Mundo alternativos de Chocolate

No es peligroso, solo empalagoso... No esperes que sea gramaticalmente correcto... Y mucho menos ideas coherentes!

Sonntag, 9. März 2014

Primer año (Parte IV)

     Tal como acordamos, aunque lo había dicho sin pensar, al día siguiente Alez me ignoró por completo. Sin embargo, con Rose no atravesábamos la misma etapa de aceptación. Era cerca del mediodía, cuando me encontraba en las escaleras del 3er piso comiendo una manzana. Rose se dirigía a la terraza con un grupo de compañeros.
     - ¿Porque está la basura tirada en el piso?-
     Sus compañeros siguieron de largo, pero ella no pudo evitar detenerse a brindar mas de su cálida atención.
     - Espero que hayas tratado bien a mi hermano. No se que le hiciste, pero no nos quiso decir nada.-
     - ¿A caso fue de espía a mi casa? No, fue a hacer un trabajo. Eso hicimos. ¡Ni siquiera se porque te tendría que dar explicaciones a vos de lo que hace!-
     - Eso sonó a defensa. ¿A caso se hicieron amigos?-
     - ¿Cual es tu problema? ¿No tenes vidas que estas tan pendiente de lo que hacemos los demás?-
     - Hay por favor, que sensible. Es extraño que Alez no diga nada, considerando que puso el grito en el cielo cuando tu mama lo invitó a tu casa y cuando se enteró que papa invitó a tu madre a la nuestra-
     - ¡Nada de esto me cae bien Rose. Incluso se pudrió la manzana cuando llegaste!-
     - ¡Siempre tan desagradable! ¡Fastidiaré la maldita cena!¡Serás persona non-grata en casa cuando termine con vos!-
     - ¡Cuantas idioteces decís Rose! ¡Que afortunado fui de no conocerte si no hasta ahora!-
     Estaba a punto de decir algo más cuando la llamaron sus compañeros. En serio, no entendía a las chicas como ella, que creían que todo el mundo tenía que rendirle cuentas. Pensar que la primera vez que me vio, fue pura simpatía. Pero pedirme que fuera su novio fue una estupidez. ¿En que cabeza cabe?
     La cena sería el miércoles. Mama estaba algo entusiasmada, o tal vez mas, pero no me lo dejaba ver. Quizás estaba perseguida por lo mal que había reaccionado. Me sentía un poco culpable. Me estaba comportando como un hijo egoísta. En verdad tenía miedo de no saber como auxiliarla si se daba el caso.
     El martes Alez también me ignoró. Algo contrariado me pregunte si tal vez se arrepentía de haber sido sincero conmigo. Sin embargo por la tarde logre resolver el misterio.
     Apenas había llegado a casa hace unos instantes cuando llamaron a la puerta. Si, era Alez.
     - Pasa-
     - Disculpa que venga sin previo aviso.-
     - No hay problema. Estaba por merendar ¿Queres algo?-
     - ¿Café?-
     - Veré si hay-
     Ni mama ni yo tomábamos café por lo cual era raro que haya. Sin embargo encontré un paquete por terminar. Se lo preparé y nos sentamos. Puse algo de música. Me gustaba más escuchar música que mirar la tele o alguna otra actividad.
     Pese a lo repentino de su visita, estaba enmudecido. Supuse que tal vez solo necesitaba estar con alguien ajeno a su entorno. De vez en cuando deseamos ser extraños.
     - Tenes buen gusto.- Afirmó señalando la radio.
     - Lo se-
     - Un poco de humildad no te mataría jajaja-
     Aunque habíamos estado peleándonos desde que nos conocimos, estos silencios no eran incómodos. Lo prefería de este modo.
