Los chicos se quedaron en casa por dos días, sin noticias de su padre. Al tercer día Alez fue a su casa. Elise quiso acompañarlo, pero Alez había decidido que debía mantener una charla a solas con Louis. Estuvimos esperando, todos a la expectativa. Luego de un par de horas, Alez llamó para que los chicos volvieran a su casa.
Al otro día en el colegio Alez me contó todos los detalles. Cuando llegó a su casa, estaba todo cerrado y oscuro. Su padre estaba en la habitación, sentado sobre la cama. En cuanto lo vio se largo a llorar. Le confeso que era difícil asimilar la verdad. Quiso estar seguro que no era consecuencia de haberse criado sin una madre. También le pidió perdón por haberlos descuidado. Aunque Alez le aseguró que no fue así, que no lo sintieron así, el padre se sentía culpable. Le pidió que de momento no lo hablaran, que para eso el también necesitaba estar preparado. Por como me lo relató Alez, fue un encuentro bastante emotivo. Lo bueno era que tanto Alez como Elise comenzaron a sentirse mas seguros de si mismo y con mas confianza en Louis.
También llamó a mama. Le pidió muchas veces perdón. Su situación fue mas complicada de reparar ya que estaba yo de por medio, y cuando se trataba de mi, mama no perdonaba fácilmente. Quiso hablar conmigo, pero le pedí por medio de mama, que lo dejara para mas tarde. Sentía la necesidad de disculparme, pero quería hacerlo bien, con sinceridad, además quería conversar seriamente con el.
Pese a lo reticente que se mostró mama en un principio, no tardó mas de una semana en reiniciar su relación. Debía admitir, que pese a mi negativa, Louis era diferente de todos los tipos con los que mama había intentado salir. Pero seguía recelando de el.
Una noche inesperadamente fría de septiembre, nos encontrábamos en la sala de la casa de Louis. Mama y el recién habían llegado de su cita. Mama nos preparaba un te para desenfriarnos un poco. Entonces Rose nos reclamó algo que nos dio risa.
- Entiendo que no pudieran decírselo a papa, pero ¿y a mi? -
- Supongo que no conocíamos tu postura al respecto - comentó Alez
- No sabes guardar secretos. Sos muy chismosa - dijo Elise devolviéndole el reclamo
- Fue tan injusto. Me privaron de muchas cosas - continuo Rose ignorando sus respuestas.
- ¿De que te privaron?- pregunté curioso.
- Podríamos haber estado todo el tiempo hablando de chicos! - dijo sonando consentida.
Los tres reímos al unísono. Pero a Louis, que escuchaba la conversación, no le hizo mucha gracia.
- Chicos por favor - pidió masajeándose el puente de los ojos.
- ¿No crees que ahora se ven mas felices los chicos? - le pregunté. Se alegró al oír mi voz ya que hasta el momento no nos dirigíamos la palabra.
- Los veo mas felices y me alegro, pero todavía es algo que me cuesta entender. Tal vez esto lo genera la falta de un padre.- contestó intentando no sonar muy serio.
- ¿Todavía con esas Louis? No trates de entenderlo, no hay nada de malo en esto. Disculpame se que fue muy brusca mi metida de pata. No quería espantarte. Solo hacía énfasis en que después de todo si soy una loquita jaja- le aseguré con tono amigable para que se distendiera
- ¿Sabes Thomas lo que pensé cuando Elizabeth me dijo que eras gay? "Pobre mujer, que suerte que eso no me pasa a mi". Ahora siento pena por mi.-
- No sientas penas por vos, ni por mama, ni por nosotros - le pedí señalando a los chicos - Este conflicto es bilateral. Tenías toda la razón cuando dijiste que a nosotros no nos podían decir nada, pero a ustedes los etiquetaban de discriminadores. Debemos reconocer que nosotros también discriminamos a los mayores y no los queremos escuchar. Si, somos tercos.- afirme levantando los hombros.
- Habla por vos Thomas, yo soy re buen hijo - aseguró Elise.
