- Lo mismo me sorprendió.-
Miré a mama suplicándole que dejara de preguntar. Yo no tenía una explicación, de hecho me la debían. Y a pesar de todas las sorpresas me dormí mas rápido de lo esperado.
Al día siguiente Alez no fue a clase. Y al día siguiente del siguiente tampoco. El jueves intenté hablar con Rose dado que nos cruzamos un par de veces, pero reaccionó mas intolerante de lo habitual. La seguí por un rato tratando de conseguir alguna respuesta.
- Por favor Rose, solo quiero saber si esta bien.-
- Repito: no te importa. ¡Deja en paz a mi hermano!-
- Ni siquiera lo estoy molestando, te estoy molestando a vos. Es fácil: diga si para "se encuentra bien", diga no para "se encuentra mal"...-
- Se supone que me estas preguntando algo que queres saber y así y todo no te comportas. ¡Que fastidio con vos Thomas!- y ya no la pude seguir.
El viernes opté por Elise. Al mediodía en el patio logré coincidir con el, luego de buscarlo por todo el colegio.
- Hola Elise. Estoy un poco preocupado por Alez ¿Podrías decirme algo como que no tiene una enfermedad terminal?-
- Vamos progresando, estás usando un tono casi educado, pero te falta.- e intentó escapar de mi, pero se lo impedí parándome frente a el, bloqueándole el paso.
- Solo dime que esta bien. Me preocupo por tu hermano.-
- Eso es lo que me resulta extraño. Rose me contó que la perseguiste ayer. No se porque se hablan, ni tampoco porque de pronto te preocupa, pero lo que le pase a Alez no es asunto tuyo. ¡Ya deja de perseguirnos!-
Ese mismo viernes por la noche, mama me avisó que el señor Lenz la invitó a una obra de teatro. Aprovechando su buen humor le pedí que Nico viniera ese fin de semana. Le pareció que íbamos a molestar al padre de Nico si le pedíamos que lo trajera, me sugirió que esperara un fin de semana mas. Sin embargo le hice notar que mas adelante estaríamos ocupados con las obligaciones del colegio y que era mejor que viniera ahora que teníamos tiempo. Le pareció bien, asi que luego de cenar llamó a la casa de Nico para que viniera temprano en la mañana.
Esa noche casi no pude dormir. Tenía un insomnio grave. Y las ideas en mi cabeza me aturdían. En verdad necesitaba a Nico.
A las ocho de la mañana recibí un fuerte golpe en mi cama. Era Nico que se me tiro con alma y vida encima. Tuve un despertar doloroso pero alegre.
- Thomas te estás perdiendo de este hermoso día, mira el solo que sale a saludarnos.-
- Espera que me visto y lo saludo-
Nico fingió que le dio asco cuando salí de la cama desnudo, pero en realidad estaba acostumbrado. Me puse un pantalón que encontré tirado a un costado de mi cama. Agarré una remera del escritorio. La remera tenía un aroma extraño. La miré bien. Era la remera que le había prestado a Alez el domingo pasado. Se me hizo raro reconocer su aroma. La lleve a lavar antes de que mama me reclamara y agarré una remera limpia del ropero.
Saludé al padre de Nico que estaba desayunando con mama. Ella se disculpaba por haberlo hecho venir temprano, pero a el en verdad no le molestaba. Después de una hora se fue y le propuse a Nico salir a caminar. Si nos quedábamos en casa tendríamos que ayudar a mama con la limpieza y eso no estaba en nuestros planes.
- Crucemos en frente Nico- le mostré la plaza.
- Wow, no la había notado. Tendríamos que haber traído una pelota o un perro.-
- Si traemos una pelota nos rodeamos de pelotudos. Y si traemos un perro... ¿para que un perro?-
- Los perros atraen chicas Thomas, chicas.-
- Pero no quiero estar rodeado de chicas-
- Aunque pensándolo bien, las chicas solo te mirarían a vos, no me conviene.-
- Mirá en el centro de la plaza hay una fuente. Sentémonos ahí.-
Nico me miró mal, sospechando que viviría algo que no quería vivir. Tanto así me conocía.
- No. Ya estuvimos el otro día en la pileta. Hoy elijo yo.-
-Pero tus ideas no son buenas-
- No, no lo son. ¡Son divertidas!Es obvio que te falta diversión.-
- Después yo no te salvo. El que avisa no traiciona.- le advertí.
Así que Nico decidió que lo mejor era alejarnos. No conocía el barrio todavía. Así que apenas empezamos a caminar me perdí. Pero Nico tenía un buen sentido de la orientación. Siempre recordaba que calle tomar, o como volver. Simplemente me deje guiar.
Caminamos cerca de 45 minutos, alejadísimos de casa. Nico y su detector de diversión nos llevaron hasta unas galerías. Desde afuera parecían inofensivas, pero al adentrarse mas y mas en ellas, descubríamos locales de diversas temáticas. Estaban los clásicos de tatuajes y pircings. Algunas peluquerías, revisterias, locales de productos para mascotas, y la que mas le llamó la atención a Nico, un sex shop.
Sin dudarlo me obligó a entrar. Realmente odiaba estas cosas. Pero Nico las amaba.
- Imagínate una mujer con esto- me dijo señalándome un consolador.
- No puedo.-
- Aburrido. Pulí tu imaginación. Bueno imagínate a un hombre con esto-
- Jajaja- eso me resultó gracioso
Me distraje unos momentos mirando los artículos de la tienda preguntándome que tipo de personas los consumirían. Al darme vuelta Nico estaba comprando unas cosas.
Salimos de la tienda con un Nico satisfecho por su adquisición.
- No quiero saber para que compraste eso-
- Es un regalo para mi chica-
- No me dijiste nada que estabas con alguien-
- Te lo estoy diciendo ahora. No es nada serio. Desde diciembre nos estamos viendo-
- Ah, forro, ahora entiendo porque no me llamaste para las fiestas, estabas entretenido con esa perra-
- No te pongas celoso. ¿Como sabes que es una perra?-
- Es el tipo de chica que te gusta.-
- Es mayor que yo.-
- Wow. Detené ahí tu relato. ¿mayor? ¿porque?-
- Porque es divertida. No me vengas con tus sermones moralistas.-
- Las chicas de nuestra edad son mas interesantes.-
- Tan interesantes que les huis.-
- Eso no es justo. Le huyo a todas las chicas. En serio no se que tienen todos con salir con los mayores-
- ¿Quienes somos todos?-
- Olvida lo que dije. Salí con cualquiera-
Nico no dijo mas. Me conocía muy bien y sabía que si la conversación seguía tendría un feo final.
Tarde regresamos a casa. Nos bañamos y nos fuimos a dormir.
Tiramos los dos colchones al piso y el silencio inundó el cuarto. Estaba por quedarme dormido, cuando la voz de Nico me despabiló.