     - Rose ha estado un poco fastidiosa últimamente. Normalmente la ignoro, pero ya que por primera vez tenía un lugar al que escapar...-
     - Cuando quieras - le confirme cómplice - Ayer estuvo bastante pesada. Muere de intriga por saber que paso el domingo. Como si hubiera pasado algo.-
     - Perdona. No está acostumbrada a compartir a sus hermanos. Se que cuando quiere es un infierno.-
     - No puedes disculparte por las acciones de otros. Aprende de ella y hace lo que quieras sin sentir culpa.-
     - Tampoco es como si estuviera perseguido. Es así mi personalidad.-
     - Por supuesto, se libre-
     - ¿Puedo preguntarte algo?-
     - Claro -
     - ¿Como tuviste el valor de decírselo a tu madre?-
     - Pues, sospecho que ella ya lo sabía. Hemos estado mucho tiempo solos los dos. Podría decirse que nos conocemos bastante. Ella siempre me inspiro mucha confianza. Simplemente un día se lo quise decir y se lo dije. Le llevo un par de días digerirlo. Al final no sufrimos pérdidas en nuestra relación si no todo lo contrario.-
     - No he escuchado una buena opinión de mi padre al respecto, por lo que no soy capaz de predecir como reaccionará. Pero siento mas pesar por Elise. En un principio me sentía culpable porque creí que lo había influenciado de mal modo. Que el era lo que era porque lo tomaba de mi. Sin embargo resultó ser más maduro que yo. No lo hemos hablado con nuestro padre aún porque yo temo su respuesta. Soy yo quien lo impide.-
     - No se si te sirva mi experiencia, ya que un padre puede ser mas difícil de tratar que una madre. Lo único que se con certeza, es que cuanto antes lo sepa mejor. Imagínate que le llegara la información por otra vía, eso lo molestaría mucho mas.-
     - Creo en lo que decís. Es que desde que se fue mama, no es muy accesible.-
     - Se me ocurrió algo. ¿Que te parece si le pedimos a mama que lo "ablande"?-
     - Me tomó por sorpresa lo rápido que invitó a tu madre, sobre todo porque no ha salido con nadie desde que mi mama lo dejo. Tal vez eso funcione.-
     - Lo que no creo que le guste mucho es lo de Daniel.-
     - Bueno, eso no está incluido en el trato. No podemos hablar de Daniel. No tenía un concepto claro de el hasta que mi hermano me lo presentó. Ahora mi concepto de el es malo. Pero Elise lo defendió tanto que no pude seguir oponiéndome.-
     - ¿Y Rose que piensa al respecto? Dijiste que era bastante celosa-
     - Bueno ella no lo sabe. Tampoco sabe que somos homosexuales.-
     - Me lo estas poniendo difícil. Si Rose no sabe, tu padre no sabe, la sociedad no sabe... ¿Soy tu primer socio? ¿Que hacías antes de mi?-
     - Tampoco te creas mi salvador. Antes de vos, solo "salía a caminar largas horas lejos del barrio".-
     - La verdad no suelo moverme mucho en el ambiente. No me gusta bailar, ni los bares.Y mis salidas son en su mayoría a las plazas. Me gusta el aire libre. Así que la única persona interesante con la que me crucé, la conocí en una biblioteca.-
     - ¿Ah, si? ¿Y como estuvo eso?-
     - Solo unos meses fugases, lo suficiente para saber que me gusta. Jajaja.-
     - Estuve con 3 chicos, pero resultaron ser unos idiotas. Así que desistí de buscar. Esperare lo que sea que hay para mi.-
     - Aún somos jóvenes. Es absurdo desesperarse.-
     Alez estaba mas distendido. Hablaba tranquilamente conmigo, contándome mas de su vida. Al parecer pese a la molestia que le había causado mama según Rose, luego de conocerla, le resultó simpática.
     Mama llegó mas tarde de lo esperado, no habíamos notado que ya estaba anocheciendo. Se alegró al ver a Alez, aunque sospechaba de mis intenciones.
     - Es mejor que me valla yendo.-
     - Por hoy te dejaré ir. De todos modos nos estaremos viendo mañana.-
     - Hasta mañana Alez.-
     Apenas cruzó la puerta mama me miró como buscando una confesión.