- Hagamos una cosa - pidió Alez - Prométenos que podemos decirte cualquier cosa que antes de enojarte lo hablamos - dijo mirando a su padre y luego a mi.
- Pero Alez si yo casi no me enojo - se defendió Louis
- No, papa esta mintiendo- lo acusó Elise
- ¿Eso me incluye?- preguntó Rose
- A vos sobre todo - se pusieron de acuerdo diciéndolo a la vez Elise y Alez.
Vi en ese momento que mama se acercaba con una fuente con el te. Me levante para ayudarla y no pude dejar de notar su sonrisa al apreciar la escena. En ese momento estuve seguro que esa era la clase de armonía que mama siempre había buscado para nosotros.
La mirada de Alez no la entendí, hasta que unos días después se animo a decirme lo que quería decirme sin que me enojara. Alez estaba en casa, como se nos había hecho costumbre. Estudiábamos para un examen que tendríamos la siguiente semana. Nos turnábamos para hacernos preguntas sobre la materia, así cada uno tendría oportunidad de exponer sus dudas. En un momento dado decidí que hiciéramos una pausa. Le propuse a Alez jugar al ajedrez mientras merendábamos, a lo cual accedió.
- Creí que casi no tenías afición por nada. Mostras poco interés en el colegio por cualquier actividad.-
- El colegio es aburrido. Solo a vos y un par mas les gustas. Mama me inculcó desde chico los juegos de mesa. En realidad ella jugaba con papa, pero cuando se le perdió su compañero de juegos, me enseñó el arte de las estrategias. Es una anécdota triste en realidad.-
- Supongo que alguna vez añoraste tener a tu padre.-
- Me imagino que vos también sentís así por tu madre. Aunque vos la tenes viva, tendrías que aprovechar.-
- Esa historia tampoco es bonita, y es algo de lo que no me gusta hablar.-
- Perdón. No quería hacerte sentir incómodo.-
- No importa. Pero me parece que estoy por hacerte jaque -
- Si, siempre parece que pierdo. Pero ¿sabes? soy bueno en esto. Jaque mate. Jajaja-
- Auch, eso no lo vi venir. Bueno no estoy muy acostumbrado a jugarlo -
- Excusas, escusas. Quiero un premio. Me lo merezco porque te gané-
- Nunca acordamos si el ganador obtendría algo-
- Ah ¿no te la aguantas? Eso no importa ahora quiero un premio-
- ¿Que queres? Ojo he, algo tranqui -
- ¿Algo tranqui? ¿Que es algo tranqui? ¡Ahora me vas a poner mas condiciones!-
- No se, que se yo. Tranqui es... ¿un abrazo? ¿un beso?-
- Pero esto no es verdad consecuencia. Esos premios no aplican. Me pa que vos sos el que lo querés jaja- ya me estaba poniendo nervioso.
- Y si quiero ¿que? ¿me lo vas a dar?-
- Ya no entiendo de que estamos hablando - fingí entrecerrando los ojos.
- Vamos Thomas, no te hagas el boludo... Se siente en el aire la tensión entre nosotros - dijo mirándome fijo a los ojos.
Tragué saliva. No quería reconocerlo. No me convenía.
- Me pa que te confundís.-
Alez puso los ojos en blanco. Dio vuelta la mesa (ya que estaba sentado enfrente) y sencillamente me beso. Esta vez no pude evitar corresponderle. Una vez que le seguí la corriente, tomó mas confianza. Me sujetó de la cintura con un brazo y con la otra mano ejerció presión sobre mi nuca. Caí en la cuenta de que le tenía mas ganas de lo que podía admitir. El beso fue mas que nada pasional, explorador, en fin, rico.