- Hoy cuando estábamos en la plaza me querías decir algo. Te noté algo sentimental así que te corté el mambo porque no tenía ganas de escuchar. Pero como hiciste todo lo que yo quería hacer ya estoy de humor para escucharte.-
- Que buen amigo sos. Será que se me pasaron las ganas de hablar.-
- Dale no te pongas histérica. Sabía que ibas a saltar con alguna putaneidad-
- Bueno forro ¿me vas a escucha o no?-
- Habla, dale-
- Alez me beso-
A pesar de estar en medio de la oscuridad pude percibir como Nico se giraba para mirarme. Tenía buena memoria, por lo que sabía de quien hablaba.
- ¿Se estaban peleando y te beso? Porque no encuentro otro modo de que lo que me contas tenga coherencia.-
- La semana pasada nos acercamos un poco, casí que nos volvimos amigos.-
- Que fiesteros que son ustedes los putos, mira que pasa una semana y se olvidan que se odian-
- ¡Deja de discriminarme Nicolas! ¡Maldito caza putos!-
- Vos me hiciste así, antes no le tenía idea a los putos-
- La cosa es que después de eso no hablamos y mama se está pensando cualquier cosa-
- Me extraña de vos que no hayas ido a buscarlo. Pero es tu compañero ¿no se cruzaron en el colegio?-
- No fue ni ayer ni antes de ayer. Estoy aturdido Nico-
- Decírmelo a mi. Para levantarte una mina la tenes que remar un montón. Ustedes lo tienen mas fácil.-
- No se para que te hablo si ni me estas prestando atención. Estas encerrado en tu pequeño mundo hetero donde todo está cronometrado. Y yo como un boludo tratando de entender que mierda pasa-
- Si Thomas, estamos iguales aunque te esté diciendo cualquier cosa. Encaralo. Vos no sos de los que se esconden atrás de los árboles.-
- No me ayudás en nada. Me dormí. Chau-
Si bien era cierto que no me ayudaba en nada, si me hacía reír y eso era mucho. Y entre todas las cosas que dijo una era muy cierta: no era de esconderme. Me propuse hablar con Alez el lunes. Por lo pronto mañana dirfutaría de Nico.
Lo malo de Nico era que se desparramaba demasiado para dormir. Cuando desperté tenía las piernas de Nico en mis costillas. Las corrí con mucha brutalidad para despertarlo, pero nunca se enteró. Bajé a la cocina. Saludé a mama y me fijé la hora. Eran la una de la tarde. Dormimos bastante. Mama me avisó que el padre de Nico vendría a buscarlo cerca de las 5. Así que nos quedaba poco tiempo. Agarré otra taza de te y unas galletitas y se las llevé a Nico.
Samarreándolo fuertemente logré despertarlo.
- Toma. Vayamos un rato a la plaza ¿si?-
- Si no me queda otra.-
Nico desayunó rápido. Se cambió y nos cruzamos en frente. Caminamos por al rededor de la plaza y luego nos adentramos. Nico me habló mas sobre la chica con la que se veía. Mientras mas sabía de ella, mas me desagradaba, pero no le dije nada. De todas formas Nico sabía que por ser una chica de ante mano me caería mal. Por eso hablaba muy poco de sus conquistas. Y fngía que le molestaba que le hablara de las mias, aunque en el fondo era muy buen oyente y siempre sabía que decirme.
Llegamos a la fuente y nos sentamos a descansar. En realidad yo me senté y el se puso a practicar algunos movimientos. Estaba empeñado en que yo tenía que aprender algunos golpes para defensa propia. Pero siempre me negaba.
A medida que hacía un movimiento me decía cual era el nombre y que parte del cuerpo del oponente deshabilitaba. Al principio eran movimientos auténticos, pero luego empezó a inventar. No conforme con sus monadas, me obligó a levantarme para que lo imitara. Intenté negarme pero el simplemente tomó mis brazos y empezó a manipularlos a su antojo. Al final ya cansado de tanto esfuerzo físico me resistí lo cual generó un trastabilleo en Nico que hizo que los dos perdiéramos el equilibrio y casi, casi caemos en la fuente. Nos mojamos un poco. Mientras retorcíamos la ropa riéndonos de nuestra estupidez, vi a unos metros a Alez observándome y me pareció que era una buena oportunidad.
Le grite pero se giró y se alejó del lugar. Quise seguirlo, pero no quería dejar colgado a Nico, aunque el insistió que lo siguiera. Me enojé. Volvimos a casa y mama nos miro con desaprobación.Tiramos la ropa en el baño y fuimos a mi cuarto a buscar ropa seca.
- No lo puedo creer, es un imbécil ¿lo viste? me está evitando-
- Lo hubieras seguido, no te calientes al pedo-
- Lo llame y me ignoró. Por dios que idiota. En serio, me da bronca. Yo debería estar huyendo, no el-
- Bueno, para Thomas. Primero tranquilo.- Nico me sujetó de los brazos ya que no paraba de moverme de un lado a otro histério- El flaco se habrá comido cualquiera, por eso no se anima a hablarte. Mañana te lo vas a cruzar. Un poco de paciencia.-
Me inmovilizó por 15 minutos, hasta que resignado, respiré profundo y me tranquilicé.
- Mañana lo cago a palos- Nico me miro reprobando mi declaración, pero no dijo mas, cuando perdía la razón nada lograba volverme en si.
Nico hizo lo que pudo. Pero lo cierto era que nada me haría cambiar de opinión. Estaba sulfurado y en ese estado lo único que me bajaba era estallar.
Cuando su padre vino a buscarlo se despidió de mi abrazándome fuertemente. Me hizo sonar los huesos de la espalda. Lo cual hizo disminuir un poco mi tensión.
Mama había notado mis ánimos, pero no acotó nada al respecto. Sabía que hablaría con ella cuando tuviera que hacerlo.
El lunes Alez tampoco fue al colegio. Y mi ira seguía en aumento. Pasé todo el día molesto. Imaginar las mil maneras de matarlo hacían que el tiempo pasara mas rápido. Por fin las clases concluyeron y me dirigí velozmente a la casa de los Lenz. Golpee la puesta en lugar de tocar timbre pero nadie atendió.
A los 10 minutos llego Rose. Ignorándome paso a mi lado y abrió la puerta para entrar. Comportándome realmente como un salvaje, entré antes de que cerrara la puerta lo cual hizo que se asustara ya que no se lo esperaba.
-¿Cual es el cuarto de Alez?- pregunté ya recorriendo la casa.
- No puedes irrumpir de esa manera en nuestra casa-
Rose ni siquiera intentaba detenerme. Supuse que en el estado en que estaba le dio miedo acercarse a mi. Había 4 puertas a la vista. Fui abriendo cada una de ella, pero una no se abrió.
- Alez abríme la puerta, no te puedes comportar así.- gritaba enardecido
A los minutos llego Elise. Horrorizado por lo que veía le pidió explicaciones a Rose quien no supo que decir. Pero Elise no era como Rose, por lo que no tuvo reparos en enfrentarme. Estaba a punto de golpear con mucha fuerza la puerta, cuando Elise me detuvo.