     - ¿Y de que hablaban los chicos?-
     - Nada de lo que te imagines, o tal vez si...-
     - Thomas tengo más imaginación que vos, lo sabes.-
     - La verdad hablábamos de vos-
     - ¿De mi? Bueno, no esperaba eso.-
     - Hay veces en las que es bueno tenerte de ese lado.-
     - ¿Que lado?-
     - Verás Alez está atravesando una situación... delicada-
     - ¿El también? Y tu que no querías ser su amigo. Imagino que debe ser difícil con un padre como el señor Lenz.-
     - ¿Que significa eso? -
     - Es que entre tantas de las cosas que halamos en la fiesta, le comente al señor Lenz sobre vos y le resulto algo desagradable-
     - Oh, y quieres salir con ese hombre. Date cuenta por vos misma.-
     - Pese a mantener una postura rígida, de algún modo cambie levemente su opinión. Aunque no menciono en ningún momento que atravesaba lo mismo con Alez, tal vez por eso se oponía tan vehemente.- dijo algo contrariada.
     - Pasa que no lo sabe aún....-
     - Oh.- exclamo comprendiendo la situación.
     - Y no es solo Alez, el mas chico Elise, también....-
     - Oh, oh... Claro,me quieren de mediadora. Me alegro de no haber tenido mas hijos y que me pasara lo del señor Lenz.-
     - No estamos enfermos mama.- Le recriminé.
     - Por supuesto que no. Solo me hacía ilusión con una nuera, un nieto...-
     - Si te trajera ahora una nuera y un nieto no estarías contenta.- Afirmé riendo.
     - Verdad. Pensare algo para ustedes. De momento me voy a descasar.-
     - ¿Sin comer?-
     - Estoy inapetente esta noche.-
     Esa noche también estuve algo ansioso. Me costo mas de lo habitual conciliar el sueño. Cuando sonó el despertador fue como si nunca hubiera dormido.
     Decidí permanecer unos 15 minutos mas en la cama. Sin embargo cuando volví a abrir los ojos ya se me hacía tarde para ir al colegio, lo cual no me dejo tiempo para desayunar.
     Llegue con la cara llena de lagañas, la ropa un tanto arrugada y las carpetas equivocadas. Por fortuna en la entrada me interceptó Alez. Burlándose de mi condición de "vagabundo" íbamos entrando cuando nos cruzamos con Elise saliendo. Nos miró extrañado. Se detuvo para pedirle un favor a su hermano.
     - Por favor inventa algo por mi.-
     - ¿A dónde vas?-
     - Tengo que verme con alguien. Te juro que es urgente.-
     - Elise... no hagas ninguna estupidez.-
     No pude evitar meterme en la conversación sospechando del "alguien" y de la urgencia del encuentro.
     - Que irresponsable pedirte que faltes a clase. Muy maduro.-
     - ¿Y tu eres...?- Ironizó
     - Mira niño... ¡Eres un niño, no puedo creerlo!- aunque lo dije mas para mi que para ellos.
     - ¿Desde cuando entrenas monos Alez?-
     - Al parecer nos cruzaremos mas seguido ahora, es solo eso.- dijo Alez, para mi sorpresa mostrándose tímido ante su hermano.- Aunque no dejo de estar de acuerdo con su observación.- Agregó.
     - Mira Alez, y monito de Alez, se bien lo que hago. Gracias!!-  Se alejó corriendo
     - Enserio, deberías tener mas control sobre el- Le recriminé a Alez.
     - No tienes ni idea de lo que es tener un hermano.-
     Entramos al colegio riendo como unos locos desquiciados. Atravesamos rápidamente la masa de gente que nos separaba de nuestra aula. De camino nos cruzamos con Rose, quién no reparó en nosotros puesto que estaba entretenida con su nueva conquista. Lo mire a Alez y el adivino mi reproche.
     - A Rose no le es suficiente con ser bonita, necesita llamar la atención.- Respondió ante mi muda protesta.- A propósito me molesto mucho cuando la rechazaste. Noté que no sueles ser delicado, pero realmente ese día volvió endiablada. ¿Qué le dijiste exactamente?-
     - Que se respetara mas. No me gusta que las chicas se comporten atrevidamente. Le pedí que se cubriera un poco mas el cuerpo porque parecía una chica fácil. Luego comprendí que en el colegio la mayoría piensa que para llamar la atención debe vestirse así, incluso los chicos. Por eso me gusta mas que los colegios tenga uniformes o guardapolvos, para que no haya competencia sobre la ropa.-
     - Resultaste todo un moralista. Mi padre también le pidió que cambiara eso. Si conociera tu forma de pensar te querría de yerno. Jajaja. Cuando eramos mas chicos solían seguirme, pero ahora cada uno hace lo que quiere. Quisiera que consideraran un poco mas mi opinión.-
     - Me pasa lo mismo con mama.-
     El resto del día fuimos descubriendo que otras cosas teníamos en común. Era raro de buenas a primeras llevarnos tan bien. Además se me hacía a veces que el trataba de ocultar que realmente coincidíamos mucho. Al termino de las clases Alez no quería separarse de mi, casi lo tuve que obligar a que volviera a su casa. De todos modos nos volveríamos a encontrar por la noche.
