando estaba volviendo, pase por el cuarte de Elise. Tenía la puerta entreabierta. Estaba hablando con su amigo. No puede evitar detenerme a escuchar.
     - ¿Entonces?- le preguntaba el amigo.
     - Para su cumpleaños. Igual faltan un par de meses...- respondió Elise.
     -  ¿Pero lo pensaste o no?-  insistió el amigo.
     - Si... Va, no... No se, no quiero mandarme cualquiera, pero no tengo ganas de pensar - admitió Elise.
     Sintiéndome un entrometido que se quedaba con la duda me obligue a seguir mi camino. A pesar de que no quería llegar a mi destino, llegué. Alez ya se había vestido y abierto el cuarto para que se ventilara. Cuando le di el baso, me dio una remera y después llevó la ropa a lavar. Al volver quise encararlo.
     - Después te devuelvo la remera - me dijo.
     - Necesito decirte algo -
     - ¿Porque tan serio? Ahora no, decímelo mas tarde -
     - Pero es importante -
     - Habla si queres, pero no te voy a escuchar...- se quejo - Recién tuvimos sexo y ya te estas poniendo serio, como las minas, afloja Thomas, no nos casamos mañana, que no te importe.-
     - No es eso, pasa que...- me tapo la boca
     - No tengo ganas de tus sorpresas. Tenemos todo el tiempo del mundo para que me digas lo que necesitas decirme. No jodas.-
     Estaba a punto de insistir cuando sonó el teléfono. Elise lo contestó, pero al rato se acercó al cuarto de Alez.
     - Dice papa que nos preparamos porque pasan a buscarnos para cenar.- me miro un tanto extrañado.
     - ¿Querés ir a tu casa a buscarte ropa o te bancas que te preste?- preguntó Alez cuando se fue su hermano.
     Me senté sobre la cama, negando, con la cabeza. Al apoyar mi mano, sentí un pomo frío. Mire donde apoyé mi mano y vi el gel. Alez estaba buscando la ropa.
     - ¿Este es el gel de Nico?- pregunté
     Se dio vuelta para mirar, aunque no era necesario. Por supuesto que sabía lo que tenía en la mano. Me sonrió. Recordé lo de minutos atrás y me sentí avergonzado.
     - Estaba en el cajón de las medias ¿Seguro es de Nico? Como que nunca se lo llevo...- declaró con sospecha.
     - No, nunca se lo llevó, pero es de el, supongo que cuando se acuerde lo va a querer.-
     Nos bañamos y nos cambiamos. A los minutos aparecieron mama y Louis. Primero llevaron al amigo de Elise a su casa y después nos fuimos a un restaurante.
     Mama y Louis se veían algo impacientes. La cena transcurrió casi en silencio, no mas que un comentario sobre esto o aquello. Cuando estábamos por terminar con una mirada de aprobación departe de Louis, mama pidió nuestra atención.
     - Necesitábamos comunicarles algo - dijo mama.
     - Pero que formal mama, escúpelo -
     Mama me miro con demasiada ternura. Todos estábamos atentos a lo que diría. Estaba por llevarme un bocada a la boca, que casi escupí al escuchar la noticia.
     - Bueno, es que, como decirlo, estuvimos hablando con Louis, sobre ustedes y nosotros y... em... esta tarde... Louis me pidió casamiento y acepté -
     - ¿Felicidades?- dijo tímidamente Rose
     - Se que es una sorpresa inesperada, queríamos hablarlo cuanto antes, porque por supuesto su aprobación es lo mas importante para nosotros - dijo Louis
     - Realmente muy inesperado - sentenció Elise - Debe ser genético esto de sorprender con las nuevas -
     - Me gusta Elizabeth - dijo Alez sonriendo, quizá el único que sinceramente se alegró de todos.
     - ¿Thomas? - preguntó mama.
     - ¿Si alguno no está de acuerdo entonces no se casan? Porque no estoy de acuerdo. No me mal interpretes Louis, no me pareces mal tipo, pero esto es muy apresurado, incluso para ustedes por muy maduros y mayores que sean.- dije molesto sin mirar a ninguno de los presentes.
     - Después hablamos en casa Thomas. No armes lío acá.- se previno mama
     - Thomas siempre podes transmitirme cualquier inquietud que tengas - me dijo Louis - Hay otra cosa que tengo que decirles. Casualmente su madre se comunicó conmigo antes de ayer - les contó a los chicos, seguramente mirando a Alez - Quiere pasar unos días con ustedes estas vacaciones -
     - No me interesa esa mujer.- contestó cortante Alez.
     - Nunca le diste una oportunidad - se quejó Elise.
     - ¿Ella sabe que te vas a casar?- quiso saber Rose - Va, aunque a ella no le afecta, pero por si acaso -
     - Se lo comenté, muy por arriba - le respondió Louis- Pero no hay problema con que se interioricé en el tema por ustedes. De todos modos hace años estamos divorciados.-
     - Disculpen mi falta de sensibilidad, en realidad no me importa todo esto, quisiera irme a casa - dije irritado, sin ganas de comer y mirando con asco mi plato.
     Pese a lo desagradable de mi actitud, pese a que me había esforzado por ser desagradable, todavía tuve que esperar que todos terminaran para que Louis nos llevara a casa. En el camino una aura demoníaca me rodeaba, por lo que nadie se atrevía a dirigirme la palabra. Mejor para mi. En ese momento estaba odiando intensamente a todo el mundo. Las que mas se dirigieron la palabra fueron Rose y mama. Después del golpe aturdidor, a Rose pareció caerle bien la noticia, por lo que ya se estaba emocionando del modo en que se emocionan las chicas ante un inminente casamiento. ¡Estúpidas!
     Cuando llegamos a casa, sin saludar a nadie entre. Mama se demoro un poco despidiéndose de Louis.
     Mama intentó hablar conmigo, pero no cedí. Viendo que se le estaba poniendo difícil, desistió, advirtiéndome que tarde o temprano no podría evitar el momento de hablar. Si creía que esa noche se me pasaría lo difícil, estaba perdida, porque me pondría jodidamente jodido, y con ganas.          
                                  

Keine Kommentare:

Kommentar veröffentlichen

Deja que la inundacion la seque el sol. Deja que las lagrimas las gaste el tempo. Deja las penas salir fuera de ti, para sin dolor poder vivir.