- ¿Cual es tu maldito problema?-
- Tu hermano es mi maldito problema-
-¿Pelearon?- quiso saber un calmo Elise
- Ojalá pudiera saberlo, pero el muy mierda no quiere dar la cara- grité para que me escuchara.
Elise resopló indignado.
- Espera acá Thomas. No te prometo nada. Siéntate y espera-
Acto seguido se acercó a la puerta de Alez y comenzó a hablar. Pasaron otros 15 minutos, cuando me hizo señas para que entrara en el cuarto.
- Gracias Elise - respondí aliviado de haber logrado algo.
Alez se encontraba sentado en el escritorio, frente a la computadora. No se giró para verme. Elise salió detrás de mi cerrando la puerta. Agresivamente me acerque a el e hice girar la silla para enfrentarlo.
- Cobarde. Es lo único que pienso de vos ahora. No podes actuar de este modo. No podes besarme y en lugar de dar explicaciones evitarme.-
- Si, Thomas, soy un tonto-
- No, sos un pelotudo. Ahora desembucha ¿Que te está pasando? ¿Que tenes en la cabeza?-
Alez lo pensó un segundo que se me hizo eterno.
- Thomas, yo... no estoy enamorado de vos. Te bese porque, bueno no lo tengo muy claro-
- Lo supuse. Me rompes el corazón.-
- ¿De verdad? - preguntó Alez incrédulo
- No, pelotudo. Nadie se enamora de la noche a la mañana. Soy un chabón no una mina. No voy a confundir un gesto con un sentimiento. Pero lo que me molesta es que después de casí violarme me evadas. No soy la afip, no te voy a cobrar impuesto por un beso-
- Exagerado y melodramático, eso es de mina.- para entones Alez ya se estaba divirtiendo
- Hijo de puta. Esta bien, no hablemos mas. Ya escuche lo que quería saber. Me voy-
- Para, calmate. Tenes razón, actué como un boludo. Pero baja un cambio. No te puedo dejar ir así-
Me obligó a sentarme en la cama. Mientras me hacía gestos para que respirara y exhalara. Eso me causó mucha gracia.
- Me asustaste. Creí que me ibas a pegar. Entraste con aires de tornado y mirate ahora hecho todo un remanso de paz.-
- Por un momento me superaste. Solo necesitaba una razón.-
- ¿Es válido si te confieso que simplemente me dieron ganas de besarte?-
- Es válido, pero no seas tan marica. Ante todo tené en cuenta que podes hablar conmigo, decime lo que queras, pero¡hablame!-
- Perdón fui muy infantil-
- Además faltaste a clase, me parece que en realidad acá el melodramático sos vos. ¿De dónde sacaste que te iba a pegar? Esas cosas no me gustan-
- Como ayer estabas practicando en la plaza-
- Jajaja solo estábamos jodiendo con mi amigo-
- Ah, es tu amigo. Es lindo por cierto-
- ¿Nico? Si es lindo, pero apenas empieza a hablar se rompe el encanto, tiene una actitud de camionero-
- Creo que también le debo algunas explicaciones a mis hermanos.-
Fue tan fácil arreglarse con Alez, que a pesar de lo que había hecho sentí que por primera vez alguien podía entenderme. De algún modo retorcido, conectábamos.
Hablamos largo y tendido, sobre su actitud, sobre Nico, sobre mi actitud, sobre la cena, sobre sus hermanos y sobre nuestros padres.
Pasadas las 22hs mama apareció de repente, preocupadísima. Si no era que llamaba al señor Lenz para que la acompañara a buscarme, nunca se hubiese enterado que estaba ahí. Y yo entre el enojo y la reconciliación olvidé por completo avisarle donde estaba.
Con un millón de gracias al señor Lenz y miradas amenazantes para mi, nos despedimos.
Mama se estaba alejando mientras compartíamos las últimas palabras con Alez.
- Ya que puedo decirte cualquier cosa ¿lo podemos intentar esta vez bien?- pregunto acercándose a mi cara.
- Mmm...mejor intentémoslo mañana. No vaya a ser que termines faltando el resto del año para evitar las explicaciones ¿si? Todavía no terminamos de hablar de esa fijación que tenes por mi.-
Y me fui antes que tuviera tiempo de hacer algo estúpido.
- ¿Tendré que buscarte acá de ahora en mas?-
- Perdón mama, tenía que hablar con Alez-
- Entonces ¿que? ¿ya tengo yerno?-
- Nada que ver. Todavía no se que nos pasa. Cuando esté seguro te cuento.-
- Eso es simple: hormonas, adolescencia... Oh, me hiciste acordar. Estuve hablando con el señor Lenz, que por cierto le puedes llamar Louis-
- ¿Cuando?¿el miércoles?-
- Mientras hablabas con Alez. Dijo que le caíste muy bien. Que no era homofóbico pero no era capas de imaginarse en una situación como la mía, a lo que le sugerí que lo hiciera. Me contó que desde que la mujer lo dejó no se siente capas de acercarse a sus hijos. Es difícil ser padre solo y supongo que mas para el que tiene 3 niños.-
- Ya tenes un papel en esta parodia. Te voy a ayudar, pero no pidas mucho-
- Que hijo tan comprensivo. Ganatelo un poco mas que yo hago el resto.-
Mama era la cómplice perfecta. Siempre me apoyaba en todo. Por esa noche ya no tuve que preocuparme de nada mas.
Al otro día todo volvió a la normalidad. Por lo menos entre Alez y yo. Ya no me volvió a sugerir que hagamos cosas de putos, lo que me dejaba mas tranquilo. Pero Rose Y Elise estaban distantes, casi, casi evitándome. No le dí importancia. Confié en que todo volvería a su cause natural.
El día jueves de esa semana, era el día de la salida al teatro. Así que Louis y mama concordaron en que sería mejor que nos quedáramos los cuatro junto. Cuando Louis pasó a buscar a mama dejo a los chicos en casa. Con muchas recomendaciones se despidieron dejándonos solos.
No estaba muy seguro que hacer con Rose y Elise, pero mientras lo pensaba, con Alez ya estábamos preparando la cena. Rose se entretuvo con la tele y Elise prendía fuego a su celular. Por esa noche no podría escapar.
Preparamos fideos con tuco. Los chicos se acercaron a la mesa sin quejas y comieron todo sin pretensiones. El tuco lo había hecho Alez, razón por la cual estaba rico. De haberlo hecho yo no se podría haber disfrutado.
El conflicto llegó a la hora de levantar la mesa y lavar los platos.
- Rose, Elise, les toca-
- No quiero - dijo Rose
- No estas en tu casa Rose, nosotros hicimos la cena, ustedes limpian -
- Eso es lo que no me suena ¿a que se debe la complicidad? El otro día te quería matar y ahora son amigos...-
- Sucede que superamos nuestras diferencias. Y te propongo hacer lo mismo, con los platos - le sugerí harto de su actitud.