     Mama llegó del trabajo un poco mas temprano de lo habitual. Eso significaba que jugaría un rato conmigo a la muñeca.
     - Camisa nueva- me dijo emocionada.
     - Como de costumbre vuestra dama me deleita con vuestro exquisito gusto. Que delicadeza de prenda-
     - Oh el retorno del caballero romano. La respuesta es no-
     - ¿A caso vuestra dama se siente adivina? Es mi deber como caballero hacerla sentir bien.-
     - No te quedaras en casa. Y te pondrás esto. Creí que ya no tendrías problemas con ver a los chicos. Se que ya se están llevando bien-
     - Vuestra dama me sorprende con su intuición. Mas no desesperéis. Mi presencia se debe a que esta noche seré su escolta-
     Mama me miró con esa ternura que matan a los hijos. El caballero que debía protegerla, yacía desarmado ante su sonrisa.
     - Thomas, cuando haces eso me recuerdas a tu padre.- No pudo evitar derramar una lágrima.
     - Secad vuestras lágrimas que esta noche gozaremos de la victoria. He pulido mi armadura para la ocasión.- le aseguré mientras la abrazaba. Mama era de contextura pequeña por lo que cabía en mis brazos cómodamente. La abracé bien fuerte para que supiera que si todo salía mal, siempre estaría a su lado.
     Nuestra relación era como la de todo hijo con su madre. Pasa que al estar tan acostumbrados a solo tenernos el uno al otro, tenía una tendencia a ser protector con ella. Si Rose se pareciera a mi madre, habría sido amable con ella, pero lo poco que vi de ella me resultaba vulgar. Y esto me hizo caer en la cuenta de que estaría a punto de volver a verla. Y Elise. Tendría que hacer algo para mejorar esas relaciones, por el bien de mi madre.
     Mama se veía hermosa con el vestido que eligió. Lo describiría como un vestido negro discreto. Un claro ejemplo de dama. Solo rogaba porque no se ruborice con los cumplido. A veces le saltaba una quinceañera y me ponía en vergüenza.
     Le extendí mi brazo y ella lo tomo. Caminamos hacía la casa del señor Lenz. Durante la corta caminata no hubo hombre que no la mirara. "Así es como llama la atención una dama" pensé orgulloso.
     Tocamos el timbre de la casa y Rose nos atendió. Estaba a punto de atacarme cuando notó a mi madre y no pudo dejar de mirarla anonadada. Esbocé una media sonrisa, saboreando la victoria de una batalla no peleada. En verdad me estaba perdiendo mucho en la piel del caballero.
     Todos llenaron de elogios a mi madre. Y cuando nos estábamos acomodando en el living, Alez me sonrió.  
      - No te sientas menos, también luces bien.-
     - Mi madre - aclaré señalando mi vestimenta.
     - Tiene buen gusto.-
     - ¿Eso crees? No puedo quejarme. Siempre es cómodo lo que me hace usar-
     - Realmente no interesa lo que te haga vestir.- afirmo.
     - Entonces tu madre te tiene bien adiestrado- comento Elise
     - Te la presto si quieres lucir tan elegante como yo. Soy solidario con quien mas lo necesita - alegué irónicamente.
     - En serio Alez ¿que traes con este mono?-
     - ¿De que me estoy perdiendo?- quiso saber Rose.
     - Rose creo que te vendría bien que mi madre eligiera tu ropa - le resumí levantando mi ceja en total desaprobación a su vestimenta.