- ¿Tu argumento es...? - pregunto Alez cuando nos separamos
- No quiero confundirme, ni confundirte...- comencé algo dubitativo - La verdad, si, te tengo ganas, pero ganas, no que me gustas y prefiero hacer este tipo de cosas con quien me guste, no dejarme llevar por una calentura -
- Jajaja Thomas, pareces una chica hablando así. Ya te había aclarado que tampoco me gustabas. Si nos tenemos ganas, es solo disfrutarlo hasta que te aburras, o consigas otra cosa mas entretenida-
- ¡Ves! Esos planes no me caben. Después nos acusan de promiscuos y actuando así ¿como lo negas?-
- Jajaja no nos importa lo que los demás piensen, no te creía tan reprimido. Mas te conozco, mas me sorprendes.-
- Es que... - obviamente, no existía excusa posible
- No me des bola Thomas, si no queres, no queres. No te voy a andar obligando, ni presionando. Nada mas me pareció que estábamos en la misma sintonía.-
- Jurame, por favor, que cuando quiera parar, paramos - le rogué. Ya no tenía ganas de seguir evitando algo que también quería.
- Te lo prometo. Es solo disfrutar, si no, no tiene gracia.-
Después de ponernos de acuerdo continuamos con los besos. Sin embargo fuimos interrumpidos por mama y Rose que habían salido juntas a pasear. Escuchamos el ruido de la llave y nos detuvimos en seco. A Rose ni le interesó nuestra clara incomodidad, pero mama se percato de inmediato. Después de una hora mas de estudios, llegaron Louis y Elise para buscar a los chicos. Cuando finalmente se fueron, me quedé un rato en la cocina para no enfrentar a mama. Sabía que intentaría entablar una de esas charlas educativas. Para mi alivio, esta vez mama la hizo mas fácil y me resumió su preocupación.
- Ya hablamos un montón de veces de esto. Así que solo te pido una cosa: cuidensen. Cuídate vos, cuidá a Alez y no sean imprudentes. Si son tan vivos para mandarse la parte, también seanlo para tomar las responsabilidades de sus acciones. ¿Puedo confiar en vos? ¿Me vas a decir si tenes algún problema?-
- Si, ma. No prometo salirte con todos los detalles, pero sabes que confío mucho en vos. Igual no te creas que esta pasando gran cosa.- dije para minimizar la incomodidad.
- No pasa nada, hasta que pasa. Sean responsables y si no pueden con algo, hablenme. Es lo único que pido.-
Le prometí mil veces que lo haría hasta que me dejó tranquilo.
Pero no todo era así de fácil. Ahora que teníamos un acuerdo con Alez, no nos sobraba el tiempo. Y, por mi parte, tampoco tenía en claro hasta donde quería llegar con el. Otra era la historia de Elise y Daniel. Después de superar sus "problemas" se esmeraban mucho mas que antes para encontrarse. Esto nos hacía sentir impotentes, ya que no podíamos contar con Louis para nuestros propósitos y mama tampoco era de gran ayuda. De hecho, confiaba mas en Elise que en Alez y en mi. Me parecía injusto ya que por lo menos nosotros no se lo ocultábamos a ella.
Para finales de septiembre se venía otra oleada de exámenes. También el barrio estaba mas alegre y rimbombante que nunca. Mas salidas sociales que ponían en peligro a nuestro pequeño Elise. Decidimos como último recurso integrar a Rose en nuestros planes. Afortunadamente después de la confesión, se mostraba mas cooperativa.
- Rose necesitamos pedirte un favor - le dijo Alez un jueves que nos tocaba estudiar toda la noche.
- No quiero meterme en líos - pidió ella, atajándose ya que últimamente teníamos fama de quilomberos.
- Se trata de un trabajo delicado por eso necesitamos a una chica - le expliqué.
- Escucho, pero no les prometo nada - accedió
- Es sobre Elise - dijo su hermano
- ¿Elise? ¿Que pasa con el? - pregunto mostrando mucha curiosidad
- No podes decir nada. Es un secreto lo que te vamos a decir ¿si? - aproveché que había bajado las defensas para manipularla a nuestra conveniencia
- Se trata de mi hermano, no sería capaz.- nos aseguro
- Últimamente han estado siguiendo a Elise - le informo Alez
- Va, en realidad, yo diría que lo están acosando - completé la información exagerando detalles.