- No sos nadie para mandarme -
- Basta Rose, ubícate en tiempo y lugar - propuso Elise mientras se la llevaba a la cocina.
Contra su voluntad Rose acató la propuesta de su hermano. Supongo que su afinidad era mayor ya que no le objeto nada.
- ¿Vemos una película? - quiso saber Alez
- Acá está la revista del cable. Fijate. Elegí la que quieras -
Se debatió un poco con la revista. Luego consultó con sus hermanos y cuando hubieran terminado, nos acomodamos en el sillón a ver la película. Pusimos todos los colchones en el piso por si alguien caía rendido de sueño.Pasada la primera media hora Rose y Elise ya estaban durmiendo.
De ese modo se veían inofensivos. Incluso Elise dormía con una sonrisa, lo que me dio curiosidad por saber con que soñaba. Tenía una linda sonrisa, pero nunca se la vi despierto.
- ¿Es aburrida la película?-
- No se, no le estoy prestando atención - dije volviendo mi vista a Alez
- Ya que pronto se acercan los exámenes ¿nos podemos juntar a estudiar?-
- ¿Los exámenes? Arruinaste lo que podría haber sido una linda noche. Supongo que si, aunque no me da la gana estudiar.-
- A mi tampoco, solo es una excusa-
- Tenemos que hablar - afirmé - Me confundís Alez, últimamente estas que te decís y desdecís -
- Te estoy agotando ¿verdad? - dijo mas para si que para mi
- Algo, si...-
- En verdad estoy muy intrigado por saber que pasa entre ustedes, llevándose tan bien de la noche a la mañana - nos interrumpió Elise a quien creíamos dormido
- ¡Maleducado!- le recriminó su hermano - ¿Rose duerme? -
- Profundamente. Estaba muy cansada -
- Sucede que Thomas es de los nuestros -
Elise me miró desconfiado. Luego lo pensó un momento.
- ¿Entonces porque te molesta lo mio con Daniel?- reclamó
- Elise ¿Cuantos años tiene Daniel? -
- Cumplió 29 ¿por? -
- Por eso. El se está aprovechando de vos y de paso siendo un cobarde por no enfrentar a su familia a estas alturas -
- Si ya somos putos, lo demás no importa, tenemos licencia para hacer todo mal - rió Elise, encontrándolo divertido.
- No te creas. Somos, ante todo, personas. Que aunque lo escondamos sentimos. De todas las elecciones que podemos hacer, hay algunas que son obvias. Elegir una persona mayor para una relación amorosa es un claro ejemplo de que terminará mal. Hay diferencias generacionales. De hecho no me puedo imaginar que hablaran vos y Daniel -
- Generalmente de sexo, también de música, películas, de todo. Eso de las diferencias se supera fácilmente. El inconveniente que vos tenes es que no sos muy dado a relacionarte con otras personas.-
- Soy nuevo en el barrio, nos estamos conociendo. Paradójico que me vengas a hablar de que no se relacionarme con las personas cuando fuiste vos el primero en ser apático conmigo.-
- Me doy mas con personas mayores que con quienes están cerca de mi edad. Siempre me dicen que soy muy maduro para la edad que tengo.-
- El hecho de que ahora no lo puedas entender demuestra que no sos tan maduro. Prometo que no te lo refregaré en la cara cuando fracases Elise.-
- ¿No están siendo un poco duros? Tienen diferentes puntos de vistas y ambos se empeñan en elevarlos cual estandarte, defendiendo su postura, pero tal vez ambos tengan razón.-
- No Alez, tu hermano no tiene razón-
- Oh estas siendo demasiado maduro Thomas- ironizó Elise
- Esa es la diferencia con vos Elise, no me las doy de maduro, solo destaco lo obvio.-
- No creo que hayas estado enamorado Thomas, no lo puedes comprender, esa convicción que nace de tu pecho.-
- Claro Elise, perdona si no creo en el mito de las mariposas, vos tampoco estas enamorado, solo estas embelesado por un hombre mayor, aunque francamente carece de atractivo -
- Sos un imbécil Thomas -
- Y como no encontras argumentos, me insultas - aseguré poniendo mis ojos en blanco.
- Es increíble lo que se parecen. Y discuten con la misma pasión. Thomas deja de tomar una postura tan emo y Elise no seas tan romántico, me da escalofríos escucharte-
Y si Alez no nos callaba hubiéramos discutido hasta el regreso de Louis y mama.
Volvieron pasada la medianoche. Ya estábamos los cuatro dormidos, todos doblados en el piso. Mama le propuso a Louis que pasaran la noche y bien temprano en la mañana los chicos podrían volver a su casa para agarrar las cosas del colegio. Louis aceptó encantado. Elise y Alez durmieron en mi cuarto. Rose con mama y Louis en el sillón del living.
En algún momento de la noche Alez se pasó a mi cama. Y me amarró cual niño que duerme abrazado a su osito de peluche. Claro que no lo noté hasta despertar en la mañana siguiente. No me encontraba en una posición cómoda, por lo que creí que me había enredado en las sábanas, pero cuando intenté darme vuelta para desenredarme me di cuenta que lo tenía a Alez encima. Elise ya estaba despierto y nos miraba divertido.
- Podrías ayudarme ¿no? Alez es un poco pesado.-
Se levantó y corrió los brazos de su hermano liberándome de la mayor presión. Luego yo corrí las piernas y finalmente me liberé.
- Alez dormía con mama incluso hasta antes de que se fuera - me informo Elise - Tiene esa tendencia a buscar compañía todo el tiempo-
No sabía si debía responderle o no ya que Elise se veía como perdido en sus propios recuerdo.
- A el no le gusta mucho hablar de mama, lo lastima, era muy apegado a ella -
- Perdona mi curiosidad, pero ¿que le paso a tu madre?-
- Tenía puntos de vista muy diferentes a los de papa. No había forma de que lograrán coincidir en algo. Al final se artó y lo dejo. A nosotros nos dio una carta que Alez se niega a leer. En verdad explica muy bien porque nos deja. Aunque supongo que desde cualquier punto de vista no nos debería haber dejado, digo, a nosotros, sus hijo-
- ¿Y no la volvieron a ver?-
- Rose y yo la vimos 2 veces en 9 años. Ella nos mando a llamar. Alez no quiso ir.-
- Tal vez eso me deje en claro muchas cosas- pensé para mi aunque lo dije en voz alta
- Sea lo que sea a lo que están jugando, tené cuidado con Alez, le haces algo y te reviento-
- Ya sospechaba que estabas demasiado conversador conmigo.-
En ese momento se hizo un silencio de comprensión entre nosotros. Quizás estaba empezando la etapa de aceptación entre Elise y yo. Tuvimos que despertar a Alez. Al parecer no tenía intenciones de hacerlo voluntariamente. Luego Louis llevó a los chicos a su casa para que pudieran cambiarse.
- Me alegra que ya estés actuando normal - me dijo mama cuando nos sentamos a desayunar.