     - Oh mi querido Thomas, ese carácter tuyo no te favorecerá con las chicas-
     Alez y yo nos reímos. Claramente no me conseguiría a ninguna chica el ser así. No pude evitar notar los celos de Elise ante la clara comodidad que Alez y yo sentíamos el uno con el otro. Me pareció tierno.
     Como sospechando el rumbo de la conversación mi madre apareció interrumpiéndonos.
     - Chicos acérquense a la mesa-
     Alez y yo nos sentamos juntos. Elise y Rose frente a nosotros nos miraban con desagrado. Mientras que mi madre y el señor Lenz se sentaron uno en cada punta. Para tener pretensiones con mi madre estaba siendo muy  cuidadoso. Por lo pronto seguiría observando, en algún momento mostraría la hilacha.
     - Bueno, Thomas, espero que nos llevemos bien- dijo el señor Lenz sirviendo mi plato.
     - Eso dependerá de sus acciones, señor- mi tono fue muy respetuoso aunque no pareciera.
     El señor Lenz sonrió divertido ante mi declaración. Mi madre no dijo ni hizo nada. Ella me había criado así. Siempre sincero. Ante la duda a la defensiva.
     La cena transcurrió casi en silencio. Yo pendiente del señor Lenz. El señor Lenz pendiente de mi madre y cuando ser acordaba de mi. Rose y Elise pendientes de Alez, como vigilando si me dirigía la palabra. Elise parecía estar tan a la defensiva como yo, protegiendo lo suyo. Por primera vez encontré algo en común con este niño.Pero mi atención se centró en otro asunto cuando terminamos de comer.
     - Señor Lenz ¿Quien cocino?-
     - Yo, ayudado por Rose-
     - Señor Lezn ha conquistado mi paladar. Ruego por favor me invite mas seguido.-
     - Me alegra escucharlo. Te aseguro que esa es mi intención-
     Note a mama un tanto confusa. Seguramente no creía mucho mi amabilidad. Ella siempre pensaba que conspiraba contra el mundo. Pero a veces las personas se ganaban mi respeto, como por ejemplo la comida, es decir el señor Lenz.
     Mama era buena anfitriona y buena visita. Después de comer ayudo al señor Lenz a levantar la mesa. Casi parecía que el agasajo era para los jóvenes ya que no colaboramos mucho. Pero ente nos, era muy obvio que aprovechaban los escapes a la cocina para coquetear... filtrear... es decir chamullar.
     Y de este modo el encuentro llego a su fin. Ellos comportándose como adolescentes y nosotros siéndolo. Elise fue quien menos habló. Parecía tener miedo de simpatizar conmigo y caer en mis redes como Alez. Por supuesto esto era producto de Rose que se mostró reacia todo el tiempo, desaprobando cualquier gesto que sus hermanos tuvieran conmigo. Muy acaparadora.
     Cuando todos concordamos en que teníamos que ir a dormir, llegó la despedida. Pero el señor Lenz y mama no parecían estar muy convencidos, por lo que estuvimos un prolongado tiempo en la puerta mientras se inventaban temas de conversación.
     Por fin se despidieron y emprendimos la vuelta. Apenas unos metros nos habíamos alejado cuando me llamaron.
     -Ve rápido, te espero.- me alegré de que mama no quisiera acercarse, si no estaríamos por la segunda vuelta.
     - Mira que tu madre se preocupa por vestirte y tu olvidando las cosas por ahí-
     - Gracias Alez, había olvidado que traje abrigo-
     - Emm Thomas, perdona...-
     Estaba a punto de preguntar porque pero, sin darme tiempo a réplica, sujeto mi cuerpo entre sus brazos suprimiendo las distancias. Y sin preámbulos me besó. No le correspondí, pero no quise rechazarlo. El contacto solo duró una fracción de segundos. A continuación me alejo de su cuerpo y entró a su casa. Mama me miró sorprendida, pero no dijo nada. Supuse que luego Alez me daría una explicación porque me había perdido en algún capítulo de la historia.  


   
   
  
   


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Deja que la inundacion la seque el sol. Deja que las lagrimas las gaste el tempo. Deja las penas salir fuera de ti, para sin dolor poder vivir.