Mundo alternativos de Chocolate

No es peligroso, solo empalagoso... No esperes que sea gramaticalmente correcto... Y mucho menos ideas coherentes!

Samstag, 8. März 2014

Primer año (Parte II)

     -¿De donde sacaste esa costumbre de dormir desnudo? Mira como dejaste la camisa, que anduviste haciendo..-
     Escuchaba de fondo las quejas de mi madre. Me moví perezosamente en la cama, como no queriendo terminar de despertar. Abrí un ojo para confirmar lo que ya sabía. Y le hable casi en un hilo de voz.
     -Quiero seguir durmiendo. ¿No podes hacer eso en otro momento?-
     -No. Tengo que limpiar la casa ahora. Sabes que me gusta hacerlo temprano-
     -Bueno, pero no hables mientras limpias, tengo derecho a seguir durmiendo. Es sábado, no tengo que hacer nada-
     -En ningún momento te desperté, te despertaste sólito-
     Claro, como si sus gritos hubieran sido murmullos. Sin ganas me levante y salí del cuarto, antes de que se le ocurriera pedirme ayuda. Odiaba que entrara a limpiar. Pero después amaba que esté todo ordenado. Las contradicciones de mi vida. 
      Puse agua a calentar para prepararme un te. Me lave la cara. Y me senté en la mesa a dormir un poquito más hasta que estuviera el agua. Te, leche, apenas un poco de azúcar y a disfrutar. Por lo general no acompañaba con nada el desayudo, pero mama había dejado en la mesa unas tostadas, así que las invité a desayunar conmigo. Mientras tanto, oía a mama con sus quejas sobre la camisa nueva. 
     El teléfono sonó. Molesto porque me interrumpían, atendí. Era mi amigo. Me invitaba a pasar el fin de semana con el. Rápidamente llamé a mama. Ella lo conocía de toda la vida, así que contenta me dio su permiso. Habló con su padre para que me pasaran a buscar. Si podía evitar que viaje solo, lo hacía. No le gustaba el transporte público. Pero los sábados de limpieza eran sagrados, por lo que si me podían pasar a buscar, muy agradecida estaría.
     En un par de horas Nico y su padre estuvieron en casa. En la mochila casi no puse nada ya que siempre me terminaba prestando ropa Nico. Con un  millón de "cuidate" y "llamame", mama se despidió de mi.
     Desde mi casa hasta la casa de Nico teníamos una hora de viaje. El anteriormente era mi vecino. Nos habíamos criado juntos. Era mi mejor amigo, aliados en los líos, mi confidente, el testigo de mi transición, la persona en quien más confiaba. Estábamos tan acostumbrados a estar juntos, que cuando me mudé, nos afectó por igual a los dos. 
     En el camino nos pusimos al día. Habían pasado tres meses desde la última vez que nos vimos y eso significaba mucho para hablar.
     -¿Queres pasar por el club?-
     - No lo extraño tanto, pero bueno pasemos.-
     - Jaja, sos malo y ellos preguntando siempre por vos.-
     - ¡Solo preguntan de curiosos, ni que no los conociera!-
     Su padre nos dejó en el club directamente. Casi desde nuestra infancia habíamos pasado mucho tiempo en el club. Si bien todos nos conocíamos, no era muy simpático que digamos, por lo que tenían mayor afinidad con Nico que conmigo. Pasábamos nuestras horas en la pileta climatizada o jugando al fútbol. Cuando entramos me empezaron a saludar como si fueran mis amigos. Inmediatamente nos invitaron a jugar un picadito. Nico me miró entusiasmado. Disfrutaba demostrarme su superioridad física. Pero lo frené en seco porque repudiaba el olor a sobaco.Resignado me siguió. Nos fuimos a nadar un rato. 
     - Thomas ¿te siguen molestando en el colegio?-
     -Digamos que lo tengo controlado-
     -Puedo ir y ubicarlos para que dejen de molestarte-
     -No es necesario, me se defender Nico- El siempre me ofrecía este tipo de ayuda ya que desde pequeño sus padres lo había hecho estudiar variedad de artes marciales. Y a Nico le encantaba pelear, era bueno en eso. Por mi parte optaba por el sarcasmo y la antipatía. Causaba casi el mismo efecto. Detestaba tener que usar mis manos para golpear. Me gustaba ser mas productivo.
     -Si que te gusta pasarla mal. Con unos golpes seguro se acomodan.-
     -No me interesa. Ya se les pasará. Solo déjame escapar cada fin de semana a tu casa-
     -Jaja, sabes que me gustaría, pero nuestros padres deciden eso. Apenas si lo pude convencer para traerte hoy-
     - Mi madre no tendría problemas, pero a cambio seguro me exigiría muchas más cosas de las que estoy dispuesto a ceder.-
     Después de un par de horas en la pileta, nos volvimos a su casa, que quedaba a unas 7 cuadras de ahí. Jugamos video juegos hasta bien entrada la noche.En conmemoración a nuestro encuentro dejé que ganara un par de veces. El domingo pasó más rápido todavía. Luego de volver a casa, apena una horas y ya tenía que dormir para levantarme temprano al otro día.
     El colegio era doble turno. Casi un internado. Por la mañana las materias habituales y por la tarde talleres de diversas orientaciones. Este quizás era el cambio más brusco que había sufrido. En mi anterior colegio solo asistía a la mañana. Las tardes las pasaba en la casa de Nico. Su madre nos cuidaba. Por lo que pasar a estar tanto tiempo solo aprendiendo cosas era agobiante.
     Mi fin de semana había sido hermoso y tranquilo. Sabía que ni bien pusiera un pie el lunes en el colegio llegaría la tormenta. Aunque no recordaba porque. A la mañana solo me había cruzado con Rose. Se la paso encontrándose accidentalmente conmigo en cada esquina del colegio y fastidiandome por existir. Me pareció extraño que Alez no estuviera en clase, pero por lo menos en el salón nadie me molestaba.
     Este año, al último curso, le tocaba taller de carpintería. Para ser un vago que no le gustaba nada, este taller era bastante entretenido. Y aquí mismo termino mi calma. Ya estábamos todos ubicados en las mesas de trabajo, cuando un alumno más se sumo al taller. Para mi inmunda suerte, el único lugar disponible era el que estaba a mi lado y el alumno era Alez. 
     Comencé a trabajar con las herramientas en la actividad especificada por el profesor, evitando cruzar la mirada con el. Debíamos lijar una maderita para dejarla bien lisa. En cada mesa había 4 lijas de diferente grosor. Pero Alez y yo queríamos utilizar la misma. Como no estaba observando lo que el hacía, no note que su mano se acercaba al mismo punto que la mía, por lo que el contacto fue inevitable. Puse mis ojos en blanco y cedí, para evitar confrontaciones. Sin embargo aquí terminaron nuestras coincidencias.
     - Siempre en el lugar equivocado...-
     - ¿No puedes lijar en silencio? Verás hoy no tengo ganas de perdernos en nuestras charlas amistosas-
     - Verás no tengo ganas de verte y sin embargo lo hago todos los días-
     - No voy a pedir perdón por mi existencia, en todo caso discutelo con mi madre, me harías un favor-
     - No te haré favores. Simplemente no te metas con mis hermanos-
     - Son tus hermanos los que me molestan. En todo caso que ellos no se metan conmigo. No soy de los que se quedan callados cuando algo me jode-
     -Te conviene callarte-
     - ¿Me estas amenazando? Llevo solamente un puto mes en este lugar de mierda. ¿Y me tengo que comer tus problemas mentales y los de tus hermanos? ¡Para locos ya somos muchos!-
     -¡Deja de levantar la voz imbécil! Ya que sos tan idiota te lo digo claramente. No quiero enterarme que hayas dicho algo sobre Elise-
     -¿Pero que mierda puedo andar diciendo sobre él?- Y entonces como si despertara de años de coma recordé lo que mi memoria había suprimido.
     Cuando levanté mi vista, debajo del árbol, Elise y Daniel se estaban besando. Daniel se percató de mi presencia y en un torpe movimiento por evitar ser descubierto hizo que el y Elise cayeran sobre mi. Lo cierto era que me había impresionado puesto que Elise era para Daniel apenas un niño.  

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