-Entonces algo esta mal, no soy "normal"-
- Todos los chicos a tu edad se creen especiales. Hasta que conoces a alguien con el que coincidís mucho...-
- ¿Alguna vez he dicho a vuestra señora que vuestra imaginación es exquisita?-
- Cuando subí a tu cuarto esta mañana, no me imaginé lo que vi.-
- Vuestra señora os ha malinterpretado la situación.-
- ¿Entonces? ¿Sabes? Dormíamos así con tu padre-
- ¡Guiu mama! ¡No me cuentes esa cosas! No pasa naranja. Alez está emocionado por haber encontrado a alguien que lo entienda. Y a mi me cae bien. Fin de la historia. ¡El día que conozca a alguien importante para mi, huiremos lejos de tus dominios!-
- Muejeje - dijo imitando una ria malvada - Si haces eso, retornarás a mi arrepentido. Cambiando de tema, Louis me pidió que le hiciera un favor-
- Para, para, para. Esa confianza entre ustedes no me gusta. ¿Tiene ese favor algo que ver conmigo?-
- No, nada que ver-
- Ah, bueno. Entonces si contame-
- Me pidió que saliera el fin de semana con Rose, para que nos acerquemos y de paso para intentar ganarme su confianza y ayudarlos en su relación. Lo más probable es que con ella tuvo mas problemas para acercarse por se la única chica de la familia-
- El problema de Rose es que está desesperada por llamar la atención. Y lo hace de un modo espantoso-
- Y ahí es donde te necesito a vos-
- ¿Me estas pidiendo que salga con ustedes a comprar ropa? Porque eso es lo que hacen las chicas cuando se juntan. Que mierda-
- Thomas yo te crié y te cambié los pañales cuando te cagabas. Amo eso que tenes de valorizar a las chicas. Por eso se que si logras entablar una charla amistosa con ella mostrándole tu punto de vista, al ser un chico el que se lo diga lo va a considerar-
- Pero ella es... Me cae mal-
- Alez también te caía mal y con Elise peleaban todo el tiempo aunque hoy tuvieron una linda conversación-
- En realidad trabajas de ninja ¿no? Mira que husmear en todo lo que hago-
- Yo les estoy haciendo un favor a Alez y vos, acordate de eso-
- No, señores. Esto es indignante. Me estás extorsionando. ¿Donde se ha ido la hermosa dama que entre sus brazos me consolaba por el dolor de mis heridas?-
- Ves que sos lindo-
- Chau, mama. ¡Me voy al colegio antes que termine perdiéndolo todo en esta negociación!-
Ese día estuve mentalizandome. Si tenía que pasar un día entero con Rose, no estaba seguro de sobrevivir. Luego me di cuenta que podría hacerlo mas fácil si Alez venía con nosotros. No era justo que solo mama y Rose la pasaran bien.
Mama no se opuso a agregar gente a nuestra salida.
El sábado bien temprano, mama se levantó y en menos de 15 minutos ordenó toda la casa. Pese a que no le gustaban las limpiezas exprés, esta era una excepción. A eso de las 10 de la mañana, Alez y Rose pasaron a buscarnos. Ellos nos llevarían al centro de la ciudad y mama haría su magia, mientras que Alez estaba en función de salvavidas para mi.
Ni bien llegamos a destino, las mujeres, atraídas por el brillo, diligentemente se adentraron en un gran centro comercial. De momento Alez y yo solo podíamos seguirlas. Louis le había dado algo de plata a mama, por lo que la salida se reduciría a comprar ropa a lo loco.
Al ir avanzando de tienda en tienda, las diferencias en los gustos de mama y Rose salieron a flote. No podían ponerse de acuerdo en que comprar. Rose quería un short extra corto y mama prefería un pantalón al cuerpo no ajustado. Rose quería una minifalda y mama se inclinaba por un vestido hasta la rodilla. Rose se enamoró de un zapato taco alto, punta fina, pero mama sugirió que unas sandalias le quedarían mejor.
Finalmente, ante lo áspero de las diferencias, mama optó por descansar un rato a comer algo.
Alez y yo elegimos el lugar, imponiéndonos, ya que hasta ahora nada había sido divertido para nosotros. Nos decidimos por un restaurante semi formal, algo así como un 3 estrellas. Mama, aún no derrotada, aprovechó la oportunidad para hablar con Rose.
- Añadir un poco de color negro a tu vestuario te quedaría bien-
- El negro es aburrido, prefiero el rosa o celeste o amarillo, colores vivos. Todavía soy muy joven para andar de luto-
- El negro no implica luto. Además con tu color de piel destacaría mas tus rasgos. Tenes unos ojos preciosos- insistió mama mirándonos a Alez y a mi en busca de ayuda persuasiva
- Variar un poco tu ropa te distinguiría de las otra chicas- comentó Alez acertadamente
Miré a Alez ofendido, se suponía que era mi salvavidas, no el de mama.
- Me tienen harto. Esas complicaciones que se inventan a la hora de vestir. Hagamos una cosa. Rose elige algo para mama, por favor que sea decente, y mama elige algo para Rose - me sume como mediador mirando a mama suplicándole porque ya no soportaba la salida de chicas.
- Estoy de acuerdo. Me parece lo mas justo- aceptó mama.
- No me gusta la idea. Pero por ser usted Elizabeth, lo haré -
Mama me guiñó un ojo. Cuando quería era tan buen negociante como ella.
Otra vez vuelta a la ronda. Mama dejó que Rose eligiera primero, ya que ella ya tenía en mente lo que quería para Rose. Por el contrario, Rose lo tuvo difícil, sus gustos de niña no podían encajar con los sofisticados atuendos de mama.
Estuvimos al rededor de una hora de tienda en tienda hasta que encontró algo que le gustaba para mama. Se trataba de un pantalón celeste muy ceñido al cuerpo. No me pareció que sea apropiado para mama, pero cuando se lo probó realmente no le sentaba mal. De todos modos seguía sin poder imaginarme a mama usando eso.
Luego mama nos llevó a la primera tienda que había en la entrada del centro comercial. Seguramente le había echado el ojo la primera vez que la vio. Era una tienda bastante elegante bien de su estilo.
A los hombres nos tocó esperar sentados cerca de los espejos, mientras que mama llevó a Rose para que se probara el vestido que había elegido. Luego de "unos minutos femeninos", salieron para posar en el espejo. Alez se quedó impresionado.
- Te queda muy lindo. Que buena elección Elizabeth - felicito a mama tratando de no sonar muy formal.
La miré detenidamente buscando las palabras. Quería decirle algo lindo que no malinterpretara.
- Así me gustas mas - dije con toda naturalidad haciendo que Rose se sonrojara.
Contentas por la adquisición volvimos a casa. De camino, como unas 10 cuadras antes de llegar, me pareció ver a Elise. No dije nada ya que no venía al caso.
Primero fuimos a dejar a los chicos. A mama y Rose se las notaba un poco mas amistosas. Con Alez casi no tuvimos tiempo de hablar de nada. Una salida para olvidar.
Nos recibió un Louis muy contento.
- ¿Y como la pasaron?-
- De maravilla. Fue entretenido enmendar nuestras diferencias - dijo mama siempre correcta
- Todavía no se cual sería la ocasión perfecta para usar mi vestido nuevo-
- ¿Un vestido? Ya quiero verte usándolo - se entusiasmó Louis
- Te aseguro que te va a gustar - le confirmó mama
Louis miro extrañado al grupo y quiso saber:
- ¿Elise? Se fue detrás de ustedes, dijo que los alcanzaría porque había algo que quería comprar cuando le comenté que habían salido-
Todos nos miramos confundidos. Entonces decidí tomar la responsabilidad.
- Elise se desvió del camino a comprar agua porque veníamos con mucha sed. Ya se me hacía que estaba tardando mucho. Lo voy a buscar.- dije justificándolo y acto seguido salí de la casa en dirección donde me pareció haberlo visto.
Confié en que mama tomara control de la situación. Siempre me salvaba. El problema era si Rose decía algo. Alez seguramente también sería nuestro cómplice.
Caminé las 10 cuadras que me separaban del lugar. Era una cafetería. Ahí me pareció que lo vi entrar. Mire para todos lados, pero no estaba. Salí mirando en todas direcciones. Comencé a caminar recorriendo cuadra por cuadra. Había un lugar que a primera vista lo pase de largo, pero cuando se me agotaron las opciones volví ahí. Era una especie de callejón muy estrecho entre una peluquería y lo que parecía ser la fachada de un boliche. Si lo mirabas de afuera no notabas nada, pero al entrar se extendía como si fuera un largo pasillo. No fue hasta que llegué casi al final que logré distinguirlo.
Al lado de unas cajas de productos de peluquería que los tapaba, estaban Elise y Daniel besándose muy apretados. Elise solo lo abrazaba, pero Daniel ademas tenía sus manos debajo de la ropa de Elise. Esta escena se me antojó deplorable.
- Si vas a mentir, asegúrate de tener un cómplice - alcé la voz para espantarlos.
Asustados por la repentina intromisión, se separaron abruptamente.
- Thomas, casi me da un paro cardíaco. ¿Que haces acá?-
- Sacando las papas del horno. No era necesario embarrar a mi mama es tus promiscuas salidas - acoté haciendo notar mi desaprobación.
- No podía salir con otra explicación. Papa pregunta mucho.-
- Perfecto, nos estamos yendo - concluí tomando a Elise del brazo.
- ¿Que crees que estas haciendo? Irrumpir de ese modo y sujetándolo así - protestó Daniel, que hasta el momento solo era un observador.
- ¿Eres sordo o estúpido? Lo llevo a su casa, para que no tenga problemas-
- El único problemático sos vos. Soltálo. Está conmigo.-
- No podes hacer que un nene te siga para todos lados. Sos terrible pedófilo.- escupí enardecido
- ¿Que mierda decís? El ya no es un niño.Esto es de común acuerdo y vos no tenes nada que ver- se defendió Daniel
- Bueno basta. Deja Daniel, yo le explico - nos interrumpió mirándome realmente mal.
- Es que no le tenes que explicar nada. No se tiene que meter y punto-
- Vámonos Thomas - insistió Elise, temeroso del tono de Daniel
- Ah claro tenes huevos para enfrentarme a mi, pero no a tu familia - le recriminé sabiendo que le dañaría el orgullo - Aunque eso, claro, resalta lo marica que sos - agregue provocativamente.
Y como ambos estábamos deseosos de un pasional encuentro Daniel ya no se hizo esperar. Con un derechazo intempestuoso me dio vuelta la cara. Acto seguido, sin darme tiempo a componerme, su rodilla se hundió en mi estómago. Como pude mantuve el equilibrio. Sujetándole el puño que se disponía a encontrarse nuevamente con mi cara, enfoque mi fuerza en trepar sobre el y como cual caníbal casi le perforé la piel del brazo con un mordisco. Ahora me arrepentía de haber rechazado la oferta de Nico. No tenía la mas puta idea de como golpearlo. Pese al dolor que le genere con la otra mano libre me agarro del cuello e imprimiendo muchísima fuerza me tiró al suelo. Por acto reflejo estiré mis piernas, asestándole un golpe sorpresivo en el pecho. Sujetó mi pierna y me arrastró por el suelo, lastimándome la espalda. No conforme con eso hundió con furia su codo en mi estómago. Ya desesperado, empecé a patalear, para sacármelo de encima. Agarré una madera que había cerca, se lo revolé a la cara y sujetando a Elise salimos corriendo.
Corrí hasta casa arrastrando a Elise. Apenas tenía aliento cuando atravesé la puerta. Para nuestra desgracia todos se encontraban ahí. Fui a casa suponiendo que todos estarían en la casa de Louis, pero cambiaron de idea y fueron a esperarnos en casa.
- Intentaron robarnos - dije ante la mira interrogativa de todos.
Mama me llevó rápido al baño para asistirme. Mientras nos alejábamos escuche a Elise decir que estaba muy asustado y no quería hablar. En verdad se que lo estaba. Miro todo lo sucedido espantado. Pero el quiso evitar que eso sucediera, lo cual me daba a entender que Daniel ya tenía un perfil violento, y de algún modo Elise lo sabía, por eso quiso irse antes.
Ya me resultaba desagradable toda la situación con Daniel. Pero si además Elise había probado algo de lo que hoy me convidó Daniel, estaba más que convencido que debía terminar esa relación. Claramente no era salubre. Me era imposible ser testigo mudo de tanto agravio.
Volvieron pasada la medianoche. Ya estábamos los cuatro dormidos, todos doblados en el piso. Mama le propuso a Louis que pasaran la noche y bien temprano en la mañana los chicos podrían volver a su casa para agarrar las cosas del colegio. Louis aceptó encantado. Elise y Alez durmieron en mi cuarto. Rose con mama y Louis en el sillón del living.
En algún momento de la noche Alez se pasó a mi cama. Y me amarró cual niño que duerme abrazado a su osito de peluche. Claro que no lo noté hasta despertar en la mañana siguiente. No me encontraba en una posición cómoda, por lo que creí que me había enredado en las sábanas, pero cuando intenté darme vuelta para desenredarme me di cuenta que lo tenía a Alez encima. Elise ya estaba despierto y nos miraba divertido.
- Podrías ayudarme ¿no? Alez es un poco pesado.-
Se levantó y corrió los brazos de su hermano liberándome de la mayor presión. Luego yo corrí las piernas y finalmente me liberé.
- Alez dormía con mama incluso hasta antes de que se fuera - me informo Elise - Tiene esa tendencia a buscar compañía todo el tiempo-
No sabía si debía responderle o no ya que Elise se veía como perdido en sus propios recuerdo.