- ¿Porque Elise no nos dijo nada? Me están preocupando mucho chicos - se asustó Rose
- De eso se trata - le confirmé con un gesto muy serio - estamos preocupados por el -
- Es importante Rose, escúchame bien, importantísimo que no lo dejes solo en ningún momento. Viste como es el, no le gusta alarmar a la gente, por eso prefiere mantenerlo en secreto - le revelo Alez, haciendo mucho énfasis en no dejarlo solo.
- Pero se supone que vos no lo sabes, así que no le digas nada a Elise. Fijate bien con quien habla. Esta vigilancia, es en parte, también para desenmascarar al acosador. Tenemos que hacer algo, no podemos quedarnos con los brazos cruzados.- le rogué.
Y así dejamos ir a una Rose preocupadísima, pero que nos reemplazaría a la perfección.
Muy tarde en la noche, Louis dejo a mama en casa. Nos encontrábamos mas concentrados que nunca con el estudio, cuando mama subió las escaleras para saludarnos y llamarnos la atención.
Por supuesto ella sabía que nosotros vigilábamos a Elise y al "sujeto" , por lo que no tuvo la menor duda de que fuimos nosotros quienes convencimos a Rose de no despegarse de su hermano. Nos contó que en el medió de la fiesta Elise quiso escapar de su hermana y al no poder le recriminó, lo cual hizo que ella se sintiera mal y se pusiera a llorar. De ahí en mas Elise tuvo que hacer de todo para tranquilizarla, sin entender que estaba pasando. Claro que Rose creía que lo hacía por su bien. Entonces mama nos pidió "amablemente" que dejáramos de meter a los demás en quilombos o generar conflictos entre ellos. Nosotros incapaces de negar que era toda nuestra responsabilidad, accedimos. No fue muy convincente, pero de momento bastó para que mama nos dejara tranquilos.
Eran aproximadamente las 3 de la madrugada, cuando decidí que había estudiado demasiado, así que le avisé a Alez que descansaría. El se quedó un rato mas repasando un tema que le costaba. Cuando apagó todas las luces, a pesar de que le había armado la cama, se acostó conmigo. Al principio estaba medio dormido, por lo que no entendía si estaba soñando o que. Luego comencé a sentir sus manos acariciándome. No quise detenerlo porque se sentía bien. Lentamente fui dándome vueltas hasta quedar frente a el. Nuestras bocas no tardaron mucho en encontrarse. Fueron besos ansiosos, desesperados. Sin un ápice de timidez, Alez le dio libre albedrío a sus manos para recorrer mi cuerpo. Con un poco de vergüenza también deje que mis manos exploraran el suyo. Tenía la piel suave. Cada parte de su cuerpo era mas grande que el mio. Podía percibir claramente que le agradaban mis movimientos.
Los besos se volvieron salvajes, lo mismo que las caricias. Eran mas desesperadas, mas descaradas. Alez comenzó a mordisquearme el cuello sediento, bajando, bajando peligrosamente. Mientras mi mano descendía por su espalda. No pude evitar sentirme travieso al tocar sus nalgas. Estábamos demasiado excitados. Metió su mano debajo de mi slip indecorosamente. Cuando su boca estaba lidiando con el elástico de mi cintura, le indiqué que se detuviera. Tomando su mentón con la mano, lo obligué a subir. Nos encontramos en un beso mas voraz. Le saqué el boxer y tome en mi mano su miembro, exquisitamente duro. El siguió mi ejemplos. Nos entregamos al placer de complacer al otro. Arqueando su espalda profundizando el contacto entre nuestras pieles. Los movimientos se volvieron mas candentes y frenéticos. Alez acabo primero. Aumentó la velocidad del movimiento de su mano en mi pene. Mientras el seguía bajo los efectos del orgasmo, el placer que me ofrecía se tornó incontrolable y sin poder contenerme derrame mi semen en su mano. Agitados, después de varios espasmos, nos limpiamos con las toallitas que estaban en la mesita de luz y entre deliciosos besos nos quedamos dormidos.
Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen