Mundo alternativos de Chocolate

No es peligroso, solo empalagoso... No esperes que sea gramaticalmente correcto... Y mucho menos ideas coherentes!

Samstag, 8. März 2014

Primer año (Parte III)

     Mire a Alez comprendiéndolo. Tal vez un poco indignado porque permitía que eso pasara. Pero no era nadie para reclamar. Y a fin de cuentas ni siquiera nos llevábamos bien.
     - No soy la chismosa del barrio. De hecho se me había olvidado hasta que lo mencionaste.-
     - No te estoy pidiendo un favor así que no te confundas. No es como si nos fuéramos a llevar bien porque guardes un secreto.-
     -Mmm..- Asentí, para evitar continuar con la conversación. Después Alez solo se mantuvo mirándome mal, como si en algún momento fuera a contar todo a los gritos.
     Al finalizar la jornada, volví a casa caminando, para desestresarme. Era algo agotador pasar todo el día lidiando con idiotas que sin conocerte creen que sos capaz de hacer tal o cual cosa. Como si uno fuera inhumanamente desconsiderado.
     Frente a mi casa había un gran parque. Por lo que decidí quedarme ahí un rato. Me senté en el primer banco, mirando hacia mi casa. Sentía una pequeña molestia. Me debatía entre hablarlo con mama o no. Alguien se sentó a mi lado e intuí que se trataba de más problemas. Confirmandolo al instante al mirar a Elise.
     - Ya me habló tu hermano, ni te molestes- Lo previne a sabiendas de lo que me quería decir.
     - Mira no es por mi. Es por él.- Esto me irritó porque se trataba de un niño defendiendo a un estúpido.
    - ¿Porque lo haces? Es... mayor- dije casi enardecido. Se supone que no debía molestarme, pero me molestaba. Se me hacía como si fuera un rehén.
     - Eso no es de tu incumbencia- Me retrucó el.
     - Lo se, pero no puedo evitar advertirte que vas por mal camino- Me levanté antes de que me nacieran las ganas de pegarle. Rara vez algo me irritaba a tal extremo, pero esto lo hacía.
     Entré a casa golpeando fuertemente la puerta. Subí a mi cuarto. Me saqué todo y a la ducha. Estaba muy molesto, algo que no era propio de mi. Si no me calmaba, mama lo notaría y me atosigaría hasta que le contara todo. Y se supone que no tenía que decir nada. Mama llegaría en un par de horas. Supuse que ver una película divertida me cambiaría el humor.
     Como no fue efectivo decidí preparar la cena para mantener mi mente ocupada. Al no gozar de destreza para el arte culinario, mis recetas se reducían a tres. Y opté por la más simple. Todo al horno.
     Cuando mama llego, solo faltaba servir la mesa.
     -Buenas...¿Y este milagro?-
     - Estaba aburrido-
     - Ojala te aburrieras mas seguido-
     -Vuestra señora podéis iros a cambiaros para disfrutar del servicio de esta noche-
     - A cada instante esto se pone mas sospechoso. Jaja. Ya vengo-
     En solo unos instantes mama estuvo devuelta. Se sentó a la mesa. Serví los platos y así en silencio comenzamos la cena.
     -¡Mmm! ¿Que le pusiste al pollo? Muy rico-
     - Una bolsita que decía "condimentos"- En verdad todo lo que encontré, pero no tenía ni idea que era cada cosa. Solo imité lo que mama hacía.
     -Por cierto, como estuviste tan apático estos días, no pude contarte que el señor Lenz nos invitó a cenar la próxima semana-
     - ¿Y eso a cuenta de que?- pregunté ya molesto por la noticia.
     - Supongo que podría decir que simpatizamos- respondió, algo distraída.
     En verdad mi madre era una mujer hermosa. No había lugar donde no la notaran. Ya imaginaba las intenciones del señor Lenz de antemano.
     - No tienes que forzarte a estar con alguien. En realidad no siento la falta de un padre. Y no necesito uno.-
     - No todo pasa por vos Thomas. Soy una persona que también necesita compañía-
     - Pareces desesperada. No digas que si a lo primero que tenes en frente. No le digas que si al señor Lenz-
     - Solo porque no te llevas bien con sus hijos lo rechazas, quizás si lo conocieras un poco...-
     - Hace poco que estamos acá y ya estás buscando compañía. ¿Tanto te agobia la soledad? Nada bueno surge de algo precipitado. Terminarás llorando, como siempre.-
     Incapaz de seguir la conversación, me levanté de la mesa, dejando el plato sin terminar. El día había terminado, por lo que nada podría ser peor. Ya que el sueño se hacía rogar, me puse los auriculares y elevé el volumen todo lo que toleraban mis oídos. Escuchar música era la mejor forma de abandonarme sin hacer algo estúpido.
     No me gustaba hacer sentir mal a mama, pero a veces me asfixiaba con sus necesidades. Mi padre había muerto cuando tenía 5 años, por lo que no lo recordaba, pero supe que se amaron mucho. Desde ese momento, ella intentó rehacer su vida infructuosamente. Siempre con el equivocado. Si bien no conocía al señor Lenz, esto era definitivamente precipitado. Nos conocíamos de nada, claramente un mal presagio. No era quien para negarle la felicidad, pero me sentía impotente al verla llorar sin poder evitarlo. Solo deseé que la tormenta pasara pronto.
     El resto de la semana no pudo empeorar. Ya los tenía al otro día a los tres hermanitos, reclamándome como si fuera mi culpa las decisiones que nuestros padres tomaron. Y así toda la semana.
     Ese fin de semana no pude escapar a lo de Nico. Nos habían dejado muchos trabajos del colegio para hacer y dos días no me iban a alcanzar. Para colmo de males uno de los trabajos era en parejas. Y como ese día llegué tarde me toco con Alez. Al enterarse mi madre lo invitó a mi casa.
     Solo rogaba porque las horas pasaran rápido. El domingo por la tarde Alez se presento en mi casa, fingiendo ser todo un caballero saludo a mi madre. Y nos dirigimos a mi cuarto. Su padre se quedó unos momentos hablando con mi madre.
     - Tu habitación es más grande que la mía-
     - ¿Si? Envídiame-
     - No puedo. No tienes lo necesario para que te envidie-
     - Este libro nos ayudará- Acerqué a la mesa un libro, cambiando la conversación. Horas, solo huyan de mi.
     - Sabes me sorprende tu forma de ser-
     - Ya habíamos establecido que me odias, por favor solo hagamos el trabajo y andate.-
     - No sos la persona en la que debo confiar, pero no generaste problemas a pesar de odiarnos-
     - ¿Estas sensible en busca de amigos? Búscalos fuera de mi casa. En serio, basta.-
     - Es divertido lo fácil que te molestas jajaja-
     Pasamos un par de horas en silencio. Solo consultándonos lo mínimo y  necesario.Tan inmersos estábamos en el trabajo que no nos dimos cuenta de la hora. Ya estaba oscuro cuando mama nos llamó para cenar.
     - Alez espero que no te disguste la comida de sobras-
     - Ni pensaba en comer, así que es algo bueno señora-
     - Por favor no seas tan formal. Puedes llamarme Elizabeth-
     Comíamos en silencio, cuando a mama se le ocurrió preguntar.
     - ¿Como va el trabajo?-
     - Casi terminado- respondió el.
     - ¿Pero eso es para mañana?-
     - No se- respondí. Había olvidado de fijarme las fechas. Tal vez teníamos más tiempo.
     - Alez ¿Que te parece si te quedas a dormir? Para terminar el trabajo- Tal vez mama pensó que estaba haciendo un servicio a la comunidad, pero me lo estaba poniendo difícil.
     - No es necesario. Terminaré lo que falta. Dile a su padre que venga a buscarlo.- Sentencié.
     Pero Alez realmente le había tomado el gusto a fastidiarme
     - Debemos hacerlo los dos, sería injusto que lo terminaras solo. Si a usted no le molesta señ... Elizabeth-
     - No importa. Si quieres que lo terminemos juntos, mañana entre clase lo podremos hacer-
     - Vamos Thomas, hazme el favor ¿si?- Mama quería, como siempre, hacer lo que le parecía, tratando de que nos lleváramos bien. Como si resolverlo en una noche fuera posible.
     - POR SUPUESTO! TODOS CAGUEN A THOMAS!- grité realmente enojado.
     - No se preocupe, lidio con esto todos los días.-
     -Alez, lo siento, es tan malhumorado.-
     - Iremos a terminar el trabajo. Por favor llame a mi padre.- Se levanto, junto los platos y tomándome del brazo me llevó a mi cuarto.
     - Jajaja. Si que te irritas!-
     - ¡Te odio Alez!Y me siento libre y con todo el derecho a decírtelo-
     - Y pensar que ya estaba cambiando de opinión sobre vos.-
     - Como si me interesara caerte bien.-
     En menos de 2 horas terminamos lo que faltaba del trabajo. Eramos un buen equipo, pero lo odiaba.
     Alez era un  poco mas grande que yo, por lo que tuve que revolver toda mi ropa para conseguirle algo para dormir. Tiramos un colchón en mi cuarto para el. Y me tiré a dormir, pero el no tenía los mismo planes.
     - Solo tengo mal carácter, no soy un monstruo-
     - Créeme que en este momento, no me podría interesar menos-
     - Lo digo por Elise. Tampoco me gusta lo que hace-
     Podía ser inflexible, pero reconocía cuando una persona necesitaba hablar. No estaba en mis planes ser el hombro en el que descargarse, solo por esta noche me humanizaría.
     - Supongo que como hermano mayor tienes tus reservas. ¿Que tan homofóbicos son en el barrio?-
     - Se supone que ya no es un tabú, pero no se habla al respecto. Es decir no hay esa clase de gente caminando libremente por el barrio-
     - ¿Entonces tengo que callar para que no discriminen a tu hermano? Creí que callábamos por Daniel y la diferencia de edad-
     - La familia de Daniel no soportaría esa noticia. Por otro lado no se como se tomen lo de Elise... Veo que te preocupa más la diferencia de edad. Por eso te dije que me sorprende tu personalidad.-
     - Pasa que ya superé esa etapa. ¿Tu padre tampoco lo sabe? Lo mejor es hablar cuanto antes-
     - ¿Entendí mal? A caso tu...-
     - ¿Soy homosexual? Si, lo soy. Creí que tenías problemas con eso.-
     Alez callo un momento como pensando exactamente que decir.
     - Yo también.-
     - Oh que cliché. Rodearme de putos.-
     - Jajaja ¿Hay algo que no te moleste Thomas?-
     - Empiezo a sospechar que no. Me estoy asustando un poco ¿ahora seremos amigos por causa común?-
     - Si queres...-
     - No tienes nadie con quien hablar de esto ¿verdad?-
     - Elise, pero es un poco incómodo hablar con tu hermano pequeño...-
     Resoplé, agotado por lo que vendría.
     - Esta bien Alez, habla conmigo. Empezando pasado mañana. Buenas noche.-
 
   

Keine Kommentare:

Kommentar veröffentlichen

Deja que la inundacion la seque el sol. Deja que las lagrimas las gaste el tempo. Deja las penas salir fuera de ti, para sin dolor poder vivir.