- A el no le gusta mucho hablar de mama, lo lastima, era muy apegado a ella -
- Perdona mi curiosidad, pero ¿que le paso a tu madre?-
- Tenía puntos de vista muy diferentes a los de papa. No había forma de que lograrán coincidir en algo. Al final se artó y lo dejo. A nosotros nos dio una carta que Alez se niega a leer. En verdad explica muy bien porque nos deja. Aunque supongo que desde cualquier punto de vista no nos debería haber dejado, digo, a nosotros, sus hijo-
- ¿Y no la volvieron a ver?-
- Rose y yo la vimos 2 veces en 9 años. Ella nos mando a llamar. Alez no quiso ir.-
- Tal vez eso me deje en claro muchas cosas- pensé para mi aunque lo dije en voz alta
- Sea lo que sea a lo que están jugando, tené cuidado con Alez, le haces algo y te reviento-
- Ya sospechaba que estabas demasiado conversador conmigo.-
En ese momento se hizo un silencio de comprensión entre nosotros. Quizás estaba empezando la etapa de aceptación entre Elise y yo. Tuvimos que despertar a Alez. Al parecer no tenía intenciones de hacerlo voluntariamente. Luego Louis llevó a los chicos a su casa para que pudieran cambiarse.
- Me alegra que ya estés actuando normal - me dijo mama cuando nos sentamos a desayunar.
-Entonces algo esta mal, no soy "normal"-
- Todos los chicos a tu edad se creen especiales. Hasta que conoces a alguien con el que coincidís mucho...-
- ¿Alguna vez he dicho a vuestra señora que vuestra imaginación es exquisita?-
- Cuando subí a tu cuarto esta mañana, no me imaginé lo que vi.-
- Vuestra señora os ha malinterpretado la situación.-
- ¿Entonces? ¿Sabes? Dormíamos así con tu padre-
- ¡Guiu mama! ¡No me cuentes esa cosas! No pasa naranja. Alez está emocionado por haber encontrado a alguien que lo entienda. Y a mi me cae bien. Fin de la historia. ¡El día que conozca a alguien importante para mi, huiremos lejos de tus dominios!-
- Muejeje - dijo imitando una ria malvada - Si haces eso, retornarás a mi arrepentido. Cambiando de tema, Louis me pidió que le hiciera un favor-
- Para, para, para. Esa confianza entre ustedes no me gusta. ¿Tiene ese favor algo que ver conmigo?-
- No, nada que ver-
- Ah, bueno. Entonces si contame-
- Me pidió que saliera el fin de semana con Rose, para que nos acerquemos y de paso para intentar ganarme su confianza y ayudarlos en su relación. Lo más probable es que con ella tuvo mas problemas para acercarse por se la única chica de la familia-
- El problema de Rose es que está desesperada por llamar la atención. Y lo hace de un modo espantoso-
- Y ahí es donde te necesito a vos-
- ¿Me estas pidiendo que salga con ustedes a comprar ropa? Porque eso es lo que hacen las chicas cuando se juntan. Que mierda-
- Thomas yo te crié y te cambié los pañales cuando te cagabas. Amo eso que tenes de valorizar a las chicas. Por eso se que si logras entablar una charla amistosa con ella mostrándole tu punto de vista, al ser un chico el que se lo diga lo va a considerar-
- Pero ella es... Me cae mal-
- Alez también te caía mal y con Elise peleaban todo el tiempo aunque hoy tuvieron una linda conversación-
- En realidad trabajas de ninja ¿no? Mira que husmear en todo lo que hago-
- Yo les estoy haciendo un favor a Alez y vos, acordate de eso-
- No, señores. Esto es indignante. Me estás extorsionando. ¿Donde se ha ido la hermosa dama que entre sus brazos me consolaba por el dolor de mis heridas?-
- Ves que sos lindo-
- Chau, mama. ¡Me voy al colegio antes que termine perdiéndolo todo en esta negociación!-
Ese día estuve mentalizandome. Si tenía que pasar un día entero con Rose, no estaba seguro de sobrevivir. Luego me di cuenta que podría hacerlo mas fácil si Alez venía con nosotros. No era justo que solo mama y Rose la pasaran bien.
Mama no se opuso a agregar gente a nuestra salida.
El sábado bien temprano, mama se levantó y en menos de 15 minutos ordenó toda la casa. Pese a que no le gustaban las limpiezas exprés, esta era una excepción. A eso de las 10 de la mañana, Alez y Rose pasaron a buscarnos. Ellos nos llevarían al centro de la ciudad y mama haría su magia, mientras que Alez estaba en función de salvavidas para mi.
Ni bien llegamos a destino, las mujeres, atraídas por el brillo, diligentemente se adentraron en un gran centro comercial. De momento Alez y yo solo podíamos seguirlas. Louis le había dado algo de plata a mama, por lo que la salida se reduciría a comprar ropa a lo loco.
Al ir avanzando de tienda en tienda, las diferencias en los gustos de mama y Rose salieron a flote. No podían ponerse de acuerdo en que comprar. Rose quería un short extra corto y mama prefería un pantalón al cuerpo no ajustado. Rose quería una minifalda y mama se inclinaba por un vestido hasta la rodilla. Rose se enamoró de un zapato taco alto, punta fina, pero mama sugirió que unas sandalias le quedarían mejor.
Finalmente, ante lo áspero de las diferencias, mama optó por descansar un rato a comer algo.
Alez y yo elegimos el lugar, imponiéndonos, ya que hasta ahora nada había sido divertido para nosotros. Nos decidimos por un restaurante semi formal, algo así como un 3 estrellas. Mama, aún no derrotada, aprovechó la oportunidad para hablar con Rose.
- Añadir un poco de color negro a tu vestuario te quedaría bien-
- El negro es aburrido, prefiero el rosa o celeste o amarillo, colores vivos. Todavía soy muy joven para andar de luto-
- El negro no implica luto. Además con tu color de piel destacaría mas tus rasgos. Tenes unos ojos preciosos- insistió mama mirándonos a Alez y a mi en busca de ayuda persuasiva
- Variar un poco tu ropa te distinguiría de las otra chicas- comentó Alez acertadamente
Miré a Alez ofendido, se suponía que era mi salvavidas, no el de mama.
- Me tienen harto. Esas complicaciones que se inventan a la hora de vestir. Hagamos una cosa. Rose elige algo para mama, por favor que sea decente, y mama elige algo para Rose - me sume como mediador mirando a mama suplicándole porque ya no soportaba la salida de chicas.
- Estoy de acuerdo. Me parece lo mas justo- aceptó mama.
- No me gusta la idea. Pero por ser usted Elizabeth, lo haré -
Mama me guiñó un ojo. Cuando quería era tan buen negociante como ella.
Otra vez vuelta a la ronda. Mama dejó que Rose eligiera primero, ya que ella ya tenía en mente lo que quería para Rose. Por el contrario, Rose lo tuvo difícil, sus gustos de niña no podían encajar con los sofisticados atuendos de mama.
Estuvimos al rededor de una hora de tienda en tienda hasta que encontró algo que le gustaba para mama. Se trataba de un pantalón celeste muy ceñido al cuerpo. No me pareció que sea apropiado para mama, pero cuando se lo probó realmente no le sentaba mal. De todos modos seguía sin poder imaginarme a mama usando eso.
Luego mama nos llevó a la primera tienda que había en la entrada del centro comercial. Seguramente le había echado el ojo la primera vez que la vio. Era una tienda bastante elegante bien de su estilo.
A los hombres nos tocó esperar sentados cerca de los espejos, mientras que mama llevó a Rose para que se probara el vestido que había elegido. Luego de "unos minutos femeninos", salieron para posar en el espejo. Alez se quedó impresionado.
- Te queda muy lindo. Que buena elección Elizabeth - felicito a mama tratando de no sonar muy formal.
La miré detenidamente buscando las palabras. Quería decirle algo lindo que no malinterpretara.
- Así me gustas mas - dije con toda naturalidad haciendo que Rose se sonrojara.
Contentas por la adquisición volvimos a casa. De camino, como unas 10 cuadras antes de llegar, me pareció ver a Elise. No dije nada ya que no venía al caso.
Primero fuimos a dejar a los chicos. A mama y Rose se las notaba un poco mas amistosas. Con Alez casi no tuvimos tiempo de hablar de nada. Una salida para olvidar.
Nos recibió un Louis muy contento.
- ¿Y como la pasaron?-
- De maravilla. Fue entretenido enmendar nuestras diferencias - dijo mama siempre correcta
- Todavía no se cual sería la ocasión perfecta para usar mi vestido nuevo-
- ¿Un vestido? Ya quiero verte usándolo - se entusiasmó Louis
- Te aseguro que te va a gustar - le confirmó mama
Louis miro extrañado al grupo y quiso saber:
- ¿Elise? Se fue detrás de ustedes, dijo que los alcanzaría porque había algo que quería comprar cuando le comenté que habían salido-
Todos nos miramos confundidos. Entonces decidí tomar la responsabilidad.
- Elise se desvió del camino a comprar agua porque veníamos con mucha sed. Ya se me hacía que estaba tardando mucho. Lo voy a buscar.- dije justificándolo y acto seguido salí de la casa en dirección donde me pareció haberlo visto.
Confié en que mama tomara control de la situación. Siempre me salvaba. El problema era si Rose decía algo. Alez seguramente también sería nuestro cómplice.
Caminé las 10 cuadras que me separaban del lugar. Era una cafetería. Ahí me pareció que lo vi entrar. Mire para todos lados, pero no estaba. Salí mirando en todas direcciones. Comencé a caminar recorriendo cuadra por cuadra. Había un lugar que a primera vista lo pase de largo, pero cuando se me agotaron las opciones volví ahí. Era una especie de callejón muy estrecho entre una peluquería y lo que parecía ser la fachada de un boliche. Si lo mirabas de afuera no notabas nada, pero al entrar se extendía como si fuera un largo pasillo. No fue hasta que llegué casi al final que logré distinguirlo.
Al lado de unas cajas de productos de peluquería que los tapaba, estaban Elise y Daniel besándose muy apretados. Elise solo lo abrazaba, pero Daniel ademas tenía sus manos debajo de la ropa de Elise. Esta escena se me antojó deplorable.
- Si vas a mentir, asegúrate de tener un cómplice - alcé la voz para espantarlos.
Asustados por la repentina intromisión, se separaron abruptamente.
- Thomas, casi me da un paro cardíaco. ¿Que haces acá?-
- Sacando las papas del horno. No era necesario embarrar a mi mama es tus promiscuas salidas - acoté haciendo notar mi desaprobación.
- No podía salir con otra explicación. Papa pregunta mucho.-
- Perfecto, nos estamos yendo - concluí tomando a Elise del brazo.
- ¿Que crees que estas haciendo? Irrumpir de ese modo y sujetándolo así - protestó Daniel, que hasta el momento solo era un observador.
- ¿Eres sordo o estúpido? Lo llevo a su casa, para que no tenga problemas-
- El único problemático sos vos. Soltálo. Está conmigo.-
- No podes hacer que un nene te siga para todos lados. Sos terrible pedófilo.- escupí enardecido
- ¿Que mierda decís? El ya no es un niño.Esto es de común acuerdo y vos no tenes nada que ver- se defendió Daniel
- Bueno basta. Deja Daniel, yo le explico - nos interrumpió mirándome realmente mal.
- Es que no le tenes que explicar nada. No se tiene que meter y punto-
- Vámonos Thomas - insistió Elise, temeroso del tono de Daniel
- Ah claro tenes huevos para enfrentarme a mi, pero no a tu familia - le recriminé sabiendo que le dañaría el orgullo - Aunque eso, claro, resalta lo marica que sos - agregue provocativamente.
Y como ambos estábamos deseosos de un pasional encuentro Daniel ya no se hizo esperar. Con un derechazo intempestuoso me dio vuelta la cara. Acto seguido, sin darme tiempo a componerme, su rodilla se hundió en mi estómago. Como pude mantuve el equilibrio. Sujetándole el puño que se disponía a encontrarse nuevamente con mi cara, enfoque mi fuerza en trepar sobre el y como cual caníbal casi le perforé la piel del brazo con un mordisco. Ahora me arrepentía de haber rechazado la oferta de Nico. No tenía la mas puta idea de como golpearlo. Pese al dolor que le genere con la otra mano libre me agarro del cuello e imprimiendo muchísima fuerza me tiró al suelo. Por acto reflejo estiré mis piernas, asestándole un golpe sorpresivo en el pecho. Sujetó mi pierna y me arrastró por el suelo, lastimándome la espalda. No conforme con eso hundió con furia su codo en mi estómago. Ya desesperado, empecé a patalear, para sacármelo de encima. Agarré una madera que había cerca, se lo revolé a la cara y sujetando a Elise salimos corriendo.
Corrí hasta casa arrastrando a Elise. Apenas tenía aliento cuando atravesé la puerta. Para nuestra desgracia todos se encontraban ahí. Fui a casa suponiendo que todos estarían en la casa de Louis, pero cambiaron de idea y fueron a esperarnos en casa.
- Intentaron robarnos - dije ante la mira interrogativa de todos.
Mama me llevó rápido al baño para asistirme. Mientras nos alejábamos escuche a Elise decir que estaba muy asustado y no quería hablar. En verdad se que lo estaba. Miro todo lo sucedido espantado. Pero el quiso evitar que eso sucediera, lo cual me daba a entender que Daniel ya tenía un perfil violento, y de algún modo Elise lo sabía, por eso quiso irse antes.
Ya me resultaba desagradable toda la situación con Daniel. Pero si además Elise había probado algo de lo que hoy me convidó Daniel, estaba más que convencido que debía terminar esa relación. Claramente no era salubre. Me era imposible ser testigo mudo de tanto agravio.
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